<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036</id><updated>2011-11-27T22:46:42.759-04:30</updated><title type='text'>Archivo   OrbeQuince</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-4479021890544640918</id><published>2009-02-17T12:35:00.010-04:30</published><updated>2009-09-07T08:51:25.380-04:30</updated><title type='text'>Historia de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de Abril de 1805 | Por Gaspar de Arredondo y Pichardo</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377626968696475314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/SqErPHO2zrI/AAAAAAAABJs/nwgH4mnJAEo/s400/deguelle-de-moca+3.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;HISTORIA DE MI SALIDA DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO EL 28 DE ABRIL DE 1805&lt;/strong&gt;* (1).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Gaspar de Arredondo y Pichardo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Memoria de mi peregrinación a la salida de la isla de Santo Domingo el 28 de Abril del año 1805 (2). Después de ejecutado el deguello en la ciudad de Santiago de los Caballeros, donde me hallaba y de donde soy natural, el 28 de febrero, día segundo de Carnestolendas, por el ejército del general negro Enrique Cristóbal, a las ocho y media de la mañana, entrando a sangre y fuego con todos los del país para hacerse paso a la capital ocupada por los franceses blancos, residuo de la armada que mandó Napoleón para expulsar a Toussaint, donde se habían bajo el mando del general de división Mr. Luis Ferrand (3) toda aquella población y los pueblos del tránsito, fueron reducidos a ceniza por la tropa negra en su retirada, destruyendo hasta los altares. Los sacerdotes que encontraron fueron presos, y después sacrificados, arrastrando al Guarico (Cabo Haitiano/nota de Orbe Quince) a los que dejaron vivos, sin dispensar ni aun a la gente de color, que no querían darse al sistema de la desolación, muriendo muchos de hambre y sed en los caminos por donde eran conducidos a pié para la parte francesa, entre ellos nuestro respetable vicario el señor don Pedro Tavares, en su edad más que octagenaria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;---&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;N&lt;/span&gt;o entienda el que acaso lea estos mal trazados renglones, que con su narración trato de procurarme elogios por la animosidad y firmeza con que supe resistir las furias de un trato cruel. Todo esto no fue más que obedecer a la imperiosa ley de la necesidad, en gracia de la propia conservación. Escribo estos sucesos para mis 8 hijos, que bien o mal conocerán mi intención, y por tanto estoy a cubierto de toda crítica. Dos razones a mi ver, poderosísimas, han movido mi pluma. La primera y más esencial es, la de dejarles un libro donde recordando los infortunios de un padre amoroso que, nacido en la opulencia, supo gustar el valor de las riquezas, lean al mismo tiempo una parte de las calamidades de su patrio suelo, y tengan un nuevo motivo de tributar su reconocimiento al principio eterno y admirar su divina providencia, cuando lleguen a la edad en que puedan considerarlo. La segunda es, la de que aprendan a conocer el mundo y la vicisitud de los tiempos con este ejemplo de la inconstante fortuna, que engañando a los mortales, para remontarlos a la cumbre de sus doradas alas, huye de repente el cuerpo para abandonarlos al abismo de la más lastimosa miseria. Este es el cuadro de mi historia: rara sin duda, pero muy cierta; y yo no me atrevería a escribirla, si no hubiera en cada rincón de esta isla (Cuba/nota de Orbe Quince), y aún de este lugar donde me hallo, muchos emigrados testigos presenciales de aquellos desastres de que participaron junto conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que llegué a esta isla (de Cuba/nota de OQ) pensé redactarla con solo este propósito, pero la falta de comodidad, y mi constante ocupación en el ejercicio de la abogacía, de que depende la subsistencia de mi larga prole, han sido obstáculos a mis deseos. Hoy que tal cual, puedo respirar, y que felizmente se halla en esta villa una imprenta, con que puedo facilitar su extensión, donde quiera que se hallen mis hijos, me he decidido a vencer dificultades, quitando algunos ratos a mis tareas, antes de que se vayan de la memoria algunos hechos del mayor interés (4).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está exonerada de frases retumbantes o estudiadas, ni su objeto es de aquellos que reclaman lo grato y deleitable. Son hechos secos aislados. Los digo, repito, a mis hijos; por consiguiente, si algún otro los leyere, aunque no merezca su aprobación, no los impropere. Mi pluma es inocente, y por lo mismo, digna de indulgencia. Quiero dejar a mi posteridad este monumento de mi suerte, para que aproveche cuanto tengan de moral estos acontecimientos. Mi patria y mis hijos es el objeto de esta historia, y así el que la lea, y no le agrade, importa lo que suplica. Gaspar de Arredondo y Pichardo. (5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puerto Príncipe (actual Camaguey/nota de Orbe Quince), Cuba, 12 de agosto de 1814.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--- &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l cielo me dio unos padres ricos, virtuosos, de esclarecido nacimiento, que colocados en aquel rango que los hacía felices, cuidaron atentamente de mi educación, proporcionándome aquella tal cual lo permiten nuestros países de América, sin perdonar medio, ni diligencia, que sirviera a asegurarles de tan importante objeto. Nacido en la ciudad de Santiago de los Caballeros, centro de la isla de Santo Domingo, de donde era natural Doña Francisca Pichardo y Zerezeda, mi madre, anticipó Don Francisco de Arredondo y Castro, mi padre, que lo era de la capital, el sentimiento que debía causarle la separación de un hijo tierno que era el primer fruto de sus caricias nupciales, enviándome allí bajo la tutela de mis abuelos paternos para que continuase en aquella capital mis estudios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán don José Antonio Pichardo y Vinuesa (6), mi abuelo materno, era reputado por uno de los vecinos más ricos del departamento del Norte español, y con este motivo nada faltó para que se realizase mi viaje a la capital, a la edad de nueve años, en que ya tenía yo unos principios más que medianos de la lengua latina y aritmética, bajo la enseñanza de don José Escoto (7) hoy sacerdote, que tenía abierta una clase pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Santo Domingo, capital de la isla, y al abrigo del doctor don Juan de Arredondo, mi abuelo paterno, seguí mis estudios hasta recibir a los quince años poco más en mi edad, los grados de bachiller en Leyes, en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, al mismo tiempo que cursaban la misma clase los señores don Francisco Cabrera, don Francisco Javier Caro (8) y doctor don José Núñez de Cáceres, siendo catedráticos los señores doctor don Juan Ignacio Rendón (9), doctor don José Francisco y doctor don Pedro Ramírez Padre, ocupando hoy los dos primeros puestos muy distinguidos en la monarquía Española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve con este motivo el gusto de volver a mi país (Santiago de los Caballeros/OQ) donde apenas pude conocer a mi madre, que ansiaba verme, y yo que rebosaba en los mismos deseos, propuse (a un amigo/OQ) clandestinamente mi viaje por caminos fragosos y dilatados, sin consultar los infinitos peligros que tenía que atravesar, acompañándome, con el propio interés de ver a sus padres, el señor doctor don José Bernal (10), hoy residente en la Habana, como uno de los facultativos de mejor crédito en la medicina. Ambos sufrimos los trabajos más crudos, haciendo a pié casi todo el camino (desde Santo Domingo a Santiago de los Caballeros/OQ), con la alegre juvenil idea de llagar a nuestro país la víspera del Señor Santiago y participar de las diversiones y festejos públicos que se daban aquellos días, en celebridad del Santo Patrono del país. El resultado de esta loca resolución fue bien triste para ambos, pues yo sufrí una enfermedad que por nada me cuesta la vida, y su convalecencia fue un período de calenturas cuartanas que duró catorce meses, siendo poco menos la suerte de mi compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo al fin, sin atender a lo pasado, me entregué en los brazos de una madre amorosa, que inundaba en lágrimas de gozo, no sabía como explicar todo el placer que estaba recibiendo su corazón, a que yo correspondía con los mismos afectos de ternura y la espresión del amor de un hijo que se creía el más predilecto, por el título de primogénito, y por los que me daba la compasión de mi temprana ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro de más de ochenta personas de que constaba la familia en Santiago, comencé a dar pruebas de mi gran deseo por ser en algo útil a mi país. Hacía mis estudios prácticos, unas veces con el Señor Alcalde Mayor don Joaquín Pueyo (11) con quien me unían los vínculos del parentesco, y otras en el del señor doctor don Gregorio Morel (12) donde los concluí, desempeñando contemporáneamente los empleos de Alcalde Ordinario, Síndico procurador General y Padre general de menores, que servía alternativamente (13), dejando satisfecha la confianza que en mí depositó aquel cuerpo capitular para su desempeño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO I: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;oncluida mi pasantía, y restablecido de mis males, volví a la capital por el mes de diciembre de 1798, y el 31 de enero del siguiente año, tuve el honor de incorporarme en el número de los abogados del distrito, regresando poco después al país de mi naturaleza (Santiago/OQ), a disfrutar la dulce compañía de mis padres, y ejercer esta noble facultad, a beneficio casi de los pobres, de los parientes y encarcelados; porque no estaba mi subsistencia pendiente de este ministerio, ni allí hacía su producido la suerte de ningún letrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en esta época se iba descubriendo sobre la parte española del Norte, el horizonte de la revolución francesa, que hasta entonces no conocíamos sino en el nombre ya en Dajabón, Bayajá y Montecristi, pueblos rayanos al Guarico (actual Cabo Haitiano, Haití/OQ), se sentían los rumores de aquella ominosa época, en que el gobierno del negro Toussaint había tomado un cuerpo de respeto, y no se hablaba sino con demasiado temor y vulgaridad de los incendios, de los asesinatos, muertes espantosas, robos, sacrificios y desastres que con horror de la humanidad cometía este gefe en toda persona blanca, a título de su omnímodo poder. Ya, por último, comenzábamos los de la parte del Norte a ver emigrados de las bandas del Sur sobre nuestro territorio, llenos de úlceras, pordioseando el sustento, llorando unos la ruina de sus familias, y espantados todos de los estragos que habían sufrido y presenciado, con las señales características de sus padecimientos y el anuncio o presagio de lo que nos esperaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO II: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Unos papeles anónimos con el nombre de ensaladillas en esta isla, corrían de un extremo a otro de la ciudad, llenos de insultos y de invectivas contra los ministros del altar, que ofendían también el decoro de varias familias de representación y demasiado conocidas por su reputación y virtudes. Esto se observó por algunas almas justas como un presagio de futuras calamidades, o como un trueno sordo que acercaba la tempestad sobre nuestras cabeza. Con tales novedades de hechos no acostumbrados a verse en un país donde parecía que la buena fe, el candor, la paz, la religión y el sosiego habían fijado su imperio. El comandante de Armas (14) mandó levantar patrullas que todas las noches rondeasen dentro y fuera de la ciudad, encargando este celo por falta de tropas, a la probidad y honradez de los primeros sujetos de allí, que muy luego se presentaron a este servicio, siendo yo uno de los nombrados para los miércoles y sábados de cada semana, con que se evitaron los desórdenes que comenzaban a esperimentarse, a pretexto de la invasión negra que temíamos y de que se aprovechaba la gente perdida, deseosa de movimientos para el ensayo de sus latrocinios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después salieron otros anónimos en verso, regados por la ciudad, con peores y más indecentes palabras, que dieron motivo a que el Señor Alcalde primero (15), lleno de indignación levantase un sumario para averiguar, perseguir y castigar al autor o autores de tan malignas ideas. Al efecto, me tomó de Asesor, cometiéndome por estar falto de salud, la organización del procedimiento, que concluí en cuatro días, asistido del escribano don Francisco López (16) sin suspender el trabajo que fue muy penoso, ni aún en las horas de descanso, por las citas que debían evacuarse fuera, logrando así no sólo dar con la mano sacrílega que había escrito aquellos versos, sino también con la casa donde se habían tirado para hacerlos correr; de manera, que si pronta fue la pesquisa, pronto fue igualmente el castigo de los culpables, con lo que se satisfizo la vindicta y se restableció la tranquilidad del vecindario (17).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de esto, crecían nuestros temores respecto a la invasión de nuestros vecinos los negros. Por fin, reventó sobre nosotros la espesa nube de la desolación y de las desgracias. Aquellos anuncios vinieron a realizarse, y ya descargó sobre nosotros la tempestad. El once de Enero del inmediato año de 1801 forzaron los negros con numerosa tropa, al mando del negro Moyse, sobrino de Toussaint, que se titulaba general de brigada, el territorio de Santiago, con destrozo de las pocas tropas improvisadas que le salieron al encuentro, y que nuestro general don Joaquín García había consignado allí para resistir su entrada; después que había admitido desde la capital los poderes que el general francés M. José Roume había traído Napoleón, y sustituido en Toussaint, que por entonces se pronunciaba, súbdito, amigo y aliado de aquella República. Fuese error, fuese confianza o debilidad, lo cierto es, que nosotros animados por el mismo general, con la mejor intención, hicimos una vigorosa resistencia, viendo morir en ellas algunos individuos, padres de familia, como el capitán don Cayetano Rosón (18), sin que nos quedara otro arbitrio que ceder a la muchedumbre, bajo una capitulación que dictó la ley de la necesidad y el conflicto, sirviendo de parlamentarios cerca del jefe negro, el presbítero teniente cura don Juan Pichardo, y el capitán de dragones don Domingo Pérez Pichardo, ambos mis primos hermanos, que fue admitida sin la menor repugnancia. Con esta salva guardia con que cesaron las hostilidades de ambas partes entró al siguiente día el general negro y su tropa fijando en el fuerte de la entrada el pabellón tricolor (la bandera francesa/OQ) en señal de victoria y de nuestro rendimiento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO III: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la noche de este mismo día, acabó de entrar el ejército haitiano, compuesto de 2,500 soldados, que acampó en la plaza de la Iglesia mayor, haciendo pabellones la fusilería, y el gefe no destinó otro punto para su descanso que la puerta del templo de Nuestra Señora del Carmen, que hace esquina en la misma plaza hacia la parte del nordeste. En aquel momento, que serían como las ocho, hizo venir a su presencia a los Alcaldes y demás autoridades que no habían abandonado la ciudad, como los demás vecinos, el día de la alarma, y después de haberlos arengado su entrada figurándosenos nuestro ángel tutelar, les despojó de los bastones (19) para devolvérselos diciéndoles en frases muy significativas, que hasta allí habían gobernado en nombre del rey de España, pero que en lo adelante, debíamos estar entendidos que íbamos a ser gobernados a nombre de la República Francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente 12, como advirtió que el pueblo estaba desierto, por que todos, al toque de queda general del anterior habían salido del modo que perdieron, hasta dejar sus casas abiertas, para refujiarse en los campos, hizo publicar un indulto, para que se restituyesen todos a sus hogares, prometiéndoles seguridad y la protección de su gobierno. Con esto ya poco a poco fueron volviendo los vecinos a ocupar sus casas, y el ejército negro se acuarteló, repartiendo guardias, disponiendo los destacamentos, y haciendo marchar parte de la tropa para la capital a reunirse con la del general Paul Louverture, hermano de Toussaint, que por la Banda del Sur iba con los suyos tomando los pueblos del centro para hacer lo mismo en aquella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO IV: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Aquí debemos hacer una pequeña digresión para salvar lo que pueda llamarse contradicción en lo que hemos expuesto, respecto al comisionado francés Roume y nuestro general español en sus disposiciones. Se ha dicho que éste, a tiempo de que había reconocido y admitido los poderes de aquel para tomar posesión de la isla a nombre del Gobierno francés, enviaba tropas y gefes que en las fronteras lo resistiera, cuando ya estaba amparado de los poderes con que reclamaba la entrega en virtud del tratado de Basilea. Efectivamente,: así lo vimos, y lo tocamos prácticamente; pero esto no es, ni puede ser, sino efecto de circunstancias que en momentos tan críticos, como aquellos en que nuestro general se hallaba, y a la distancia en que nos veíamos no alcanza a precaverlos o remediarlos la humana inteligencia. Toussaint, observando que el comisionado Roume había estado en Santo Domingo largo tiempo, sin haber tomado posesión de la isla cuando estaba autorizado para ello, envió allí en comisión al general mulato Agé, para que a su nombre y como súbdito aliado del gefe de la República (francesa/OQ), reclamase al general nuestro para el cumplimiento de aquel tratado, mediante a que tenía en su poder las facultades con que se había autorizado al comandante Roume que se las había transmitido. El comisionado Agé puso en conocimiento del Ayuntamiento español su misión, y apenas lo entendió el pueblo, que esperaba la retrocesión de la isla, se puso en alarma hasta el extremo de querer asaltar el convento de las monjas de Santa Clara, que ya habían emigrado a la Habana, y donde nuestro general lo había mandado a alojar, siendo preciso no solo que le pusiese seria custodia para guardar su persona, sino prevenirle que saliese de la ciudad con escolta a la larga distancia, para evitarle un atropellamiento del populacho. Impuesto Toussaint, a la llegada de su enviado, de lo ocurrido, tomó a desaire y a desprecio su autoridad el tratamiento que había sufrido, y desde entonces emprendió los medios de venganza sobre la parte española y arrancó a Roume los poderes para tomar a la fuerza posesión de ella, caso de no adquirirla de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este objeto hizo poner en marcha un formidable cuerpo de ejército por la banda del norte, de que ya hemos hablado, al mando de su sobrino Moyse, general de brigada, con quien se tuvo el encuentro al entrar en Santiago, y otro de doble fuerza por la banda del sur, a las órdenes de su hermano Paul Louverture, ambos bajo su inmediata inspección. Este último, que es el de que ahora nos ocupamos, una vez que se acercó a las orillas de la capital, fue acometido por el nuestro, que formado de improviso, le esperaba; pero su guardia avanzada, que mandaban los capitanes Juan Barón y don Domingo Pichardo, oficiales de mérito conocido, fue dolorosamente destrozada, después de haber hecho una resistencia sin ejemplar, que los llenará de gloria por una lucha tan desigual en fuerzas, con mucha pérdida de gente. Este desastre fue en la sabana que titulan de Nagá, cerca del castillo de Jaina, donde se replegó la tropa que quedaba. En este estado de deploración y constituido Toussaint, con ambos ejércitos, en el punto que llaman Boca Nigua, ingenio del Marqués Iranda, a tres leguas de la capital, se trató de treguas, en virtud de las cuales, bajó a Santo Domingo el general Ydlenger, y de allí volvió a Boca Nigua, acompañado en clase de parlamentarios, los señores don Leoncio del Monte, (20) que murió en la Habana, de Asesor general del gobierno, de don José Sterling, que murió en Puerto Príncipe (Camaguey, Cuba/OQ) siendo oidor, y el oficial real don Francisco de Gascue, con quienes se ajustó la paz, reducida a que entrase Toussaint, según lo convenido, glorioso y triunfante, con la majestad de un soberano, a tomar posesión de la capital, recibiendo de mano de nuestro general español las llaves de la ciudad y sus fortalezas, para llevarlo después con el Ayuntamiento a la catedral, a entonar un solemne Te Deum, y concluido éste, a la casa de Palacio, dándole la derecha al huésped en su coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así quedó constituido en este aciago día el ominoso gobierno que tantas amarguras datas, y tantas lágrimas ha arrancado a los desgraciados hijos de aquel país (el autor escribía desde Cuba/OQ), en medio de su felicidad por un afecto de su amor y ciega obediencia a la voluntad de su monarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas alternativas, la distancia de los pueblos, la dificultad de las comunicaciones oficiales por caminos fragosos y dilatados, que apenas dejaban obrar sus efectos con oportunidad a las órdenes que dictaba el gobierno y otra infinidad de incidencias que bien se dejan concebir, en tales momentos y en épocas de calamidad, todo esto es lo que a veces hace parecer implicada, o extraviada, la autoridad en sus disposiciones, por lo tanto, yo creo y debemos creer, en fuerza de la justicia, que cuanto se obró, y cuanto se sufrió en aquellos días de desolación y desgracia no fue más que el destino, que estaba decretado, para que se sucedieran los hechos de un modo imposible de que la humana inteligencia pudiera evitarlo; pues es mucho más que cierto, y demasiado acreditado, que lo que ha de suceder, no ha fuerzas que lo embarasen. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPTITULO V: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Volvamos al hilo de nuestra narración principal. Luego que el nuevo gefe tomó posesión de la isla bajo las ceremonias y aparatos que él mismo marcó a nuestro general (21), permaneció gobernándola hasta que arribó por el Guarico (22), la arma francesa al mando del general en gefe Leclerc, cuñado de Bonaparte (Napoleón/OQ), con un cuerpo del ejército de más de catorce mil hombres, a cuyo poder pasó, después que fue preciso rendir los castillos de aquel puerto, y capturar la persona de Toussaint con todos sus satélites (23).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el tránsito de un gobierno a otro, sufrimos los naturales toda clase de insultos, salvando los peligros que teníamos encima, de una gente que ya abatida por los blancos, no economizaban la bayoneta o el sable, donde quiera que fijaba la vista, mientras le quedaba el momento de hacer el mal, y tomar venganza, a pesar de la vigilancia con que se les observaba, que durante su gobierno fuimos vejados de todos modos y niveles con nuestros mismos esclavos en el servicio de las armas, y en todos los actos públicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un baile que dieron para celebrar la entrada de Moyse (sobrino de Toussaint/OQ), antes de la venida de la armada francesa, se me hizo la gran distinción por el bastonero de sacarme a bailar con una negrita esclava de mi casa, que era una de las principales del baile porque era bonita, y no tuvo otro título ni otro pecio para ganar su libertad, que la entrada de los negros (haitianos/OQ) en el país con las armas dela violencia. Infinitas veces provocaron los oficiales de esta tropa, lances en que buscaban el movimiento más insignificante de un blanco para romper con un deguello, con un incendio, o cualquier otra maldad que les autorizase al pillaje y al saqueo, o de que nos preservó la divina providencia, dándonos un sufrimiento y una prudencia sin la cual habíamos seguido la suerte de nuestros paisanos dela parte sur, que por el resto de la isla andaban errantes, testificando con su miseria su desgracia, llorando este al padre, aquel a su hijo, unos a la esposa sacrificada brutalmente, y otros al inocente inmolado en la punta de una bayoneta, donde se le esperaba después de tirarlo al aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil reducir a breves páginas la multitud de amarguras, sobresaltos y angustias, que tuvimos que experimentar en aquella espantosa crisis. Felizmente los de Santiago no vimos a Toussaint más que tres días, pues su partida fue violenta y secreta como lo tenía de costumbre; pero ya había dejado la orden común de que, a su retirada, fuésemos todos pasados a cuchillo, a la manera que lo habían sido por sus tropas los pueblos de Bánica, Hincha, Azua y otros del departamento del Sur, que habían sido los primeros que habían ocupado. Como Toussaint, con su alta hipocresía cubría una alma infernal y un corazón de tigre que solo respiraba sangre, fuego y muerte, todos le temíamos, a pesar de sus protestas de seguridad y protección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajó a Santiago, donde llegó a eso de las cuatro de la tarde, antes de ocupar la casa que se tenía preparada (24) se dirigió a la Iglesia. A esa hora hizo llamar al señor cura don Juan Vásquez (25), para que pusiera de manifiesto el Santísimo, y después del Te Deum que entonó acompañándole sus oficiales, pidió la bendición con la custodia (26) repartiendo a su salida varias limosnas que continuó en su casa con otros actos de virtud con que disimulaba sus negros designios. Estableció la Municipalidad, compuesta de tres miembros, uno blanco, otro mulato y otro negro (el alférez real don Antonio Pichardo (27), hermano de aquél, el mulato tendero Antonio Peres y el pardo honrado Casimiro, capitán de morenos del gobierno español) y dejó varias disposiciones que muy luego se realizaron, nombrándome defensor público cerca del tribunal de primera instancia, que pocos días después quedó instalado. Al fin de estos tres días desapareció sin nadie saberlo, y luego se supo que había mandado de capitán al sobrino Moysé, haciéndole volar la cabeza a la boca de un cañón (¿), por no haber ejecutado en nuestro país (ciudad) el deguello que había dejado prevenido para el día de Corpus. Sustituyó el mando del Departamento en el general mulato Clerveaux, de quien los naturales merecimos bondades, segundándole el general de Brigada blanco Mr. Pageot, que evitó cuanto le fue posible nuestras desgracias, y particularmente el deguello decretado, que hubiera sido atroz y consumado en un día en que a todos nos cogía arrodillados en la plaza, adorando al santísimo, que en manos de nuestro cura salía de la parroquia para seguir la procesión, y que sólo se esperaba la señal del gefe negro, por medio de un pañuelo blanco, para ejecutar el sacrificio, siendo éste uno de los grandes beneficios que tuvimos que agradecer al general Pageot que supo y pudo evitarlo, en medio de su compromiso con aquel gobierno, por la diferencia de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este estado permanecimos tolerando una igualdad que veíamos acompañada por todas partes de la ignominia y de la cruel amenaza, pues ya se adelantaban los oficiales negros a pretender relaciones con las principales señoritas del país (de la ciudad de Santiago/OQ), comprometiendo a cada paso el honor de las familias y la tranquilidad que acabamos de perder, algunos pudieron lograr la salida de la isla para otros puntos de la monarquía española (28) a fuerza de sacrificios personales y pecuniarios, humillándose a las concubinas de aquel monstruo con gratificaciones cuantiosas, para que mediasen en la consecución de un pasaporte, que era todo lo que se pretendía, para alejarse de un gobierno sostenido solo por la tiranía, y donde el primero de los delitos era ser blanco y haber tenido esclavos (29). Sin embargo de estos sacrificios y de estas humillaciones, no se permitía llevar consigo ni aun aquella gente de color libre que voluntariamente quería emigrar, o no querían separarse de aquellas personas con quienes habían pasado su juventud recibiendo beneficios. Esto era prohibido con pena de muerte, y todo era buscar motivos para hostilizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantas veces estábamos bailando, jugando o divirtiéndonos con los oficiales en términos más amistosos y bajo la más fina armonía, hasta las dos y las tres de la mañana, y a las siete del mismo día, veíamos a los compañeros con quienes bailábamos, a la cabeza de sus compañías para asustarnos, dentro de nuestras propias casas, cuando aún no habíamos dejado la cama, con el artificioso pretexto de examinar si teníamos negros ocultos. Muchos de ellos se arrojaban hasta los dormitorios de las señoras, levantándoles osadamente la sabana con que se cubrían, sin dejarles tiempo para tomar un vestido (30). En este día fue cuando más conocimos todos los beneficios que nos dispensaba el cielo, armándonos de una prudencia y de un sufrimiento que no tiene ejemplares, porque de otro modo ese día se habría inundado el pacífico cielo de Santiago en sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así sucesivamente fuimos pasando los días de amargura que nos presentaba un gobierno enemigo de nuestro color, que formaba nuestro principal delito al frente del suyo. Sólo nos ocupábamos en estudiar el modo de salir de tantas zozobras y de tantos peligros, sin demostrar sentimiento, porque aun esto se estimaba como delito, y costaba cuando menos un destierro al Guarico, donde infaliblemente moría o una prisión que solo era redimible con mucho dinero. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO VI: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al cabo de estos y otros padecimientos, que piden largos comentarios, supimos que había llegado la armada francesa, al mando del general Leclerc, enviado por Napoleón, su cuñado, para quitar a Toussaint, el que autoritativamente se había apropiado, y aunque éste hizo una tenaz resistencia a entregarlo, tuvo al fin que ceder a la superioridad de las fuerzas, y nosotros hallándonos en el centro de la isla con la guarnición negra que tanto nos había insultado, temíamos que antes de entregarse y reconocer al gefe de la armada, hubiéramos sufrido nuevos ultrajes y nuevas provocaciones, para llamarnos al punto en que nos hubieran entregado cadáveres envueltos en pavesas y cenizas, para satisfacer el coraje del caudillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, el general mulato Clerveaux, que teníamos de Comandante, más humano que sus soldados, supo contener aquellos impulsos, oyendo los prudentes consejos del ilustrado obispo Mauvie (31), enviado de antemano por Toussaint y que se hallaba en Santiago con nosotros, tomándose el trabajo de pasar personalmente a Montecristi, a tener una entrevista con el general para volver a Santiago a persuadir a Clerveaux de la necesidad en que estaba de resistir toda orden contraria a la entrega de la isla y a la precisión de ceder a la suprema voluntad, para no sufrir los efectos de la Proclama del primer Cónsul, dirigida a los habitantes de Santo Domingo, fecha 18 de noviembre, diciendo “ que todo el que se separase del capitán general, sería mirado como traidor a la patria, y la cólera de la República (francesa/OQ) le devoraría como devora el fuego nuestras cañas secas”. Con este documento tan perentorio, y lo que había pasado en el Guarico, no sólo pudo reducir a su casero Clerveaux, sino que le movió a publicar en medio de la plaza, sobre un tablado, que al intento mandó levantar, una proclama en que manifestaba a los suyos la disposición del alto gobierno, y el peligro en que se ponían, de ser condenados al furor de una desobediencia de tan enorme peso, cuando ya las ciudades principales habían reconocido el gobierno francés, y se habían entregado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo rebajó el ánimo de aquellos rebeldes, que no podían ocultar la soberbia y el coraje de que estaban poseídos, y la guarnición francesa entró en Santiago triunfante, al mando del general de brigada Claparedes, que quedó de nuestro Comandante, y a quien recibimos, como es de inferir, entre júbilos y aclamaciones de alegría, como a un ángel enviado del cielo, para redimirnos de una muerte cierta y salvarnos de los abatimientos a que estábamos condenados todas las horas del día y de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo esto y de las medidas de seguridad que se tomaron, tuvimos, como hemos dicho, mucho que sufrir en el cambio de gobierno. Sobre las iniquidades y zozobras que debían naturalmente acompañarnos, fue preciso prepararnos para el tránsito de las tropas que bajaban de la capital, y que habían, por necesidad de pasar por Santiago para el Guarico, capitaneadas por el general negro Morpeaux, conocido por sus atrocidades, pero todo el celo del general blanco, y todas sus precauciones, disponiendo que su salida fuera por trozos, acompañándole hasta la distancia de más de dos leguas de la ciudad, no pudo evitar que pereciera el honrado vecino don Pedro Covos de un balazo que le disparó un negro de los del tránsito, estando en su casa, sin duda para provocar un movimiento de armas que proporcionase el pillaje y el saqueo de costumbre entre ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO VII: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Con este cambio feliz, sentimos el placer que promete la tranquilidad perdida hasta entonces, y ya libre de semejantes monstruos, nos entregamos todos a las diversiones y festejos públicos, tributando al Altísimo en sus templos los más fervientes votos de gracias por el bien que nos acababa de dispensar, librándonos de la garras de aquellos caníbales de quienes todo lo malo era de esperar. Más ay! ¡Cuán efímeras fueron nuestras glorias! ¡Cuán cortos los días de placer y de descanso! El clima, enemigo del europeo, dentro de poco, solo dejaba las reliquias de la tropa francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera víctima fue el general de la armada Leclerc. Se siguió su ayudante general, y casi todos sucumbieron al rigor del verano, sin quedarnos esperanza alguna de reposición. Los negros escapados y reunidos en aquellas inmensas lomas y dilatados bosques, conocieron que se les presentaba la oportunidad de alzar nuevamente el grito y volver a dominar la isla a poca costa. El negro Dessalines, furioso, vengativo y cruel por temperamento, supo recordar sus antiguos servicios prestados con la sangre de los blancos, en los millares de víctimas inmolados a su ferocidad en tiempo de su primitivo mando. Armó como pudo su gente y vino desde el Guarico, ya apoderado de las demás fortalezas del tránsito para constituirse primer gefe del ejército que tituló indígeno. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO VIII: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En estas circunstancias el general Rochambeau, sucesor del general Leclerc, recibió la orden del gobierno para que se estableciese en el Guarico. A esta plaza llegó el 24 de junio donde se halló bloqueado por un crucero inglés, que cerraba también los puertos de Puerto Príncipe francés y Los Cayos. El general Lavalleter residente en el Cabo, tuvo que capitular con Dessalines. Todos los puertos rindieron menos Jeremías, que fue abandonado por el general Fresinet. El Cabo bloqueado por una escuadra inglesa, dio motivo para que los notables de allí, suplicaran al general en gefe que tratare con la escuadra, lo que no se consiguió por lo exagerado de las proposiciones que el comodoro inglés hizo a Rochambeau el cual prefirió entenderse con el bárbaro Dessalines, que le concedió diez días para retirarse, y no pudiendo escapar de los ingleses se vió precisado después de este plazo, a entregarse a la escuadra, donde iban todos los blancos que habían sobrevivido al desastre. (32)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego que Dessalines se amparó de la plaza no pensó más que en tirar imposiciones sobre los pueblos de la parte española para las urgencias de su armada. En la capitulación que se tuvo, nada se tocó relativo a los pueblos españoles, pero el astuto Dessalines, al día siguiente, pasó oficio al general preguntándole si en ella estaba comprendida esta parte de la isla, y aquel, que pudo salvarnos en su contestación, la limitó a decirle que los habitantes, posesiones y todo lo gobernativo de España (33) debía entenderse comprendido en los tratados de Basilea, y por lo tanto, sugeto al gobierno que conforme a ellos estaba mandando; respuesta que nos condenó a nuevos procedimientos y peores desastres, como muy luego esperimentos, y que pudo evadirse sujetando la resolución al alto gobierno a quien se daría cuenta oportunamente. Ello es, sin embargo, muy cierto y muy conocido, que el general negro anduvo mejor avisado que el general blanco, pues aquel supo aprovecharse de todas estas circunstancias, para ligar las manos a este y quedar dominando la isla, menos la capital, a beneficio de los nuevos y buenos medios de defensa, de que carecieron los demás pueblos internos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo respectivo a éstos, tan luego, como se apoderó de ellos, los cargó exhorbitantes contribuciones, llenas de amenazas, y muy difíciles de cumplir; tanto por el azote de las requisiciones que habían sufrido durante el gobierno de Toussaint, que eran diarias, del General blanco, mientras gobernaba bajo el especioso pretesto de mantener la guarnición, cuanto por que la mayor parte de los vecinos pudientes habían emigrado, reduciendo a dinero lo que podían sin curarse de los demás intereses que dejaban perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Planteado ya su ominoso gobierno, ofició desde el Garico al consejo, departamental, nombre que se subrayó al Ayuntamiento antiguo español por el general francés Mr. Ferrand que se hallaba con nosotros, pidiéndole cinco millones de libras, moneda que no se conocía en el país, para las urgencias de la armada indígena, asegurando que ya las demás parroquias, pueblos, partidos, recién conquistados habían llenado este deber. Una demanda de esta especie en tiempos tan aflictivos, bien claro nos decía que era la primera amenaza con que debíamos contar, o un pretesto para invadirnos en cuanto les faltásemos, pues no podía ignorar la penuria en que estaba todo el departamento por los motivos ya indicados, desde la entrada de Tousseaint hasta la época en que pidió esta contribución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cabildo o Consejo departamental, presidido por el mismo Ferrand, viéndose sin arbitrios ni recursos para salir del conflicto, y bien cierto, que si no la pagábamos, tendrían muy pronto encima la tropa negra para tomarlo todo por la fuerza, junto con nuestras personas, acordó enviar una diputación cerca del general negro compuesta del presbítero don Juan Pichardo (34), don Domingo Pérez Pichardo, primos hermanos, don Antonio Geraldino, Don José Mendes, y yo, que hablaba el francés, y el mulato José Tavares, el criollo; y a quien por su color había nombrado Dessalines comandante de la plaza, para que pasásemos al Guarico, como lo hicimos al siguiente día, y le manifestamos la imposibilidad en que estábamos de llenar en numerario la contribución impuesta al departamento, fundados en las más que notorias razones que se han demostrado: que para acreditar nuestra obediencia y buena disposición a cumplir sus órdenes, enviaríamos ganados de todas clases, prendas de oro y plata y aun las alhajas de los templos hasta llenar la suma pedida. Así autorizados con nuestros competentes pasaportes, nos pusimos en camino dirigiéndonos al pueblo de Bayajá, para embarcarnos por allí al Guarico, corriendo el peligro que amenazaban aquellos parages por tierra, llenos de negros que sin reserva sin temor, asesinaban a todo blanco, seguros de toda responsabilidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO IX: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al cabo de dos días tomamos allí un pequeño barquichuelo, o canoa con vela, por orden del gobierno, con el nobre de Passerpartout, cinco negros de tripulación y uno que llevaba la voz de capitán. Con ellos dimos la vela para el Guarico, que casi estaba a la vista, porque la travesía es muy corta, y cuando creíamos llegar, a las cuatro o seis horas, notamos que cerca de la noche, el capitán, separándose de la costa, se tiró mar afuera, a pesar del buen tiempo que reinaba, casi perdiendo de vista la isla, cuya maniobra nos hizo entender que procedía de mala fe y con no buenas intenciones. Comenzamos a temer, mirándonos unos a otros la cara como quien da un aviso reservado de alarma, u nuestras sospechas se fueron aumentando al observar que cerraba l noche y que el buque no hacía rumbo sino para dejar por la espalda el puerto de nuestro destino, sin que ni la pequeñez de la embarcación en aquella altura, ni la oscuridad en que íbamos entrando, le hiciese variar de dirección, viéndonos a todos mojados y a pique de zozobrar. Es de considerar cual sería nuestra inquietud y nuestro cuidado, cuando a todo esto advertíamos que todos los movimientos y ademanes del capitán, no menos que su silencio con los marineros era todo disimulado, y que lo poco que hablaban apenas se dejaba entender. Ya fue preciso entre nosotros comenzar a tomar precauciones también disimuladas, que no dejó de comprender el capitán, pero aun esto veíamos que le era indiferente y que adelantaba su propósito, entregados, como estábamos, a su capricho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las doce de aquella noche, viéndonos en tal situación, y ya considerando muy cerca el peligro que nos amenazaba, con una gente que nada perdía con tirarnos al agua, sobre aquellas costas desiertas, y ampararse de nuestros pequeños equipages, tomamos el partido de la resistencia, y nos dirigimos al capitán, manifestándole que nos era muy extraño en sumo grado, el manejo que le estamos observando con respecto a la dirección del buque, pues veíamos al giro que hasta allí le había dado, y que desde luego tratase de variarlo, so pena de que estábamos decididos a cortar de cualquier manera el que llevaba. Sorprendido con esta intimación temió y sin repicarnos varió, no para el puerto, sino a las costas porque ya estábamos para girar como se lo pedíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metidos en una pequeña ensenada, a eso de media noche, sentimos que nuestro gran bajel encallaba a distancia como de 20 a 30 pasos de tierra, lo que también nos fue muy extraño aunque poco cuidado nos dio, pero el capitán todavía en esta situación se prometía sacar partido de esta ocurrencia, sin duda intencional, para llenar sus miras, o preparar alguna disculpa que nos alejase toda sospecha, pues con un tono contemplativo nos instaba que bajásemos a tierra, tratando al mismo tiempo de inspirarnos confianza, para ganar nuestra condescendencia; pero muy distante de creerlo todos nos convencimos entonces medidas precautorias de seguridad contra sus maquinaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán Pérez, mi primo, entendíamos el francés criollo, y tomábamos las palabras que se escapaban al de buque cuando hablaba a los suyos, y advertimos que todo su empeño era que dejásemos el buque para ponerlo a flote, sin necesidad de sacar nuestros equipajes que decía eran de poco peso. Francamente nos negamos y lo que nos pareció prudente fue dividirnos, pasando unos a tierra y quedando otros abordo al cuidado de los equipajes. De los primero fuimos el presbítero Pichardo y yo. Pasamos a tierra y allí nos tendimos sobre la arena, tapados los dos con su turca esperando el día, por temor de que los negros dispersos todavía con el calor de la campaña que no reparaban tirar a cualquier objeto siendo blanco, hicieran otro tanto con nosotros a la sombra de la noche y en aquel paraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer, nos asombramos, cuando vimos el parage en que nos había arrimado el maldito capitán, separándonos del puerto de nuestro destino. Entonces nos convencimos de la perversidad de su intención, y mucha más, por la sorpresa que le causó oírnos hablar en francés, y que tratábamos de dar cuenta al gobierno de la conducta que había observado aquella noche con nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO X: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por fin a las diez de aquella mañana llegamos al muelle del Guarico: nos desembarcamos: fuimos seguidamente a ver al general que nos aguardaba en su gran palacio con toda la comitiva. Nos hizo mil cumplidos, y todos los suyos nos prodigaron lisonjas. Nos repitió todas sus campañas y todos sus triunfos contra los franceses, de quienes hablaba y se expresaba con acritud, tratándolos de falsos, perjuros y sacrílegos, pues que habiendo ofrecido a su entrada proclamar la libertad absoluta de los negros, aun de aquellos que habían tomado las armas contra ellos, poniendo por testigo al sacramentado, faltaron a todas sus promesas luego que se vieron señores del país. Nos estimuló a la fidelidad de su gobierno, y a cada uno nos dio un diario de campaña donde se describían por menor todos los sucesos de ella y concluyó por enviarnos con el primero de sus edecanes a una decente fonda, en que nada nos faltó y todo lo tuvimos con aseo y abundancia. Aquella noche fuimos al teatro, donde se efectuó una excelente ópera por franceses blancos que celebramos en medio de nuestro sobresalto viéndonos rodeados de aquella turba feroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente día volvimos a ver al general que nos recibió con las mismas muestras de aprecio, y muy luego nos despachó con la respuesta de nuestra Comisión, que era todo lo que apetecíamos, para dejar un país donde no podía el blanco contar con la seguridad de su persona, ni con el reposo de su casa, pues por todas partes se veían grupos de una soldadesca negra con el aire del pillaje, respirando venganza hasta por los ojos. Pronto dimos vela para Bayajá en el mismo barquichuelo que nos había llevado porque no había otro de que disponer, y casi nos sucedió a la vuelta como a la ida, comenzamos a navegar a eso de las siete de la mañana y al ponernos frente al río que llaman Grand Riviere, se rompió el débil palo que sostenía la única y pequeña vela de que constaba, y tuvimos que arribar a este punto para reparar tamaña avería que nos costó más trabajo que el de cortar un pedazo de caña brava o bambú y colocarlo en lugar del palo perdido. A las 24 horas rendimos el viaje a Bayajá, donde pernoctamos, y en seguida nos pusimos en marcha por tierra para Santiago, a dar cuenta de nuestra malhadada comisión.. Entregado el pliego de su contestación a nuestros comitentes, se procedió a su apertura cuyo contenido no era más que reiterar la primera ordenanza, pues aunque no devolvió aquel gefe los animales y alhajas que mientras tanto se le habían enviado, para ir preparando su ánimo a favor de nuestra oferta, todas las desentendió por falta del numerario, y seriamente prevenía que se precisase la resolución de la cantidad pedida, así como lo habían verificado ya las demás parroquias (esto era falso, porque casi todas estaban desiertas) llenando contingente, porque lo que se necesita era numerario y no otra especie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semejante respuesta en tan amarga crisis y el tono tan destemplado, nos puso en la mayor consternación, porque sabíamos que a la menor demora vendría sobre nosotros la fuerza armada y tomaría lo que se le antojase, sin detenerse ni en el modo, ni en los medios, ni sobre lo que hacía, atropellando cuantos principios conoce la moral, el pudor y la justicia. Con efecto a pocos días llegó a Santiago una guarnición, como de 200 negros, al mando de Campo Tavárez, el mulato que había sido nuestro compañero de viaje con el nuevo carácter de gefe de brigada y comandante interino de la plaza, que nos presagió lo mismo que después tuvimos que experimentar. Esta circunstancia nos favoreció mucho, porque al fin Campo Tavárez (35) aunque mulato, era español y nos conservaba aquel prestigio de miramiento y de respeto del tiempo en que vivió bajo otro sistema diferente; pero este consuelo nos fue también muy pasagero, porque su relevo no tardó mucho, subrogándose el mando que tenía en el mulato Joubert, a quien se le dio en propiedad. Este, desde luego, comenzó a poner en práctica los planes de exterminio y desastre que su gefe tenía atrasado contra los del país. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO XI: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El departamento y Santiago, su capital, miraban ya cerca estos momentos y contemplaban víctimas de la ferocidad de aquellos tigres, sedientos de oro y de sangre de los blancos. No sabíamos que hacer, ni que partido tomar. Salir del país era cosa imposible, y mucho más imposible resistir, porque todo nos faltaba, y el golpe era inevitable, pues hasta el descontento y la tristeza era para ellos delito de pena capital. Todos eran conflictos apuros y confusiones. Todas eran dificultades insuperables y el término de la contribución en vísperas de concluir. Ya solo se trataba de ver como se ganaba tiempo, a costa de sacrificios, para retardar o entretener el voto de nuestra condenación que tenía sobre nosotros su pronunciamiento. No nos quedaba otro consuelo, ni otro remedio, que el de procurar pasarnos a la capital para ponernos al abrigo de sus murallas; pero, con qué atravesar unos caminos tan fragosos y dilatados, como los que separan a Santiago de Santo Domingo, en que es preciso vencer multitud de lomas peligrosas que sirven de pie a las nubes, y ríos caudalosos que apenas pueden vadearse? Alguno, tal cual, podría sufragar estos gastos y arrollar estos inconvenientes; pero éstos serían muy contados; y el pueblo ya saqueado? La muchedumbre? Mas adelante se verán los resultados que tuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este laberinto de ideas y proyectos, al frente de tan inmediatos peligros, no ocurrió otro arbitrio que pareciese disimulable, que el de enviar una segunda comisión cerca del general Dessalines, que con nuevas súplicas, y más eficaces promesas, le hicieran admitir nuestros primeros ofrecimientos, encareciéndole el estado de miseria en que se hallaba el país, por las muy notorias causas que ya se habían recomendado al gobierno. Depués de muchas y dilatadas conferencias, vino a ser adoptada esta como más asequible, y que parecía la única que permitían las circunstancias: pero no se sabía de quien echar mano para que la desempeñara, por razón de los peligros que tenían que atravesarse en momentos tan críticos, porque ni era justo comprometer a los primeros que ya los habían pasado, ni prudente ponerla en manos de quien no estuviese adornado con las cualidades que pedía el caso, y entendiese el idioma con que debía hacerse entender en aquel país para asunto de tanta importancia. No hubo remedio, fue preciso volver a mí para encargarme de la nueva comisión, y aunque pude haberme escusado con razones muy justas y poderosas que cualquiera conocerá, no me fue posible desatender las instancias suplicatorias de la corporación que me elegía, ni encontrarme indiferente a los intereses del público, cuando se me encarecía que en mis manos estaba la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ocioso manifestar cuanta sería la oposición de mis padres a empres de tanto riesgo; más yo, todo lo supe olvidar en gracia del bien común. Cerré los ojos: me abandoné al destino, y todo lo que pedí fue un compañero de confianza con quien auxiliarme en los casos de necesidad dejando la familia llena de pena. Al momento se presentó éste, que pareció a propósito porque entendía el francés criollo, y era amulatado (36), llamado Domingo Pérez, con la idea de que viesen los negros que los blancos comenzaban a ser apreciados de la gente de color y que contemporizábamos con su gobierno. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO XII: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Inmediatamente partí para el Guarico (37), no por Bayajá como la vez primera, sino por Montecristi, en unión de mi compañero. Allí me asaltaron unas calenturas, que me demoraron cuatro días; pero el quinto, sin esperar otra cosa, nos embarcamos, y como a las ocho de la noche llegamos a nuestro destino con indecible trabajo, pues yo caí al agua cerca del muelle, creyendo que estaba cegando aquella parte de la bahía para seguir al palacio que estaba levantando el general Cristóbal en sus inmediaciones. Dessalines casualmente se hallaba fuera, en Los Cayos que llaman San Luis, quedando a cargo de aquel el gobierno nos despachó según las instrucciones de éste. Me asombré al ver la magnificencia de su gran palacio, boato, el lujo, sus insignias, y el aparato de su guardia de honor, que tuve ocasión de observarlo todo en más de una hora que se mantuvo dando pasos conmigo en la sala, mientras conferenciábamos sobre el objeto de nuestra comisión. Agradeció mucho nuestra primera visita, y nos dispensó como diputados, todas las distinciones acostumbradas en casos iguales. Nos designó un decente alojamiento y muy luego quedó concluida nuestra conferencia, ofreciendo contestar al siguiente día el pliego que había puesto en sus manos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente día nos pusimos en marcha y tomamos el rumbo para Montecristi creyendo llegar antes de la noche lo que no fue así. En Santiago deseaban el regreso. No habiendo dado resultado esta segunda misión pensaron en refugiarse en la capital, para donde habían retirado ya sin esperarlos el general Ferrand y don Andrés Muñoz Caballero, imitándolos todo el que pudo aprovechando para unirse a las tropas que aquel gefe había podido sacar de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristóbal no dormía ni se descuidaba. Mandó una fuerte guarnición con órdenes secretas, observando la falsa política de hacerse obsequioso y benévolo para obstruir la emigración a la capital y asegurar mejor los tiros de su desesperada venganza por los sucesos pasados en el gobierno de los franceses. Todo esto sucedió del mes de diciembre de 1803 al mes de mayo de 1804. Los negros se mantuvieron tranquilos hasta el 15 de este último en que Ferrand desde la capital reunía los naturales de La Vega, Cotuí y Santiago, con alguna de su tropa de línea al mando de su ayudante, Dervaux para dirigirse a este último punto en compañía del capitán don Domingo Pérez con el carácter de comandante de plaza, a expulsar la guarnición que la ocupaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 a las tres de la tarde se les dio el asalto sorprendiéndolos y no les quedó otro recurso que el de replegarse en la plaza, donde tenían sus almacenes. Allí se atrincheraron, arrancando las puertas de las casas y colocarlas en las esquinas para que les sirvieran de baluartes. A los naturales blancos y a toda la gente de color, libres o esclavos, los obligaron a que tomaran las armas contra los que venían de fuera. Estos se acamparon en la plaza contra del convento de La Merced, una cuadra de por medio de la mayor y comenzaron sus ataques, recorriendo el resto de la ciudad sin perdonar la vida al negro que encontraban. La sorpresa y el estrago que sufrieron durante la mañana les obligó al medio día a clamar por la capitulación, porque los pocos que había de nuestra parte, estaban tan indignados contra la canalla, que montados se tiraban por encima de las trincheras, sin temor al diluvio de balas que se cruzaban por todos los puntos de la plaza, cuyo arrojo costó a muchos la vida. Sin embargo los negros temieron y el suceso siguiente los redujo a dejar el puesto y a la dispersión en desorden. Tenían en la plaza un cañoncito de a cuatro reforzado con que contaban, y lo colocaron en la esquina que hace el templo de N. S. del Carmen, con la dirección a la calle que sale a la plaza de La Merced, campamento de los nuestros. Estos venían precisamente por la misma calle a dar el último golpe de avance a los negros para acabar de espulsarlos. Había entre ellos un pardito artillero de los que por fuerza quedaron en el recinto de la plaza donde vivía, y a éste se encargó que lo disparase tan luego como se presentaran los nuestros. Pero al ponerle la mecha se rompió el eje y quedó inservible no quedándole más recurso que rendirse y abandonar toda esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin después de un largo tiroteo que duró toda la mañana se les otorgó por nuestro gefe la retirada que verificaron a las dos de la tarde del mismo día dejando varios pertrechos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO XIV:&lt;br /&gt;(El autor no considerró el capítulo No. XIII/OQ)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Quedaron los nuestros dueños del campo y Santiago libre de negros. Esto ocurrió lunes día 15 de mayo, y como las fuerzas nuestras eran tan cortas y los recursos muy remotos para reponerlos de la capital que estaba más de sesenta leguas de malísimos caminos, fue necesario a los dos días, jueves a media noche, abandonar la plaza por aviso secreto que tuvo el gefe de que enviaban un refuerzo de cinco mil combatientes para reasumirla y tomar satisfacción de lo ocurrido. El jueves amaneció Santiago absolutamente desierto. Las iglesias cerradas, los cuarteles, los hospitales y las casas abiertas, abandonadas y sus dueños buscando el asilo en los montes. Hubo muchos que fueron a parar a la capital con sufrimientos indecibles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;CAPITULO XV:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Permanecieron así Santiago, La Vega y Cotuí. No vinieron otros negros. Esto ocasionó desastres: los perversos se aprovecharon, vinieron sobre los pueblos desiertos y los saquearon a su placer... sufrió Santiago esta horrorosa crisis hasta el 16 de julio en que volvieron a abrirse los templos. Al mes habían vuelto los vecinos algunos se quedaron en la capital. Para ponerse al abrigo de la invasión temida se reunieron y arreglaron algunas compañías con su respectiva oficialidad. Dieron parte al general Ferrand y resolvieron bajo juramento sacrificarse y morir por la buena causa aspirando siempre a que la isla volviera al gobierno español y tener el gusto de proclamar al Rey de España don Carlos IV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Ferrand aprobó todas las disposiciones de que se le dio cuenta y a pocos días volvió a mandar a su ayudante Devaux, que había venido la vez primera a Santiago como Comandante de Departamento, acompañado de 150 soldados veteranos franceses, de los que tenía en la capital, para que guarneciesen este punto y fortificaran las avanzadas de modo que embarazasen el tránsito de los negros en los demás pueblos intermedios que todavía no habían caído en su poder y de los cuales era Santiago la llave. Con tales medidas se arreglaron los cuarteles, se formaron almacenes de víveres y municiones, se instaló el consejo departamental bajo la presidencia de don Agustín Franco (38), mandado por Ferrand y se puso Santiago como una verdadera plaza de armas, conteniendo las repetidas invasiones de los vecinos malos. Con esto cambió el aspecto de las cosas que gradualmente tomaron su curso normal. El interés de todos era defenderse de los negros. Además del cura Juan Vásquez, vinieron también los Pros. Don José Basarte, Don Bartolomé Puerto Alegre, Don José Antonio Rodríguez, el vicario don Pedro Tavérez, octagenario, y los religiosos mercedarios frai Vicente Peniche (39), frai Pedro Geraldino, cura de Moca y frai Antonio Reyes hijo del sargento mayor de milicias, pues el doctor don Ambrosio de Lima, por su edad y sus achaques nunca salió y después sufrió atroces insultos de los negros: Un incidente fatal puso fin a la confianza general. Una carta del obispo Mauviel desde Santo Domingo al general Clerveaux instándole a ir a Santo Domingo, pasando por Santiago, inspiró a los naturales sospechas de una traición a que no consideraban ajeno al general Devaux y el 15 de octubre se combinaron los oficiales para resolver la situación prendiéndolo para remitirlo a Ferrand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 16 a las dos de la mañana se reunieron los juramentados, presentándose una parte en la casa de Gobierno, otra en el cuartel, otra en el Vivac y otra en el depósito de las municiones, a la entrada de la ciudad. Un tiro de pistola era la señal. Todos llegaron a tiempo. Ljos 80 ó 100 soldados de línea acuartelados en una de las casas de la plaza fueron sorprendidos durmiendo y se entregaron, pero acobardado el capitán abandonó la compañía lo que observado por los prisioneros aprovecharon la ocasión para reaccionarse y salir a la plaza en orden de combate creyendo que los naturales estaban combinados con los negros. De aquí que un golpe que pudo ser momentáneo terminara con sangre. Naturales y franceses en una noche oscura, metieron mano a las armas despedazándose como leones y de este choque quedaron en el sitio 27, de éstos un hijo de Puerto Plata, el capitán don Melchor Rodríguez asaltó el parque y auxilió a los que seguían batiéndose. Los franceses se dispersaron después de hacer una resistencia vigorosa. Deveaux resistió con un guardia pero tuvo que ceder. Al rayar la aurora enarbolaron el pabellón español con salvas y alegría. El comandante Devaux y sus oficiales quedaron arrestados en supropia casa con el decoro debido a sus empleos. La tropa francesa quedó reducida a su cuartel respetada, menos los heridos que tomaron a pié el camino de la capital para presentarse al general Ferrand a quien informaron exageradamente. Todo lo produjo la maldita carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formáronle sumaria a Devaux con 22 cargos. Ferrand lo recibió con mal semblante, lo mandó a retirar de Santiago sin dejar de dar curso a su causa y autorisó a los naturales para que eligieran un comandante que les inspirara confianza dándole cuenta para aprobarlo. Así lo hicieron, eligiendo por unanimidad a José Serapio Reinoso de Orbe (40). Este era hijo natural de un hacendado rico de La Vega, llamado don José de Orbe que le educó al parejo de sus hijos legítimos. Ferrand le confirmó y aprobó como comandante general del departamento del norte españo. Juró en medio de la plaza, frente a la tropa y en el centro de toda la población alborosada. Cambió la situación de tal modo con sus medidas de orden, abasto, conciliación y defensa que Santiago se convirtió en un centro animado y próspero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así estuvimos los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1804 y casi todo febrero de 1805; pero a fines de éste, el 26, vino a envenenarlo una embajada que envió Cristóbal, ya en camino para Santiago con 2000 hombres, manifestando que trataba de pasar con su ejército a la capital, a reunirse con el que se dirijía al mismo punto por el Sur, para expulsar de allí a los franceses, con la amenaza de que si hacían resistencia no respetarían ni los niños ofreciendo garantías en caso contrario. Aunque en la reunión habida en casa de Reinoso todo pasó, desoyendo los consejos del comisionado se decidió hacer resistencia como consecuencia al hecho del 15 de octubre de 1804. Reinoso prefería la muerte a que se le considerara en connivencia con los negros. Todos se adhirieron a su resolución sin acordarse de los peligros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día de carnaval en la tarde salieron los destinados al cantón del Yaque, donde estaba el primer fuertecillo y al de La Emboscada, que le precede con un cuarto o media legua, despachando la contestación a Cristóbal que a paso ligero se acercaba. Muy temprano marchó Reinoso a ocupar su puesto en La emboscada, que hacía la retaguardia del fuerte de Yaque, en que estaba don Manuel Reyes con 200 hombres y dos malos cañoncitos arreglados de pronto. Cristóbal estaba en la gran sabana de gurabo. Ya a la orilla del río se presentó Campo Tavárez y les dirigió la palabra aconsejándoles desistir de toda resistencia, pues sería inútil. Esto y un nuevo parlamento fue en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrieron los fuegos y el ataque fue horroroso. No bastó la resolución, ni el denuedo, inutilizada la artillería el descalabro fue inminente teniendo que replegarse sobre La Emboscada con pérdidas recíprocas de consideración. Los negros no perdieron tiempo y pasando el río le fajaron a la Emboscada donde Reinoso vendió la vida a costa de mucha sangre sosteniendo combates singulares sin ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derrotáronse los naturales con la esperanza de poder hacer firme con los refuerzos que esperaban de Santiago, pero no hubo lugar para tanto, quedándole a los negros franco el camino de Santiago, donde fueron sus víctimas una compañía de 150 jóvenes que iban en auxilio de los vencidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los negros entraron en la ciudad como unas furias degollando, atropellando y haciendo correr la sangre por todas partes. La consternación fue general. La honestidad, el pudor, la decencia, todo estaba en la calle y en las plazas a las diez del día, y aun en los templos a merced de la brutal concupiscencia que estremecía la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodeados de la tropa negra perecían todos los del campo que acudían a prestarnos auxilio. Ocuparon el centro de la plaza cuando se celebraba la misa. Los bárbaros se dirigieron al templo asesinando a roso y belloso. Hicieron una carnicería espantosa manchando de sangre el suelo y los altares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que escapó en el templo murió en la calle al salir. Corrían los perseguidos a buscar asilo en las casas de los sacerdotes y éstos fueron también mártires de su furor. Este lamentable estado vino a calmar después que ya no habían quedado vivos más que los eclesiásticos y tal cual que por empeño de Campos Tavares, se reservó como prisionero. Solo escaparon de la refriega, estando en ella don José Minuesa Don Carlos Mejías, don Simón de Rojas y el autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios paisanos viéndolo todo perdido se refugiaron en Moca y para ganar tiempo formaron de pronto una diputaión que presidiera el cura frai Pedro Geraldino y se le presentare a Cristóbal a nombre el pueblo a rendirle pleito homenaje, lo que bastó por entonces para que esta jurisdicción gozare unos días de indulto. Cristóbal les ofreció protección autorizando al cura a continuar su ministerio. Luego veremos los efectos de esta protección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las atrocidades cometidas en Santiago fue la de que el martes de carnestolendas se vieron colgados en los arcos de la casa capitular las personas de don Carlos de Rojas, el anciano y don Francisco Escoto, tan solo porque había firmado como suplente los registros del Consejo Departamental, a don José Núñez, vecino de La Vega, a don Bartolomé Forteza. El miércoles de ceniza asesinaron a don Juan Reyes, que parecía perdonado a súplicas de Tavarez. Últimamente me refirió (el sacristán de Moca), la dilatada conferencia de Cristóbal con el cura de Santiago, después de haberlo puesto a la cabeza de la fila de hombres y mujeres, colocados de espalda a la orilla de la Barranca del río, condenados todos al cuchillo con solo una señal del gefe, de que ya estaban advertidos, atribuyéndole el origen y la culpa de aquella temeraria resistencia en que habían perecido tantos de su ejército. Le reconvenía con un puñal en la mano, amagándole y llenándolo de los más groseros improperios. A la llegada de Campos Tavárez cambió la cosa, logrando al fin que se diera libertad a la gente de color y que el cura fuese destinado a su prisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto se acercaron y nos informaron de que en Moca el 3 de abril de 1805, habían los negros pasado a cuchillo aquella mañana a todo viviente, para cuyo fin, el comandante Joubert había llegado allí con tropa, dando la orden de que las mujeres de todas clases y edades se reunieran en la Iglesia y los hombres en la plaza, pues todos, bajo la buena fe de la capitulación celebrada con los vecinos partidos debían obedecer a las prevenciones del gefe que mandaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos obedecieron creyendo que se iba a proclamar algún indulto o gracia a favor de ellos, y el indulto fue degollarlos a todos luego que se verificó la reunión prevenida, como ovejas acorraladas. Que los negros luego que consumaron el sacrificio espantoso, sacrílego y bárbaro, abandonaron el pueblo: que de todas las mujeres estaban en la iglesia, solo quedaron con vida dos muchachas que estaban debajo del cadáver de la madre, de la tía o de la persona que las acompañaban, se fingieron muertas porque estaban cubiertas con la sangre que había derramado el cadáver que tenían encima que en el presbiterio había, por lo menos, 40 niños degollados y encima, del altar una señora de Santiago, doña Manuela Polanco, mujer de don Francisco Campos, miembro del Consejo departamental, que fue sacrificado el día de la invasión y colgado en los arcos de la Casa Consistorial, con dos o tres heridas mortales de que estaba agonizando. Que don Antonio Geraldino, don Mateo Muñoz y el capitán de aquel partido don José Lizardo, habían sido sorprendidos en su casa y atados a sus camas las incendiaron, incluyendo en el número de las víctimas aquellas señoras hermanas de nuestro cura escapadas del deguello de Santiago. Doña Antonia David, que resistida a los torpes deseos de uno de aquellos feroces animales fue atravesada de un bayonetaso en la puerta del templo. Una de ellas, de las escapadas, de edad de 18 años era hija de don Antonio Salcedo, quien había casado en segundas nupcias el mismo día de carnestolendas, en que perdió al marido sacrificado con los demás. El padre Geraldino no se sabía de él; después se supo que los negros se lo llevaron al retirarse del sitio que pusieron a la capital (41).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este negro (Félix) me informó en Baracoa (Cuba/OQ) de todos los desastres, muertes y atrocidades cometidas por los negros en las personas blancas de ambos sexos y en todos los pueblos por donde habían transitado en su retirada de la capital, de donde fueron rechazados después de un sitio de veinte y tres días que fueron tuvieron que levantar más que de prisa. Que los altares, los archivos y hasta el reloj público, lo habían reducido a cenizas echando a pie para el Guarico a todo el que no habían asesinado sin exceptuar ni aun los sacerdotes menos al cura don Juan Vazques, a quien después de atormentarlo con crueldad en el campo santo, que estaba frente a la parroquia, lo sacrificaron, y al fin, para saciar su brutal venganza lo quemaron con los escaños del coro y los confesonarios. Que entre los llevados iba nuestro antiguo vicario el señor don Pedro Tavares hombre más que octagenario, de una virtud ejemplar, la señora doña Francisca Hurtado, de la misma edad; el moreno honrado Julián de Medina, su anciana compañera, padres de Felipa, sus hijas Zeferina, Florentina y Gregoria, María y Nicolaza, hermanas de ésta, corrieron la misma suerte, aunque estas dos últimas escaparon y volvieron a Santiago, y por ellas se supo el cruel término de tantos infelices, sin haber encontrado en las plazas y calles más que cráneos y huesos humanos, con que dejaron inundados todos los pueblos, en venganza de no haber podido ampararse de la capital. Al cabo de un año y medio las plazas eran montes, que casi era menester práctico (guía/ndv) para ir de un barrio a otro y solo se veían ruinas y huesos de muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los negros, así que saquearon los pueblos a su retirada a la capital los abandonaron, aquellos vecinos que se habían refugiado en los montes y en las cuevas huyendo del cuchillo y del fuego, fueron después pareciendo del modo que pudieron, según se lo permitían aquellas circunstancias, y así permanecieron hasta el año 1808 en que el inmortal, el héroe del siglo, el nunca olvidado don Juan Sánchez Ramírez, hijo de Santiago (42) y vecino de la villa de Cotuí, reconquistó gloriosamente la parte española, o mejor dicho, la sacó de las manos del general de división Mr. Luis Ferrand, obligándose a quitarse la vida con cuyo hecho calmaron las calamidades pasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras de Campo Tavares desde las orillas del Yaque: Ciudadanos: Yo soy del país en que vosotros nacisteis. Yo he sido compañero vuestro, yo no podré jamás prescindir del afecto que les he merecido siempre y en todas épocas. Tengo todavía parientes en ese suelo que va a destrozarse. Venero aquellas personas que siendo su esclavo, me tenían siempre sobre el rango de la clase libre, dispensándome sus cuidados y atenciones, como si procediese de ellos mismos. Vive aún el señor Vicario don Pedro Tavares, (eclesiástico octogenario de que fue esclavo en cuya casa nació) y sus hermanos, cuyo apellido llevo. Tengo mil motivos de compadecer la suerte de ustedes y de interesarme por su tranquilidad y futura conservación. Se lo que va a suceder. Conozco la situación en que se hallan. Veo las fuerzas del ejército a que vengo unido. He penetrado sus intenciones. Son temibles las órdenes que tenemos y muy rigurosas para en caso de encontrar oposición a nuestro tránsito, así como son también fuertes contra la tropa cuando se desmande, o sea cualquiera de ustedes ofendido en lo más leve por uno de nosotros, dejando libre el paso que queremos para la capital, a batirnos con los franceses que la ocupan. Esto nada más quiere el gobierno indígena ("haitiano"/OQ). Abran los ojos, reflexionen. No se dejen alucinar, ni se preocupen. Yo les hablo como amigo, como español y como paisano. El gefe nuestro está de buena fe; pero se indigna hasta el extremo cuando piensa que se han de poner obstáculos a su tránsito. La suerte de Uds. es lastimosa, sino piensan como deben en este negocio para Uds. vital. Sentiré en lo infinito de mi corazón llegar a mi patria a inundarla de sangre, y dejar a mis amigos yertos en medio de sus calles y plazas. Esto va a suceder irremisiblemente. Solo con la prudencia lo podrán Uds. evitar. Pongo a Dios por testigo de que en darles este aviso no tengo otra intención, ni me lleva otro interés que el de salvarlos y salvar tantos inocentes como van a exponerse dentro de dos horas a ser sacrificados por un capricho el más temerario y desatentado. Si así no lo hacen cuenten con su exterminio. No es posible imaginarse otra cosa. Allá vá un nueva embajada, compuesta de dos sujetos que le son a ustedes conocidos. Denles una contestación conforme, y cuenten con la seguridad de sus casas, personas y propiedades. Yo me despido de vosotros queridos amigos, y voy a incorporarme al ejército que tenéis a la vista, con la dulce esperanza destinada por estos antecedentes, que contrarian las órdenes pronunciadas. Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se produjo, y con este lenguaje se insinuó aquel paisano, que nos veía al canto de nuestra desgracia. En nada se equivocó. Todo cuanto predijo sucedió al pie de la letra por una obcecación que no tiene ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas se había separado Campo Tavares de las orillas del río cuando ya venía atravesándolo la nueva embajada del rey negro insistiendo en que le dieran el paso a la capital y depusiéramos las armas. Llegaron al puertesillo vendados los dos que la traían y se les volvió a contestar que concediese el plazo pedido para resolver. En el momento se retiraron a llenar su cometido; pero era tal el coraje de los naturales ("dominicanos"/OQ) y lo prevenido que estaban contra la canalla, que todavía no habían llegado a la orilla del río que está al pie del mismo fuertecillo, cuando se recibió orden del Comandante Reinoso, desde la Emboscada, donde esperaba a los negros, de que no prestasen oídos a ninguna clase de invitación, que no había más razón ni más respuesta que las armas, y que se pusieran desde luego a poner en ejecución el plan combinado. A la mitad del río llegaron los enviados, que fueron los primeros que perecieron, y sin esperar otro aviso rompieron el fuego sobre el enemigo, que iban río abajo como montones de basura. Volaron aquellos caribes como furias desencadenadas sobre el agua, y se trabó una lucha tan encarnizada, que éstos sin esperar órdenes de sus gefes se tiraban al río, queriendo en medio de la fuerza de su corriente, cargar de nuevo el fusil, saltar la fortaleza, invitando con gritos espantosos a sus compañeros a que vinieran todos al asalto. Los naturales hicieron uso de su miserable artillería, hasta donde pudieron, con un esfuerzo inimitable, aprovechando todas sus descargas y sosteniendo heroicamente su puesto. Echaron al río más de 200 negros y en un momento se hizo aquel punto un volcán que hasta el río parecía de fuego, sin más desgracia que la muerte de un paisano que estaba fuera del parapeto, y la muy sensible de haberse desplomado, por la rotura de su eje, el cañoncito que tanto los había defendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este inesperado y fatal acontecimiento, nos vimos con la muchedumbre encima devorándonos, y fuimos precisados a abandonar aquel punto dispersándose sus defensores, en busca de La Emboscada, a reunirse con el Comandante que allí los aguardaba. Dueños los negros de este punto, y vencido el obstáculo del río, pasaron enfurecidos al de La Emboscada, ya noticiado el comandante de la derrota sufrida en el Yaque. El encuentro de éste con el general de la división delantera del enemigo, fue desde luego tirándose de las pistolas. El golpe del primero hirió al segundo, a quien después con el sable casi le partió el muslo izquierdo. También fue herido aquel y ambos lucharon como dos leones, con un valor y un denuedo, que dio motivo a los negros para ocuparse solo de quitar la vida al comandante, como lo lograron, de un balazo tirado por la espalda, en circunstancias de haber tumbado dos edecanes del negro, y de hallarse éste muy mal herido, su caballo casi postrado y él casi rendido al mismo tiempo que recibió Reinoso el balazo que le hizo venir a tierra. Ya todo fue perdido con esta nueva fatalidad, pues los nuestros cediendo a la muchedumbre, tuvieron que retirarse, con ánimo de ver si todavía podían replegarse y unirse con el refuerzo que salía de la ciudad a incorporarse con ellos y auxiliar a los de La Emboscada, pero no tuvo tiempo, ni podían tenerlo, acosados por el enemigo que los perseguía a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cadáver de nuestro comandante a poco rato ya apenas se distinguía porque la sangre y la polvareda lo tenían arropado de un modo que solo por el vestido se conocía que era de un racional, en razón de que cada negro que pasaba cerca, le metía el sable o la bayoneta, como si estuviera vivo, o se temiera su resurrección, explicando con esta brutal acción, la saña y el espíritu de venganza de que venían dominados. Con este salvo conducto les quedó franco el camino para la ciudad y precisaron su marcha con el dolor de que una compañía de 150 jóvenes, que encontraron a la salida, para ir a auxiliar a los compañeros de La Emboscada, fueron todos víctima de la ferocidad de esos caníbales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros muchos como yo habían sufrido la misma suerte, si no sucede esta catástrofe, porque embullada la juventud para presentarse al Comandante, ya estábamos con el pie en el estribo, a fin de reunirnos con los que cubrían los puestos exteriores, por lo mismo que ya oíamos el tiroteo de ambos partidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los negros entraron a la ciudad como una furia del averno, degollando sable en mano, atropellando cuanto encontraban, y haciendo correr por todas partes la sangre. Figúrese cuál sería la consternación, el terror y el espanto, en que de momento calló aquel vecindario, tan descuidado, a vista de unos hechos semejantes, cuando casi todos estaban reunidos en la iglesia mayor, con su pastor implorando el auxilio divino, mientras se representaba en el altar el sacrificio de nuestra Redención, y en disposición de recibir la comunión, como uno de los días del año en que, por costumbre, hasta los del campo venían a cumplir el precepto anual. El tropel de las mujeres huyendo sin saber para dónde, ni por dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gritos de niños y ancianos que salían de sus casas despavoridos. Los eclesiásticos confundidos en medio de los que le pedían el consuelo. Las madres, unas con sus hijos al hombro, otras tratando de salvar al enfermo, que desde el lecho del dolor clamaba por el amparo que no encontraba. Unas buscando al marido y otros tratando de ocultarse debajo de los altares, o de los matorrales de la sabana, desde donde oían la voz tremenda de muerte y sangre, con el ruido de la pólvora y el acero con que ya estaban las calles cubiertas de cadáveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pueblo, en fin, abrasado con todos los elementos de la desolación y del exterminio, bajo el poder absoluto de unos feroces para quienes la voz del perdón y de la misericordia era una blasfemia. Ya tenía tendido el acero por todas sus avenidas, como una red para que en su centro nadie escapara de su mortífera venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuántas desgracias! ¡Cuántas lágrimas que llorar! ¡Cuántos desastres! ¡Cuántos trastornos en aquel tremendo día! ¡Cuántos excesos de parte de aquellos antropófagos! La honestidad, el pudor, la decencia, todo estaba en la calle y en las plazas a las diez del día, y aún en los templos, a merced de la brutal concupiscencia que estremecía la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pueblo tan religioso, tan dado al culto, tan pacífico, tan cumplido en la moral, convertido en pocos instantes en un cuadro de horrorosos atentados, donde se veía la violencia y la fuerza ejercitada con el mayor descaro sobre la inocencia de la juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo padre de familia que sobresaltado y sin tino (43) espantado con la algazara de los negros y el estruendo de las armas, abrazó a dos hijos tiernos que tenía y con ellos se lanzó al río por una barranca elevadísima que termina en sus fuertes corrientes, sin que después se haya sabido de su paradero. Otro en medio de su atolondramiento, salió huyendo con una torta de cazabe en la mano. A poco andar fue muerto. Otro, con el mismo susto y sorpresa salió con instrumento de música que tenía en su casa, y corrió la misma suerte, y otros infinitos, que por el mismo estilo salían a buscar el asilo, donde más pronto encontraban la muerte, sin saber lo que se hacían. Tal fue la confusión de aquel infortunado y fiel pueblo, convertido en otra Jerusalén, cuando pocas horas antes, a presencia del Divinísimo, preconizaba las glorias y rendía regocijos en el semblante de sus moradores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodeados por la tropa negra, perecían cuantos venían de los campos a darnos auxilio ignorando el estado en que nos hallábamos. Es resto ocupó el centro dela ciudad, a horas en que todavía, como día de carnestolendas, estaba nuestro cura en el altar celebrando, y la iglesia cuajada de gente esperando comulgar todos los que dentro se encontraban. Apenas sintió el estrépito de las armas que cundía la ciudad y el tropel de los caballos, confundidos con los que gritaban pidiendo misericordia, cuando vuelto a sus feligreses, comenzó a exortarlos a implorar los auxilios divinos y hacer con ellos actos de contricción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos copones estaban llenos de formas consagradas para dar la comunión a todos, concluída la misa. No hubo tiempo. Los bárbaros se dirigieron con las armas en la mano al templo, asesinando a roso y belloso, como suele decirse, y todos volaban a los pies de aquel Ministro, a gustar el salutífero pan que los había de alimentar por última vez, nada los detuvo y como si estuvieran en un campo de batalla, hicieron una carnicería horrorosa manchando de sangre con mano sacrílega el suelo y los altares de la casa de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre (44) que todavía no había tragado las especies sacramentales, cuando fue pasado con una bayoneta y quedó tendido en la puerta del mismo santuario. De allí el que pudo escapó para caer después en manos de los caribes (ejército de Cristóbal/OQ) que recorrían la ciudad y no perdonaban vida al que encontraban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un abrir y cerrar de ojos se inundó la población de cadáveres y de sangre. Aquí, unos degollados, allí otros acribillados de balas. Más adelante otros dando vaivenes con las ansias de la muerte sobre los que ya la habían sufrido, y los gritos los ayes, las lágrimas, los gemidos, las carreras, las caídas, el eco del cañón, el estallido del sable, el silvido del plomo, todo era espantoso, todo horrible, todo y de todos modos solo presentaba la comparación de aquel día que ha de presagiar la consumación de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrían muchas personas, en particular del otro sexo, a buscar asilo en la casa de los sacerdotes, que otra vez había sido respetada, y éstos coronaron el martirio, siendo también presa de aquellos tigres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos a otros con sorpresa se preguntaban ¿A dónde iremos? ¿Qué caminos tomaremos? Apenas lo acababan de pronunciar cuando pasaban a la otra vida. Esta lamentable escena vino a calmar, después que ya no habían quedado vivos más que los eclesiásticos y tal cual que por empeño de Campos Tavares, se reservó como prisioneros (45). De los que sufrimos la refriega en medio de ella, solo escapamos por un efecto del prodigio, los que indica esta nota (46).-&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Tomado del libro "Invasiones haitianas de 1801, 1805 y 1822". Compilación de Emilio Rodríguez Demorizi. Editora del Caribe, C. por A.; Ciudad Trujillo, R.D., 1955, pp. 121 a 160.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas del texto de Gaspar de Arredondo Pichardo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 – Debemos el conocimiento de este importante manuscrito inédito a la generosidad de los hermanos Lic. Leonidas y Dr. Alcides García. (Posteriormente publicado en Clío, No. 82, de 1948, por el Dr. García, con notas del Lic. Vetilio Alfau Durán). En el manuscrito figura la siguiente carta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habana, abril 7 de 1905&lt;br /&gt;Señor José Gabriel García,&lt;br /&gt;Santo Domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi muy recordado amigo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No porque hayan transcurrido algunos años crea Ud. Que le he podido olvidar; así como a los numerosos amigos que me dispensaron su amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a esta Ciudad tuve noticias que las hijas de mi tío Gaspar conservaban unas apuntaciones muy interesantes de aquél, a las que llaman su Historia. En vano fueron las exigencias que hice por obtenerlas para remitirlas a V., para que de ella tomara nota de lo que pudiera convenir para aumentar sus apuntaciones: hoy con promesa de devolvérsela al regreso del amigo Pérez Román la he obtenido, y tengo el gusto de enviársela con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si V. Ha escrito algo nuevo sobre Sto. Domingo le agradecería me lo enviara; V. Sabe que amo a ese país como mi segunda Patria, pues lo fue de todos mis ascendientes y ella lo es de mis hijos; que como yo nunca la olvidaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenga la amabilidad de saludar en mi nombre a D. Manuel, su Señor hermano, a Arístides, a los buenos amigos Mariano Cestero y hermanos; y V. Mi querido D. José Gabriel, cuente siempre con el sincero afecto que le profesa su siempre amigo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco de Arredondo y Miranda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;s/c. Calzada de S. Lázaro No. 87 alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;2- Primer cuaderno en que refiero la devastación de mi país, (Santiago de los Caballeros, isla de Santo Domingo/Nota de OQ) por la entrada del negro Enrique Cristóbal, con su ejército, que todo lo redujo a sangre y fuego, segundo día de Carnestolendas, el año 1805, con deguello general, de que sólo escapamos prodigiosamente las cinco personas que se expresaron en esta relación, y de quienes fui compañero. La he ratificado de mi puño y letra, hoy 31 de diciembre de 1850. Gaspar de Arredondo y Pichardo (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;3 – Este general, que estuvo en Santiago algún tiempo después de la derrota del ejército francés, pasó a la capital con don Andrés Muñoz Caballero hoy asesor de la Intendencia de Cuba, donde se mantuvo con la idea, que muchas veces le oí, de quedarse allí como jefe o capitán general de la isla aún cuando esta volviese al gobierno de España; pero la reconquista de don Juan Sánchez Ramírez, el año 1808, le hizo perder esta esperanza con la vida, en el encuentro que se dio con los naturales de Palo Hincado, pues viéndose burlado, acudió al suicidio, para no sufrir la befa que merecía pocos momentos antes de este suceso, que inmortalizó a los hijos de aquel país, con el oprobio de los soldados de Austerlitz y Marengo (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;4- No se imprimió entonces, porque me faltaron los recursos y entré en el laberinto de la judicatura de leyes que desempeñé hasta que se extinguió la Constitución. (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;5- Véase, infra, apuntes biográficos y genealógicos de Arrendondo y Pichardo. (Emilio Rodríguez Demorizi)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;6- Acerca de Pichardo Vinuesa véase extensa noticia biográfica en Relaciones históricas de Santo Domingo, Vol. II, pp. 407-409. (E. R. D.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;7- Hoy está en Puerto Príncipe, isla de Cuba, donde falleció emigrado. (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;8- El primero está siendo Regente o Ministro togado de Santa Fé, el segundo Consejero de Indias: ambos dominicanos y mis condiscípulos (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;9- Dr. Juan Ignacio Rendón y Dorsuna, nació en Cumaná, Venezuela, en 1761, y murió en Cuba en 1836. Se graduó de doctor en leyes en la Universidad de Santo Domingo, de la que fue catedrático. (E. R. D.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;10- Refiérese al Dr. José Antonio Bernal Muñoz, (1775-1853), médico que emigró a Cuba, autor de varios opúsculos relativos a la medicina. (E. R. D.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;11- Hijo del señor Pueyo, Regente que fue de la Real Audiencia de Santo Domingo, y casado con la señora doña Jerónima Sabiñón, mi tía segunda (G. A. P.). En una carta de don Manuel Godoy, cuyo original manuscrito se conserva en la biblioteca Nacional, de Bogotá (Sala I, Núm. 12111), dice: “Ilmo. Sr. Arzobispo de Santo Domingo. Ilmo. Sr.: Conviene al servicio del Rey que V. S. I. Averigue las relaciones que tienen D. Joaquín Pueyo, Alcalde de Santiago de los Caballeros en la Isla y D. Francisco Gascue, Oficial Real de las Cajas de la misma con los habitantes de allá y demás colonias, pues estos dos sujetos han sido los comisionados por los franceses en todas sus cosas y puede trascender su liga a otros vasallos más leales a S. M. Espero que me avise V. S. I. quanto indague sobre el particular y ruego a Dios gue. AV. S. I. ms. as. Sevilla, febrero de 1796. El Príncipe de la Paz (rúbrica). (E. R. D.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;12- Después de la reconquista por don Juan Sánchez Ramírez de la parte española, fue nombrado Alcalde Mayor de Santiago (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;13- Consta así de mi relación de méritos pasada por el Consejo desde el año de 1815 (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;14- Don Luis Pérez Guerra Trespalacios, casado en primeras con la señora doña María Pichardo y Zerezeda, hermana de doña Francisca, mi madre; en segundas con la señora doña Rosa Sánchez, prima hermana de mi mujer; y en terceras con la señora doña Catalina de Portes, tía del Iltmo. Señor Arzobispo actual de Santo Domingo, don Tomás de Portes e Infante. (G. A. P)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;15- El capitán de milicias don Juan de Aranda, hoy residente en Cuba, adonde emigró con su familia (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;16- Hoy se halla en Puerto Príncipe, de tránsito para Holguín, donde reside su familia, emigrada de Santiago (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;17- También consta de mi relación de méritos pasada por el Consejo (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;18- Acerca de la invasión y de la muerte del bravo capitán Rosón, véase nuestro libro Del romancero dominicano. Santiago 1942. (E.R.D.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;19- Presencié todo esto, porque aunque mis padres, con la familia, salió, como todos, yo me quedé para cuidar de mis intereses y por ver entrar la tropa negra (G. A. P.).-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;20- El Dr. Leonardo Del Monte y Medrano nació en Santiago de los Caballeros y murió en Cuba en 1820. Padre del célebre don Domingo Del Monte y Aponte (1804-1853), gran propulsor de la cultura en Cuba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;21- Don Joaquín García, Presidente y Gobernador y Capitán General. (G.A.P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;22- Cabo Haitiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;23- Interesantes noticias acerca de la expedición de Leclerc en la revistq Aurora, de La Habana, No. 101, 1802.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;24- La del Regidor Alguacil Mayor de José Cayetano Pichardo, hermano de mi madre. (G.A.P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;25- Refiérese al Padre Vásquez, víctima de los haitianos, autor de la célebre quintilla de esa época:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer español nací,&lt;br /&gt;a la tarde fui francés,&lt;br /&gt;a la noche etíope fui,&lt;br /&gt;hoy dicen que soy inglés,&lt;br /&gt;¡No sé que será de mí ¡&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;26- Ministro ejemplar del culto, a quien después sacrificó el tirano Enrique Cristóbal en la última invasión que hizo sobre Santiago. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;27- Se refiere al Alférez Real don Antonio Pichardo, casado con Mariana de Contreras, padres de Rosa Pichardo, bautizada en Santiago el 11 de junio de 1790.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;28- Don Lucas Pichardo hermano de los anteriores, residente hoy en Puerto Príncipe (Camaguey), isla de Cuba, con el empleo de Oficial Real Tesorero; Don Juan de Portes, padre del Dr. Tomás Portes, actual Arzobispo de Santo Domingo, después que la parte española se constituyó en República. (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;29- En la nota anterior se alude a don Lucas Pichardo y Cereceda, padre del polígrafo Esteban Pichardo y Tapia, autor de diversas obras de gran importancia en la bibliografía de Cuba, a quien está consagrada la erudita obra de Humberto Valdivia. El geógrafo cubano. La Habana, 1935, 2 Vols. (Contiene abundantes noticias acerca de los Pichardo, de Santiago de los Caballeros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;30- Una de ellas la señora doña Petronila Belilla, mujer del rico propietario D. Francisco Espaillat, en cuya casa estaban alojados el general mulato Clerveaux, Comandante del Departamento, y el Obispo francés Mr. Guillermo Mauvel con quien aprendí las primeras reglas de este idioma y tomé nociones de su no común ilustración (G. A. P.). En efecto, a esta nota de Arredondo puede agregarse el testimonio de Mauviel. En una extensa carta de éste escrita en Santiago el 11 de agosto de 1801, dice: “Un gran número de jóvenes de esta ciudad se destina al estado exlesiástico. Ellos tienen generalmente espíritu y vivacidad. Uno de estos jóvenes criollos, nombrado Morel, sobrino de un antiguo obispo de La Habana (Pedro Agustín Morel de Santa Cruz), entiende perfectamente las dos lenguas, aunque no tiene más de 16 años. El me servía de Secretario y me ha hecho grandes servicios en las diversas traducciones que me han parecido necesarias. Frecuentemente trabajamos juntos. El se perfeccionó en el francés mientras yo aprendo el español. Será un día un sujeto muy distinguido. Si la providencia me permite fijarme en esta Colonia, nosotros seremos inseparables”. Es copia del impreso en francés, de la Correspóndanse du citoyen Mauviel, existente en el Petit Seminaire, de Port-au-Prince. En nuestra biblioteca conservamos otras cartas de Mauviel, impresas, escritas en Dieppe (4, 6 y 19 noviembre 1800) y en Santo Domingo, 24 Sept., 1802, 24 de mayo y 17 Sept., 1803 y 16 enero 1804). Guillermo Mauviel nació en Fervacques, Francia, el 29 de octubre de 1747. Vino a la Isla en la expedición de Leclerc, en 1802. Regresó a Francia en 1806. Murió cerca de Sens en 1816. En sus cartas hay interesantes referencias de Santo Domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;31- Sujeto, como queda dicho, de reconocida ilustración, que entonces contribuyó mucho a nuestra salvación y a la tranquilidad del país, en el cambio de gobierno, por el ascendiente que tenía eb Clerveaux, su comensal. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;32- Así consta en la Historia de Napoleón, por Mr. Norvins, de 1829 (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;33- Tuve yo el diario de campaña que me entregó Dessalines sucesor de Toussaint en mi primera comisión, con que pasé al Guarico después de la pérdida de la tropa francesa enviada por el primer cónsul para tratar de indultar el departamento de la muy crecida que se le había impuesto. (G. A. P.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;34- Hoy está siendo Arcediano de la catedral de Santo Domingo restablecida al gobierno español por la reconquista de don Juan Sánchez Ramírez el año 1808. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;35- Este había sido esclavo de mucha estimación de nuestro vicario el señor don Pedro Taváres, Ministro de ejemplar vida y costumbre lo mismo que sus hermanas. Tenía más de 80 años el día de la invasión. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;36- Hijo de Antonio Pérez, miembro de la municipalidad nombrado por Toussaint. (G. P. A.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;37- Conservo original el pasaporte que me dio el Consejo Departamental, con el visto bueno del Comandante (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------- &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;38- Don Ulises Franco Bidó, biznieto de Franco de Medina, poseía el manuscrito en francés, caracteres góticos, del cual se transcribe la siguiente traducción; algo defectuosa, cuyo autor desconocemos: Resumen de los hechos auténticos que recomiendan al jefe de batallón don Agustín Franco de Medina, a la justicia del gobierno. Agustín Franco de Medina, nacido en Santo Domingo, de 43 años de edad, pertenecía por su nacimiento a las familias más destacadas de España: es uno de los más ricos propietarios de Santo Domingo, y ha desempeñado honrosamente en su antiguo gobierno, el puesto de comandante del Distrito de Baní. Habiendo adquirido la nacionalidad francesa en virtud del tratado de Basilea, prestó juramento de fidelidad a Francia, y ha aprobado hasta hoy que su juramento era inviolable, pues acaba de sacrificar voluntariamente, a las leyes del honor, su historia, su familia y una fortuna de quinientos mil francos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la época de la aparición del General Leclerc, su fidelidad hacia Francia (mutilado el original) con peligro de su vida el mulato Clerveaux, General Toussaint,, a recibir al general francés Claparede. El año 12, época de la evacuación de Santo Domingo por el general Rochambeau, Franco era comandante civil y militar del Departamento del Cibao. El Gral. Ferrand, reducido a débiles medios, es obligado a replegarse sobre Santo Domingo con los franceses que quedaban. Franco habiendo quedado solo, promete defender el departamento contra las invasiones de los negros; desde luego, asegura el concurso de sus amigos, recluta tropas del país, que él arma y sostiene a sus expensas y mantiene la tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franco, obligado a ceder un aumento al gran número de negros llegado de la parte francesa, se retira con algunos amigos que han permanecido fieles sobre las alturas vecinas de Santiago, vigila y sigue todos los movimientos del enemigo, y cuando hubo reunido a costa de secreto y de actividad, una pequeña tropa de 8 a 900 hombres, que arma con fusiles enterrados en los montes, comunica estos sucesos al Gral Ferrand, quien envía a los lugares al Feneral Deveau, ataca con ímpetu, barre a los negros de la ciudad, de la que toma posesión el General Deveau, en tanto que Franco continúa limpiando el Departamento. Pero bien pronto Franco supo que ha estallado un motín en Santiago, que el General Deveau estáa asediado en su casa y que habí el propósito de asesinar a los franceses. El llega a Santiago y liberta a Deveau y a los franceses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas del General Ferrand de fecha 18 de Frimario, 28 Floreal del año 12 son testimonio honroso de la satisfacción del General. Los Generales Deveau y Claparedes y todos sus oficiales pueden dar fe de la verdad de estos hechos. Los acontecimientos se suceden. Dessalines, con 22,000 negros pone sitio a Santo Domingo, y lo levanta casi inmediatamente. El General, seguro de la actividad y la fidelidad de Franco lo inviste de los poderes más extensos. Franco sigue de cerca de Dessalines y con algunas centenas de hombres no teme atacar un regimiento negro que lo devastaba todo a sangre y fuego, recupera a Santiago y todo el Departamento por segunda vez. Es en reconocimiento de esta brillante acción por lo que el General Ferrand ha concedido a Franco el despacho de Coronel, cuya copia se remite adjunta, de fecha 1ero. De julio de 1806.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevos sacrificios y nuevos servicios, prestados por Franco en este nuevo grado, y en el Departamento del Cibao, determinan al General Ferrand a expedirle el despacho de Ayudante General en la fecha 18 de abril de 1808, grado en el cual supo merecer nuevos elogios del General Ferrand. La insurrección general española estalla el 10 de agosto de 1808, los esfuerzos de Franco retardan su explosión durante dos meses en su Departamento; en fin, casi todos sus amigos lo abandonan; los satélites del rebelde Sánchez detienen a Franco en su casa, donde se hallaba la bandera Imperial, Franco la toma, la coloca sobre su corazón declarando que solo la muerte puede separarlo de este signo sagrado del honor. Este hecho está honrosamente consignado en la página 249 del Diario Histórico del jefe del escuadrón Guillermín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El es engrillado, enviado a Puerto Rico y encerrado en un odioso calabozo, donde permaneció hasta septiembre de 1809. Entregado de nuevo a Sánchez, Capitán General de la Colonia desde la evacuación de las tropas francesas, 11 de julio de 1809, se le ofrece, como al coronel Peralta, que acepta, conservarlo en ese grado y su fortuna, si consiente en dejar de ser francés para hacerse español; se le amenazó con la muerte; él persiste en su fidelidad a Francia; permanece en la prisión hasta febrero de 1811; Sánchez hace pronunciar la confiscación de sus bienes y el destierro de Franco a perpetuidad, según consta en acta auténtica cuya copia va adjunta, la cual dice entre otras cosas que Franco nacido español tiene el corazón francés, habiéndole probado por su conducta antes, durante y después del sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Franco fue además embarcado para ser conducido a Jamaica y entregado a los ingleses como prisionero de guerra. El se escapó felizmente del destierro, arribó a los Cayos, pasó a Boltimore y acogido por el Cónsul francés, llegó en el buque Emperatriz-Reina a la Rochela donde sus antiguos testigos de su fidelidad le renovaron las pruebas de su estimación y recibió, del Ministro de la Policía y del Gral. Comandante de la 12 división, la autorización de vnir a París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está, pues, probado que Franco ha respetado con entusiasmo su juramento de fidelidad a Francia, ha servido gratuitamente, durante varios años, a Francia, en su calidad de Presidente y comandante del Cibao, donde ha gastado importantes sumas, que no reclama, para el sostenimiento y la paga de las tropas, que durante la insurrección, no podían comunicarse con Santo Domingo. Ayudante del General francés, él lo ha sacrificado todo, fortuna y familia, para abordar a la nueva patria. Seguro dela justicia del gobierno, él pide ser confirmado en su grado y el honor de consagrar a su Majestad toda su fuerza y toda su actividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;39- El Padre presentado Fray Vicente Antonio Peniche, cura de Puerto Plata en 1812.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;40- Ver el artículo de José Serapio Reinoso, por el Lic. Manuel Ubaldo Gómez, en Listín Diario, Santo Domingo, 3 Sept. 1930.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;41- Entonces, muchas familias de Santiago, Moca, La Vega y Cotuy fueron a establecerse a Higuey: David, Morel de Santa Cruz, Gil, Bencosme, Reyes, etc. En su libro Prosas, Rosa Smester se refiere a los infortunios de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;42- Sánchez Ramírez nació en Cotuí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;43- Pablo Blanco, hermano de don Antonio, hoy residente en La Habana, con su familia, padre de don Manuel y D. Clemente, el primero médico y el segundo abogado, que aún viven. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;44- El mulato sastre Fernando Pimentel, muy conocido de todos (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;45- Don Juan Reyes, de quien ya se ha hablado: su hijo menor don José que vestía hábito talar, y después se ordenó en Cuba y algún otro de que solo tomé noticia al cabo de haber salido de Santiago, más luego supe por personas fidedignas que todos, menos don José habían perecido. (G. A. P.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;46- Don José Vinuesa, que reside en Puerto Príncipe (actual Camaguey), de esta isla (Cuba) D. Carlos Mejías, en Baracoa (Cuba), Don Simón de Rojas, su hermano Don Carlos de Rojas y yo. (G. A. P.).- &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ir a la portada de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Orbe Quince&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-4479021890544640918?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/4479021890544640918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=4479021890544640918' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/4479021890544640918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/4479021890544640918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2009/02/historia-de-mi-salida-de-la-isla-de.html' title='Historia de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de Abril de 1805 | Por Gaspar de Arredondo y Pichardo'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/SqErPHO2zrI/AAAAAAAABJs/nwgH4mnJAEo/s72-c/deguelle-de-moca+3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-9131562366102847806</id><published>2007-05-19T15:48:00.002-04:00</published><updated>2011-11-27T22:46:42.770-04:30</updated><title type='text'>Libre Toujours / Fragmento: Jean-Marc Pasquet</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCnlgy6ACI/AAAAAAAAASQ/Z_y6YBkortc/s1600-h/Portada+de+Libre+Toujours.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066733843692257314" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCnlgy6ACI/AAAAAAAAASQ/Z_y6YBkortc/s400/Portada+de+Libre+Toujours.jpg" style="cursor: hand; display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;La Hispanola, 1536 :&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;Condenados a muerte por los Conquistadores, acosados por nativos antropófagos y negros cimarrones rebeldes, un cuidador de caballos llegado del Tesino y una joven esclava africana salvan de la hoguera al último gran chamán taïno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;Iniciados en sus secretos, elaboran un rito para establecer la paz en la isla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;Haití, futuro próximo: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;En un país devastado donde persiste la esperanza, el descubrimiento de un emplazamiento arqueológico taïno de inestimable valor, provoca un conflicto entre un alcalde corrupto y miles de campesinos adeptos del vudú. Implicado, además, un geólogo, que va a tener que pelearse en cuerpo y alma para comprender las puertas escondidas y las fuerzas profundas que rigen Haití. ¿ Después de cinco siglos de olvido, el rito del chamán taïno podrá cumplirse por fin? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;de Jean-Marc Pasquet&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;Editions JC Lattès 2004&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-wcxE983nZk/RYbixpAnG7I/AAAAAAAAAN0/-Tc2YRrpC0s/s1600-h/Pasquet[1]+JMP.JPEG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;&lt;strong&gt;A&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; pesar de sus talentos de terapeuta, Guanacaco no supo proteger a los taïnos, ni siquiera a su familia. Y si no fuese por la muerte de tantos miembros de la tribu y el fallecimiento del cacique, habría sido sin duda condenado por su incompetencia. Después de la mayoría de sus parientes, había visto a su mujer, sus hijas y su propio hijo tan queridos ahogarse en sus toces y secreciones. Delante de la magnitud del contagio, impotente para curar, había hecho todo lo posible para enfermarse él también, respirando el mucus nasal de sus hijos, inhalando el aire nauseabundo que exhalaba su esposa, e incluso metiendo su dedo pulgar en las llagas de ella, para lamer su sangre. Nada había resultado. La enfermedad no le quería y todos habían muerto.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Profundamente conmocionado, se retiró en la montaña, resuelto a vivir como un ermitaño. Se volcó de nuevo en la consciencia mágica de la cohoba, retomó incansable sus rituales, para entender donde había fallado y encontrar la manera de reconciliarse con los dioses ofendidos. Pero los naborias interumpieron su reflexión, mendigando su ayuda para sus heridos y sus enfermos, y su intercesión delante de los zemies para asegurar sus cosechas contra los daños de la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Compartiendo su miseria, se dio cuenta de que la comodidad de su posición de behique de los caciques, le había apartado de su realidad. Mientras ayunaba por elección, ellos ayunaban por necesidad, mientras veneraba a los nombres de los dioses y sus representaciones simbólicas, ellos les respetaban por sus esencias primordiales, la lluvia, el viento, el fuego, la tierra, la guerra y los océanos, el amor, las plantas, la muerte o el sol. Mientras buscaba los signos divinos en los limbos de la cohoba, ellos percibían directamente las aplicaciones de sus poderes. Gracias a ellos, Guanacaco supo redimensionar sus creencias, y durante mucho tiempo, propuso sus talentos al servicio de los mas humildes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Quisqueya era fuego y sangre, La mayoría de los hombres válidos que habían partido a la guerra, estaban muertos o eran reducidos a realizar trabajos forzados; el hambre y las enfermedades se expandían inexorablemente. Los animales importados por los Blancos, corderos, vacas, cerdos, cabras y caballos, devastaban las pocas cosechas y la selva. Los Taïnos ya no podían aportar sus ofrendas a los zemis, ni seducirles por la belleza de sus actos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;El desiquilibrio llegó a su punto de ruptura. Los caciques sobrevivientes, llevando con ellos sus pueblos a las montañas, se mostraban incapaces de anticipar los acontecimientos. Reconstruían las mismas estruturas de sociedad, las mismas aldeas reunidas entorno a plazas de batey, donde los guerreros sobrevivientes dejaban sus últimas energías en partidos de bolas (juego de la pelota), antes de morir de agotamiento bajo las cargas de los Españoles, porque tal era el nombre que se daban los Blancos. Guanacaco había intervenido delante de las últimas autoridades sociales y religiosas para transmitirles sus reflexiones y la necesidad de cambio. Había sido muy mal recibido. Dos veces, había escapado milagrosamente a los venenos de los demás behiques.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Y al final, un cacique que pretendía ser su amigo, lo había traicionado y entregado a los Españoles. "-Quemedme, zemis, comed mi cuerpo y mi espíritu"- se repetía en su sufrimiento, nunca podrán hacerme tanto daño como ya lo sentí. Él, Guanacaco el behique, había sido vendido a sus enemigos. Que no tenían absolutamente nada de divino. Durante mucho tiempo había trabajado en una mina de oro, con sus hermanos hambrientos y desesperados que morían con un gesto de alivio manifiesto, y con hombres negros de África, tratados como bestias, que los Españoles traían cada vez, en mayor número a Quisqueya.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Durante mucho tiempo, había cavado galerías subterráneas en el vientre de la tierra y cada vez que había querido pedirle perdón, los latigazos de los capataces caían en su espalda. Su excepcional resistencia y el respeto de los naborias hacia él, llamaron al final la atención de un capitan que lo llevó a la casa de un Blanco, llamado Bartolome de las Casas. Era el único Blanco con el que había intercambiado otra cosa que no fuesen golpes o insultos.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Durante más de tres meses, Las Casas, fascinado por su estatuto de behique, le había interrogado, asistido de un intérprete. Durante más de tres meses, Guanacaco no había dicho nada interesante. Las Casas no se dejaba engañar, se mostraba de una inteligencia y de una paciencia infinitas y sentía una adminiración sincera por la cultura taïna. Deseaba saber el detalle de algunos ritos, las cualidades de algunos zemis, para consignarlos en sus grandes libros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Había hecho todo lo posible para ganarse su confianza, manifestando una real aflicción por la suerte de su pueblo y su deseo de salvarlos. Su comportamiento había asombrado a Guanacaco. Querer amar y comprender los Taïnos ahora, era como querer jurarle amistad a un pájaro herido, destinado a una muerte cercana. No podía resultar más que recuerdos afligidos. Habían tenido algunos intercambios apasionados.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;En su amor por los Taïnos, Las Casas prefería ser el defensor de la trata de los Africanos, que juzgaba mejor adaptados que los indígenas a las duras labores de la Conquista. Para salvar un pueblo y su cultura, condenaba otras, bajo el pretexto que sus sociedades eran más primitivas. Nunca había querido escuchar a Guanacaco cuando éste le hablaba de los Tellems.Casi cinco siglos antes, según su tiempo de Blanco, diecisiete largos cayucos habían llegado a Quisqueya, cargados de hombres y de mujeres negros, de alta estatura, con el pelo quebradizo, totalmente agotados. Los Taïnos les habían acogido y cuidado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Se llamaban los Tellems, venían de un inmenso país situado en el levante, más allá de los mares. Se habían mostrado con gran civismo y como agradecimientos de su hospitalidad, les habían transmitido deslumbrantes conocimientos en la lectura del cielo, y dejado conchas y gigántescos cuernos de animales desconocidos, y varios fetiches de una inconcebible belleza. Se habían marchado hacia el ponente, pero sus hijos con mujeres de la tribu habían dado luz a este linaje de Taïnos altos, con piel oscura, que poblaban antiguamente las montañas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Las Casas se negaba a escuchar. Por una vez que Guanacaco decía la verdad no quería escuchar nada. La idea de que cinco siglos antes, algunos Africanos hubieran podido irse de su país, partir sobre los mares con un espíritu de conquista y llegar hasta Quisqueya, chocaba demasiado profundamente con sus convicciones. Al final, harto de su falta de cooperación, Las Casas le había enviado a un joven monje botánico, encargado de recopilar las plantas medicinales de los taïnos. Guanacaco había sido vestido de un traje de tela, un sombrero de paja y de un par de borceguíes*. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;El monje, charlatán incansable, destrozaba su idioma y pretendía a la vez salvar los conocimientos de los Taïnos y convertirles a su dios de madera, cuya efigies decoraban tan pobremente las paredes de su casa. Bajo su vigilancia, Guanacaco había salido de este palacio de los Blancos, que crecía comiéndose todo lo que existía a su alrededor, y lo que había sido la selva, el sustento de los Taïnos.. Inclinado sobre la primera planta que le había mostrado, una vulgar hierba que ni siquiera interesa a los agutíes**, el monje tardó un rato en enterarse que hablaba solamente a sus borceguíes.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Guanacaco había dejado sus vestidos. Caminando en silencio por la selva, iba desnudo y había pintado su cuerpo con los colores de la tierra, había machacado frutos de jagua para teñir su pelo de rojo, y en su cara, con cenizas, había trazado los signos de guerra… Invisible, se había introducido entre los guardias, y caminando días y noches de un mismo soplo, se había escapado hasta las montañas. Había subido la más importante, y también un acantilado para llegar a la cumbre y de ahí, en las altas hierbas golpeadas por el viento, bajo las constelaciones familiares, había dejado fluir las voces de su &lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-wcxE983nZk/RYbfq5AnG6I/AAAAAAAAANs/Tks4ytAjsT0/s1600-h/livre+toujours[1]+Portada.JPEG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;ira. Había nombrado cada uno de sus dioses, les había exhortado a que se mostrasen o a que le fulminara ahí mismo. Había suplicado, provocado, amenazado, insultado, maldecido y ninguno se había manifestado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Entonces, Guanacaco el behique, de pie en la cima de esta tierra que amaba tanto, había dejado sus lágrimas derramarse como una fuente amarga hasta el valle.Más tarde, había alcanzado Guarocuya, que los Españoles llamaban Enriquillo, y que guardaba este sobrenombre como nombre de guerra. Hombre de experiencias, de una gran inteligencia, Enriquillo apreció especialmente el relato de su estancia en el campo de los Blancos. Hijo del cacique Maniocanex, había visto matar a sus parientes cuando la masacre de Xaragua, y él mismo, encarcelado, había sido salvado por Bartolome de Las Casas y enviado en el convento de Santo Domingo para recibir la educación de los Blancos. Bautizado según su religión, hablaba su lengua y sabía leer y escribir sus signos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;Durante años, había sido considerado como un príncipe, y los Españoles esperaban que fuera el primer cacique Taïno en recibir el título de noble por parte de la Corte de España. Había llevado sus vestidos, aprendido los buenos usos y el manejo de las armas, y poseía sus propios caballos. Y incluso, varias mujeres blancas, ávidas de satisfacer su curiosidad, habían solicitado sus favores. Cada vez, se negaba, las había humilliado, volviéndolas locas de amor.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Luego, durante un altercado con jóvenes aristócratas, había amenazado en irse si no respetaban su estatuto. Los Españoles se burlaron de él, afirmando que jamás podría perder sus privilegios para volver a vivir como un salvaje. Había bastado de algunas palabras de Enriquillo para levantar a todos los Taïnos prisonieros de la ciudad. Sorprendiendo a los Españoles, se había ido, llevando con él a su pueblo. Refugiado en, las altas montañas del antiguo reino de su padre, organizando sus tropas en bandos móviles e inalcanzables, lideraba desde entonces una guerrilla de las más mortíferas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;A su lado, Guanacaco había tenido el placer de volver a encontrarse con su viejo amigo Xinaguey, el buihitui . En una sola mirada, éste entendió su desesperación espiritual. Habían tenido juntos largas charlas y Guanacaco, asombrado, les había escuchado pronunciar posturas aún más radicales que las suyas.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;No, los dioses no habían muerto, se habían como esfumado un poco. A decir verdad, se podía casi considerarles como creaciones de los hombres. Más los hombres conseguían generar armonía y belleza, al igual de la naturaleza en el seno de la cual vivían, más los dioses tomaban cuerpo. En el horror de las devastaciones que los Españoles imponían en Quisqueya, la belleza ya no tenía sitio, de hecho la única que se podía realizar eran actos de valentía, y los únicos dioses realmente presentes, que honoraban suficientemente, eran los de la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quitaba nada de la importancia de los otros ritos y tradiciones, marcando el respecto de los Taïnos para la tierra y la vida, que tenían que perpetuar. Xinaguey, más viejo que él, le propuso retomar su iniciación, en la medida de lo posible, para convertirse en un Buihitiu, con el fin de poder transmitirle los últimos secretos de los antepasados. Guanacaco aceptó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-----&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;Notas:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;* borceguí. Calzado que llegaba hasta más arriba del tobillo, abierto por delante y que se ajustaba por medio de c&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="about:blank" name="10f63355e4ca0a0b_0_1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 85%;"&gt;orreas o cordones.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana;"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;** Agutí - Animal autóctono de las antillas, extinguido.&lt;/span&gt;-----&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 78%;"&gt;Ir a la portada de OrbeQuince:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 78%;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #660000; font-family: verdana; font-size: 78%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-9131562366102847806?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/9131562366102847806/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=9131562366102847806' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/9131562366102847806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/9131562366102847806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/libre-toujours-fragmento-jean-marc.html' title='Libre Toujours / Fragmento: Jean-Marc Pasquet'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCnlgy6ACI/AAAAAAAAASQ/Z_y6YBkortc/s72-c/Portada+de+Libre+Toujours.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-8843543644906590398</id><published>2007-05-18T16:07:00.000-04:00</published><updated>2007-05-20T16:19:46.447-04:00</updated><title type='text'>Interview avec Jean-Marc Pasquet</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCq4Ay6ADI/AAAAAAAAASY/APeP28nqeo8/s1600-h/J-m+Pasquet,+foto+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066737460054720562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCq4Ay6ADI/AAAAAAAAASY/APeP28nqeo8/s400/J-m+Pasquet,+foto+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt; Jean-Marc Pasquet&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;N&lt;/span&gt;é en Suisse (1957), de mère Franco-russe, de père Haïtien, élevé à travers le monde, de culture européenne et métissé de quatre continents, Jean-Marc Pasquet nourrit son imaginaire de ses multiples voyages.À 13 ans, il quitte Genève pour devenir Maharadjah aux Indes, un pistolet à plomb et 50'000 francs de billets de Monopoly en poche. On le retrouve quelques jours plus tard, dormant dans le Zoo de Turin où il voulait s'habituer aux cris des bêtes féroces. Le pli de l'aventure est pris. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Son adolescence mouvementée le voit rebondir de Genève à Addis-Abeba, de Bangkok à New York, de Londres à Madrid, en passant par Port-au-Prince. De sa scolarité, il retient surtout les leçons de l'école buissonnière qu'il pratique avec assiduité dans les forêts proches ou les jungles urbaines.À 18 ans, il vit entre la Côte d'Ivoire et le Ghana, oscillant dangereusement entre banditisme et musique.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; C'est la rencontre de musiciens africains, notamment Fela Anikulapo Kuti, qui déterminera ses choix. Il arpente sans le savoir ce qui deviendra plus tard le décor de son premier roman. De retour en Europe, il replonge dans l'écriture à travers la chanson. En 15 ans de musique, il forge son style et sa voix aux feux de la scène, en écrivant plus de 250 chansons qu'il interprète, d'abord avec son groupe de Ska « The Gordini's » puis son groupe de rock tribal « Monkey's Touch ». Il compose, enregistre des disques et se produit sur les scènes européennes. (New-Morning Paris, Paleo Nyon, festival de Leysin, « Gradus ad Parnassum » Moscou)Dès 1991, lauréat d'un concours d'écriture cinématographique, il écrit des scénarios de courts-métrages qu'il réalise et produit lui-même. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;À la demande de réalisateurs, il écrit plusieurs longs-métrages, et participe à des tournages en tant que comédien, (notamment 1 er rôle dans « Ashakara », long-métrage tourné au Togo par Gérard Louvin). Rassemblant l'efficacité de la structure narrative cinématographique, le rythme des chansons et le lyrisme de la poésie, il se lance dans son premier roman « Nègre Blanc ».Paru en 1996 aux Editions Robert Laffont, le roman est salué par le public et la critique qui qualifie « Nègre Blanc » de « fusion pananimiste, une érection de l'âme doublée d'un chant d'amour à la femme et à l'Afrique », (A. Duplan, L'Hebdo). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aux confins des contes Amérindiens, de la cryptozoologie et des légendes urbaines, son nouveau roman « Le Don de Qâ », paru aux Editions Jean-Claude Lattès, en avril 01, se situe au Canada. C'est l'histoire d'amour sensuelle et initiatique de Qâ, la dernière femme poilue des bois, et de Boris, un Européen égaré, citadin incrédule, chaman malgrè lui. En une quête haletante, on participe à la métamorphose de Boris, de son départ forcé d'Europe, à son accession à des dons extraordinaires que, grâce à l'aide de chamans Amérindiens, il porte à la connaissance des hommes. Jean-Marc Pasquet se situe dans un courant qu'il appelle « Conscience-Fiction », et collabore avec de nombreux artistes de talent. Il se produit au sein du groupe ZFly, y interprète des chansons tirées du « Don de Qâ », et se livre à des lectures-concerts. Parallèlement, il travaille à son prochain roman, et au livret d'un opéra contemporain.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JEAN-MARC PASQUET - interview&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/ReNosIw93zI/AAAAAAAAAEA/aoVLbdvxR7M/s1600-h/pasquet[1]+FOTO+I+2+campo,+lago.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt;- &lt;strong&gt;Rocío Rodríguez-Reyes&lt;/strong&gt;: Imaginez que votre nouveau roman commence par le paragraphe suivant:Port-au-Prince, Haïti, 8 mai 2039Quatre ans après la découverte d'importants gisements de pétrole à 50km au nord-est du golfe de la Gonâve, au Passage Windward , le détroit maritime de 77 km qui sépare Haïti de Cuba...Quelle serait la suite? Ajoutez quelques lignes...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Jean-Marc Pasquet&lt;/strong&gt;: Port-au-Prince, Haïti, 8 mai 2039...Quatre ans après la découverte d'importants gisements de pétrole à 50km au nord-est du golfe de la Gonâve, au Passage Windward , le détroit maritime de 77 km qui sépare Haïti de Cuba, la situation est complètement bloquée. Des milliers d'embarcations de fortunes, occupées par des opposants à l'exploitation des énergies fossiles, empêchent les compagnies pétrolières sino-américaines d'implanter leurs plateformes de forage. Le succès de la reconversion d'Haïti aux énergies renouvelables, et son accession à une complète autonomie énergétique et économique, avec pour corollaire l'amélioration notable de la qualité de vie des Haïtiens, influencent tous les pays de l'arc Caraïbe, de l'America et du reste du Demi-Monde. Des dizaines de milliers d'opposants, parfois juchés sur des radeaux, convergent sur le site, depuis Haïti, Cuba, la Jamaïque et les côtes américaines. Ils viennent clamer leur refus de laisser les pays du Nord continuer à saccager les ressources naturelles, pour tenter de ralentir leur débâcle industrielle. Haïti, en tête d'une coalition de pays du Demi-Monde, fait pression sur la Société des Peuples Unis, pour que l'exploitation pétrolière soit désormais strictement réglementée et réservée à des fins humanitaires.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;- De mère suisse et de père haïtien vous êtes la personnification d'un métissage exceptionnel: Quel est votre héritage familial? Quelles qualités avez-vous héritées de votre père? Et de votre mère? Vos parents aimaient-ils la musique ou la littérature?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Né à Genève d'une mère franco-russe, naturalisée suisse, et d'un père haïtien, éduqué en Asie, en Afrique, en Europe et aux Amériques, je me sens effectivement citoyen du monde. Mon métissage, s'il m'a valu d'avoir une adolescence mouvementée en quête de mes racines, me permet aujourd'hui de me sentir partout chez moi, et de multiplier les perspectives sur les événements de ma vie. Mes parents étaient tous deux fonctionnaires internationaux, et divorcés. Rebondissant de l'un à l'autre, de pays en pays, j'ai appris à m'adapter aux changements de cultures, de valeurs et d'environnement. Je ne saurais dire de quelles qualités j'ai pu hériter de l'un ou de l'autre, sinon la diversité et la complémentarité de leurs goûts. J'ai été nourri de musique, de danse, de peinture et de littérature. Je garde de mon père le souvenir de ma découverte simultanée de James Brown et de Jacques Roumain, à l'âge de treize ans, à Addis Abeba en Ethiopie, et celui de mon émotion face aux sites d'Axum ou Lalibela. De ma mère, je garde le bonheur de la gastronomie thaïlandaise ou italienne, et des pique-niques dans la nature, de son émoi d'iconoclaste devant la Chapelle Sixtine, de son amour de Prévert, Vian, Dumas, Courbet ou Picasso. J'ai hérité de mes parents, leur admiration pour les beautés du monde et de la création humaine. Et la volonté farouche de devenir moi-même un artiste.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;- Quel a été votre idée de départ pour écrire votre premier roman "Nègre blanc" publiée en 1996? Peut-on dire qu'il s'agisse d'un roman autobiographique?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Non. Nègre Blanc, comme tous mes romans, est une pure fiction, mais je l'ai bien sûr nourrie de mes expériences africaines. Avec Nègre Blanc, j'ai voulu écrire un thriller qui, tout en se déroulant en milieu urbain, évoque la gravité des dommages perpétrés depuis cinq siècles par l'empreinte coloniale sur le continent et salue en même temps la pérennité de certaines valeurs animistes de l'Afrique millénaire. Je suis arrivé en Afrique de l'Ouest la première fois à l'âge de dix-sept ans, avec mon passeport pour seul bagage. J'ai vécu pendant des années dans la rue, entre la Côte d'Ivoire et le Ghana, une vie de clandestin nomade, refusant systématiquement les privilèges que me conférait mon statut d'occidental. L'Afrique que j'ai eu la chance de côtoyer, a servi de terreau à Nègre Blanc, mais l'histoire n'a rien d'autobiographique. Récemment, un professeur de littérature africaine à Montréal, m'a montré un exemplaire du roman complètement annoté, dans lequel il avait saisi des passages entiers, et écrit dans la marge : « Pas écrit par l'auteur ». Il s'est excusé auprès de moi, de m'avoir pris pour un « Nègre » au sens littéraire, refusant de croire, en voyant ma tête sur la photo en 4 ème de couverture, que je puisse être l'auteur d'un livre se référant de façon si contemporaine à l'Afrique millénaire, un compliment qui m'a comblé. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;- Dans l'extrait suivant, issu d'un rapport officiel de 1928, écrit par un diplomate anglais et remit à la Société des Nations (Commission permanente des Mandats de la Société des Nations) on peut lire:"Le Gouvernement iraquien contrôle et administre les chemins de fer et le port de Basora, mais il n'en est pas maître; il peut déclarer la loi martiale mais ne peut l'appliquer; il possède une armée mais ne peut la mobiliser sans l'autorisation du haut commissaire britannique. Les gouvernements étrangers peuvent discriminer les iraquiens en ce qui concerne les droits de douane o de quelconque type, mais le gouvernement iraquien ne peut adopter de mesures de rétorsion... les étrangers bénéficient de privilèges au niveau judiciaire, alors que les Iraquiens ne jouissent d'aucune réciprocité à l'extérieur de leur pays..." (1). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ce que l'on appelait, il y a 78 ans "Mandat de la Société des Nations", se traduisait, dans la pratique, par " Colonialisme". Aujourd'hui, en ce début de XXIème siècle, le concept se transforme en quelque chose de plus subtil, virtuel, subliminal et se fait appeler "Globalisation": un nouvel "Habit de l'Empereur"? (2) Quelle est votre opinion à ce sujet? Le temps est-il venu de relire Fanon? (3)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Je crois malheureusement que les nouvelles formes de colonialisme n'ont rien de virtuel et de subliminal. Elles sont plus que jamais brutales, coercitives et impitoyables. Et sous le baume des bienfaits de la technologie et du progrès scientifique et social, sous le vernis rhétorique des organisations mondiales et du Droit international, on assiste à un déferlement de barbarie militaire, d'actes criminels et guerriers, dictés à des états par des contingences économiques. La Conquête de l'Ouest n'est toujours pas terminée. La volonté expansionniste des grandes religions monothéistes, et des modèles occidentaux, matérialistes et consuméristes qui en découlent, forcent la société humaine à s'aligner sur les valeurs de la pensée unique, au détriment des diversités culturelles. Pourtant, l'intelligence naît de la complexité, et le nivellement par le bas dicté par le néo-libéralisme, ne peut qu'entraîner à terme la perte d'une multitude de connaissances, et l'appauvrissement du patrimoine de l'humanité. Je m'étonne toujours de constater la récurrence du modèle dans l'histoire des civilisations. De Sumer, à l'Egypte et la Grèce antique, de Rome à l'empire aztèque, les hommes sont passés de modèles pérennes, polythéistes, peu hiérarchisés, vivant en harmonie avec leur environnement naturel, à des formes dévastatrices d'organisation pyramidale. L'invention des dogmes, la concentration des pouvoirs politiques et économiques, des croyances en religions uniques ont toujours préludé à la décadence des civilisations. Je crois qu'aujourd'hui les effets pernicieux de l'ère industrielle et de la globalisation annoncent également la décadence du modèle occidental. Alors, relire Fanon, oui, pour savoir qui nous sommes et le tribut que nous avons payé à la colonisation. Mais surtout, se rappeler sans cesse l'urgence et le devoir d'inventer de nouvelles formes d'organisation sociale, qui se démarquent de la perpétuelle dichotomie du modèle politique occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5&lt;/strong&gt;- Votre deuxième roman, "Le don de Qá" publié en 2001, a été décrit comme "une aventure initiatique, un manifeste iconoclaste et poétique en faveur de la protection de la nature". Un roman écologiste?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: À sa sortie, en 2001, « Le don de Qâ » a été primé par la Société Littéraire de Genève, pour ses valeurs rousseauistes. Roman écologiste ? Peut-être, mais aussi, et surtout roman de transformation. « Le don de Qâ » raconte la transformation d'un citadin ignorant tout de la nature, en un genre de chaman capable de fusionner totalement avec son environnement. « Le don de Qâ » raconte aussi une improbable histoire d'amour entre cet homme et Qâ, elle-même, mon héroïne, la dernière femme sauvage de la forêt pluviale de Colombie-Britannique. Qâ est plus que télépathe. Elle est en liaison constante avec son environnement et peut à loisir envahir les consciences des êtres qui l'entourent. Elle ressent tout. En écrivant « Le don de Qâ », j'ai voulu inventer une légende initiatique contemporaine qui nous parle de nous-mêmes, les Sapiens Sapiens, en tant qu'espèce, et de nos rapports de prédateurs avec le monde. J'ai travaillé pendant trois ans au roman, avec pour discipline d'aller chaque jour dans la forêt, y glaner l'inspiration et les énergies que je souhaitais transcrire. Ces trois années m'ont transformé. Elles m'ont appris l'écoute et la patience, elles m'ont permis d'aiguiser mes sens, mon intellect, mon souffle et mon endurance, je crois qu'elles m'ont rendu meilleur, mieux à même de déguster ma vie, et d'en partager les bienfaits. C'est la forêt qui m'a soufflé les mots du don de Qâ. La nature, qui m'en a donné les rythmes et les phases. Mon grand plaisir d'écrivain est de recevoir un nombreux courrier de lecteurs au sujet de « Qâ ». J'invite les lecteurs de votre revue, Vetas magazine, à consulter mon site : &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.jmpasquet.com/" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;http://www.jmpasquet.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;, ils y trouveront des commentaires qui dépassent de loin ce que je pourrais dire du roman. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt;- Ecrivain mais aussi musicien. Vous chantez et composez les paroles de vos chansons. Comment arrivez-vous à concilier ces deux activités? Comment avez-vous commencé dans la musique? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Depuis toujours, je concilie écriture et musique. À vrai dire j'ai commencé par écrire des chansons, avant de passer à l'écriture scénaristique, puis au roman. Et de nombreuses chansons parsèment mes livres. C'est vrai que littérature et musique ne sont pas toujours faciles à concilier. Pour moi, l'écriture est une tâche résolument solitaire, alors que musique rime avec rencontre. Depuis dix ans, j'ai principalement investi mon énergie dans la littérature. Aujourd'hui j'ai ressuscité mon ancien groupe de ska et de reggae, The Gordinis, avec lequel nous nous produisons en concert et venons d'enregistrer un disque, qui sera prochainement sur mon site internet. D'autre part, je me produis avec une nouvelle formation nommée « Session Pasquet » avec laquelle je me livre à des improvisations autour de mes livres, dont je chante des passages, accompagné par des complices musiciens et de jeunes vidéastes. Mariant musique, littérature et cinéma, nous fabriquons, en temps réel, des spectacles multimédias puissamment poétiques. Aujourd'hui, en jonglant avec mon calendrier, je parviens à concilier toutes mes activités, en me ménageant des plages de concentration pour l'écriture. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;7&lt;/strong&gt;- "Monkey's Touch" est l'un des groupes dans lequel vous participez, et dont le style a été défini comme "rock Tribal" Quelles sont ses caractéristiques? Quel type de musique jouez-vous avec le groupe "Gordinis"? Et avec le groupe "Zdéfly"? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: « Monkey's Touch » a été mon groupe de 1982 à 1991. Nous faisions une musique souvent basée sur des rythmiques africaines, avec un son très rock. Nous nous sommes produits sur les plus grandes scènes européennes, (Paléo Festival, Leysin, Hot Point, New-Morning Paris, Gradus ad Parnassum, Moscou). « Zdéfly » était une formation pratiquant l'improvisation pure. J'y chantais des textes existants et parfois les inventais au gré de la musique. Sur mon site, vous trouverez des morceaux enregistrés en une seule prise. Certains comme Miroslav, ou Traces sont des créations complètement spontanées. J'y jouais avec mon ami Pascal Schaer, tromboniste de génie, alliant le souffle et l'électronique, Michel Wintsch, aux claviers, compositeur de nombreux films d'Alain Tanner, et Sylvain Fournier, percussionniste effervescent. Vous trouverez sur mon site de nombreux morceaux en mp3, de mes différentes formations, rien ne vaut la musique pour décrire la musique. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;- Petite, quand je vivais dans l'île, j'écoutais un morceau de merengue (4) à la radio dont les paroles faisaient allusion au Vaudou, et son refrain disait quelque chose comme ça:&lt;br /&gt;"Moi j'ai une loa (5) qui m'illumineEt me protège des gens/&lt;br /&gt;Avec quatre bougies de quelques centimes/&lt;br /&gt;Et une gorgée d'eau de vie /(rhum)"... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pour l'élite bourgeoise, à Saint-Domingue, le Vaudou a toujours été une religion marginale, celle des "sauvages"; elle s'opposait frontalement au catholicisme, la religion officielle dominicaine. Bien que vous ne soyez pas né dans l'île, vous êtes souvent venu à Haïti: Quels aspects du Vaudou vous ont intéressé? Comment les avez-vous intégrés dans vos romans? Avez-vous déjà participé à un rituel vaudou? Dans vos chansons et vos concerts empruntez-vous des éléments à ces rites? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Le Vodou, dans mon troisième roman, « Libre Toujours », est un des éléments importants de l'histoire. Je considère le Vodou comme une religion à part entière, fascinante de part son syncrétisme et ses rapports à la transe. Je crois qu'il est temps de cesser de la considérer comme marginale. Le Christianisme, à sa manière, en terme de dégats occasionnés aux cultures Natives, a su, et sait encore se montrer très « sauvage », lui aussi. J'ai envers toutes les religions la même attitude de scepticisme laïc, je respecte les croyances, sans adhérer à leur foi, tout en m'intéressant à leur genèse, leur évolution, et leurs textes fondamentaux, lorsqu'ils existent. Ce qui n'est bien sûr pas le cas dans les religions animistes. J'ai assisté à des rituels Vodou en Haïti et également à des cérémonies Vodoun en Afrique, et sans l'être moi-même, j'ai toujours eu des échanges passionnants avec les initiés. Dans « Libre toujours », je m'intéresse avant tout au Vodou pour son pouvoir de cohésion sociale, de tissu populaire. En Afrique aujourd'hui, la plupart des pays stables sont ceux qui ont su trouver un équilibre entre pouvoir politique et pouvoir traditionnel. En Haïti, où l'on peut considérer le vodou comme le pouvoir traditionnel, toutes les Eglises sont représentées au Gouvernement, mais pas le Vodou. Alors que 80% de la population haïtienne baigne dans sa pensée magique, et qu'en milieu rural, il préside au quotidien de la communauté. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;9&lt;/strong&gt;- La Suisse, Switzerland, Suiza… Le pays des horloges, le pays des bijoux en diamants, la patrie d'Alain Tanner (6), le pays qui conserve les restes de Borges; le pays qui, selon Ziégler (7) cache les "entrailles du monstre"... Il y a de cela quelques années, alors que je marchais dans les rues de Berne, au détour d'une rue, je me suis retrouvée au milieu d'une étrange place qui représente un grand échiquier à échelle humaine: fous, pions et cavaliers de presque deux mètres de haut, sculptés dans le bois, érigés sur des carreaux de marbre noir et blanc. C'était comme pénétrer dans un autre monde, j'étais surprise par ce paysage inattendu... "ça c'est le pays inventé par Lewis Carroll!" me suis-je exclamée, étourdie. Si Haïti est le pays de vos ancêtres, que représente la Suisse pour vous?J-MP:Je suis né à Genève qui, malgré tous mes voyages, est toujours restée mon port d'attache. Je l'apprécie beaucoup pour ses aspects cosmopolites, ses habitants de toutes les nationalités et de toutes les couleurs, c'est une ville très agréable, et la Suisse est un pays où il fait bon vivre. La beauté de ses paysages semble parfois irréelle, et au-delà des montagnes, des montres, du chocolat, de l'or et du fromage, c'est un pays de paradoxes. Dans le passé, la Suisse s'est construite en exportant le savoir-faire de ses mercenaires, aujourd'hui, la neutralité de la Confédération Helvétique lui vaut d'être un acteur important de la scène diplomatique internationale. Certes, comme le dit Jean Ziegler, elle recèle les « entrailles du monstre », les banques, les sièges de nombreuses multinationales et organisations internationales, elle commerce pareillement des armes et de l'humanitaire, mais elle figure aussi, à sa manière, en faisant co-exister les différences culturelles de ses régions linguistiques, un modèle de démocratie populaire. Au jour le jour, en tant qu'artiste, j'apprécie le privilège d'y habiter.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;- Certains critiques vous présentent comme le plus important représentant de la tendance romanesque appelée "Conscience – Fiction", une curieux assemblage d'aventure et de spiritualité. De quoi s'agit-il?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;:Je crois que la littérature peut être initiatique. J'ancre mes histoires dans des décors très réalistes, mais mes personnages sont toujours confrontés à des situations qui vont les obliger à transcender leurs capacités sensorielles pour tenter d'appréhender des vérités qui les dépassent. Et par-là même à modifier leurs états de conscience. C'est ce qui a valu à mes livres d'être classifiés comme « Conscience-fiction ». La critique a également qualifié mon œuvre de « Poésie chamanique », car je me réfère souvent à une vision du monde, proche de celles de certains chamans, qui considèrent l'invisible comme tangible. Dans mes romans, je m'efforce de tisser des liens poétiques, entre leur vision millénaire et la physique quantique. Aujourd'hui les laboratoires de recherche les plus avancés développent des interrupteurs mentaux, en captant l'électricité neuronale. Dans vingt ans, ces technologies seront domestiques. En arrivant chez vous, vous penserez « lumière » et la lumière de votre salon s'allumera. Nos pensées ont donc une réelle interaction avec le monde, et en cela, la physique se rapproche aujourd'hui de certaines croyances animistes ancestrales. L'univers est fait d'ondes et de particules, tout vibre et tout est lié. Tout est dans tout, et nous en sommes un petit bout. Nos pensées créent le monde, et en nous le monde résonne. Dans mes livres, tout en racontant des histoires haletantes, je parle beaucoup de spiritualité, de nos rapports au réel et au sacré. Je crois que la fiction, à travers les émotions qu'elle provoque, peut être un instrument d'ouverture de conscience. En tant que chanteur, j'ai longuement pratiqué toutes sortes d'exercices respiratoires. Quand je suis plongé dans l'écriture de certains passages de mes livres, je respire d'une façon particulière et suis presque dans des états de transe. En me relisant plus tard, je découvre que j'ai inconsciemment induit, à travers la ponctuation et la rythmique syllabique, un rythme respiratoire proche de la psalmodie. Certains lecteurs me font part de leur étonnement en ressentant à la lecture, les mêmes sensations que j'ai pu avoir à l'écriture.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/ReNdkYw93wI/AAAAAAAAADg/qePIx3WRvZk/s1600-h/Libre+toujours.+Indio.+J-M+Pasquet"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;11&lt;/strong&gt;- Votre dernier roman, "Livre Toujours", a été l'un des lauréats du prix des Cinq Continents de la Francophonie en 2004. Cette histoire débute en 1536, sur l'île alors appelée " La Hispaniola"; au moment de l'arrivée sur ses côtes d'un bateau négrier "Doña Flores" et du débarquement de sa précieuse marchandise sur le port de Saint-Domingue. La "Légende Noire" à ce sujet continue à faire débat aujourd'hui encore parmi les historiens espagnols et des latino-américains, à propos de la possible participation et appui de l'Eglise dans le processus d'expansion et de développement de l'esclavage au Caraïbe et en Amérique Latine. S'agit-il d'un roman historique? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: « Libre toujours » est une fiction historico-contemporaine, un roman au tempo binaire, construit en chapitres alternés. Les deux périodes sont inextricablement mêlées. Une partie se déroule en 1536, à Hispaniola, ou plutôt Quisqueya, à la fin du génocide des Taïnos, l'autre se passe demain, en Haïti. C'est un thriller où se mêlent violence et poésie chamanique, vodou et archéologie, suspense et spiritualité. J'y raconte l'histoire suivante :« En 1536, le dernier grand chaman indien taïno, un palefrenier tessinois et une esclave africaine, pris dans la tourmente de la conquête espagnole de l'île de Quisqueya (Haïti), inventent un rite de Paix pour que cessent les exactions de la guerre. Le rite a lieu dans la caverne sacrée des Taïnos qui recèle leurs trésors immémoriaux. Au moment où il va s'accomplir, il est brutalement interrompu. Cinq siècles plus tard, dans un futur proche, la redécouverte de la caverne sacrée, représentant le plus important site archéologique taïno, conduit à une confrontation entre pouvoirs politiques et pouvoirs ésotériques (vodou). La violence de l'affrontement entre la tradition et la cupidité contemporaine, couverte par les médias internationaux, va déclencher une catharsis mondiale »La revue « Lire » a qualifié « Libre toujours » de : « haletant, emporté, initiatique et accessible, à dévorer d'une traite ». « Libre toujours » vient d'être réédité en octobre aux Editions le Livre de Poche. Pour en revenir au débat des historiens espagnols et des latino-américains , sur les éventuelles implications des Eglises dans l'expansion de l'esclavage, je ne peux que m'étonner de son objet. Les guerres saintes et les valeurs du prosélytisme chrétien ont été les fers de lance de la conquête. Et continuent de l'être. Au cours de mes recherches pour la partie historique de « Libre toujours », je me suis intéressé à cette période, il me semble évident que les Eglises, malgré les controverses rhétoriques auxquelles elles se sont livrées au cours des siècles, portent une part de responsabilité dans les ravages, les abus, les génocides perpétrés en leur nom. Aujourd'hui, l'évangélisation reste un outil de conquête. Je pense, pour ma part, que toute croyance ancestrale qui disparaît est une perte pour l'humanité, et que la diversité et la tolérance devraient être de mise en termes de religion. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;12&lt;/strong&gt;- Vous venez de publier "Nola Blues", un recueil de contes basés sur des faits d'actualités. Quels sont les thèmes abordés? Existe t-il un dénominateur commun? S'agit-il d'histoires indépendantes? Que cherchez-vous à transmettre?&lt;br /&gt;J-MP: « Nola blues » est un recueil de nouvelles, publié aux Editions Mémoire d'Encrier à Montréal, par mon ami et éditeur haïtien, Rodney Saint-Eloi. Les histoires n'ont pas de liens entre elles. J'ai écrit « Nola Blues », qui a donné son titre au recueil, trois jours après le passage de Katrina sur la Nouvelle-Orléans. Leur intensité est le seul dénominateur commun des autres nouvelles. « Le cadeau de Samra » évoque la vie d'une réfugiée, son amour de jeunesse pour un médecin, et de terribles retrouvailles. « Liquéfaction » raconte une aventure psychédélique entre mer et vent, qui mène à une prise de conscience. « Bourdon », les amours musicales d'un chaman et d'une diva. « Pinson céleste » parle de l'amour d'un vieux Chinois pour les pinçons chanteurs et sa petite fille, sur fond de grippe aviaire. J'apprécie beaucoup l'art de la nouvelle. Les récits courts forcent l'écriture à l'essentiel, et c'est chaque fois un défi de parvenir à y faire surgir l'émotion. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;13&lt;/strong&gt;- Quel âge aviez-vous lors de votre premier voyage dans l'île? Avez-vous retrouvé des éléments qu'on vous avez raconté? Quels souvenirs gardez vous de cette expérience ? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: J'avais quatorze ans quand je suis arrivé en Haïti la première fois. J'en garde des souvenirs mitigés. D'un côté, le bonheur de rencontrer de nombreux membres de ma famille que je ne connaissais pas et de découvrir un pays ignoré, où tout me semble pourtant familier, avec pour la première fois cette sensation de comprendre d'où me viennent mes racines. De l'autre, celle d'arriver dans un pays dont les habitants ont peur, (nous sommes alors en pleine dictature duvaliériste), où chaque mot doit être pesé en fonction des interlocuteurs, et où une « élite » autoproclamée trouve naturel de bénéficier de privilèges incommensurables alors que la majorité des habitants vit sous le seuil de pauvreté. Ce voyage aura été pour moi le déclencheur d'un profond sentiment d'injustice, qui va motiver mes prises de positions ultérieures en tant qu'homme et en tant qu'artiste. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;14&lt;/strong&gt;- Un de vos oncles, a été le premier à se rebeller contre le régime dictatorial de Duvalier en 1958. Ceci laisse supposer que certaines personnalités importantes de l'actualité politique de l'époque aient discuté autour de la table familiale, chez votre père, comme Trujillo, Porfirio Rubirosa, Juan Bosch, Fidel Castro, etc… Que pouvez-vous nous raconter à ce sujet? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Né en 57, je n'ai malheureusement jamais connu mon oncle Alix Pasquet, assassiné par Papa Doc pendant sa tentative de soulèvement. Sa mort va inciter mon père à rompre les liens avec Haïti et ce n'est que plus tard, à travers la littérature, (notamment Graham Greene), que je découvrirai les détails de son histoire. Je n'ai donc pas eu la chance de côtoyer ces grandes figures caraïbéennes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;15&lt;/strong&gt;- Envers quels auteurs avez-vous une dette (vos classiques)? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: J'ai très tôt été abreuvé de littérature. À l'âge de dix ans, j'écrivais et déclamai mes propres poèmes, et de nombreux autres de La Fontaine, Lamartine, de Vigny ou Prévert. Plus tard, vinrent Rousseau, Rimbaud, Baudelaire ou Vian. Mais mes premiers réels émois littéraires, je les dois aux fabuleux talents de feuilletoniste d'Alexandre Dumas ou Hugo, et à « Gouverneur de la Rosée » de Jacques Roumain, qui reste aujourd'hui encore un de mes livres fétiches. Ensuite vinrent Garcia Marques, Faulkner, Hermann Hesse, Kerouac, Hemingway, Coloane et tant d'autres. Chaque auteur rencontré, chaque livre lu a pleinement participé à ma vocation d'écrivain. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;16&lt;/strong&gt;- Quels sont les auteurs contemporains avec lesquels vous vous sentez le plus proche? Michel Houellebecq, David Irving, Harold Pinter, Paul Auster, ou Dan Brown? ( ou un autre que je n'aurais mentionné…) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: En Europe, où je suis connu comme un écrivain suisse, mon œuvre est considérée comme étant à la lisière du fantastique. Au Canada, en Afrique ou en Amérique latine, où je suis reconnu en tant qu'Haïtien, mes livres sont classés dans le Réalisme magique. Si je devais penser à une affiliation, je la chercherais plutôt du côté de la littérature caraïbe ou africaine. Je me sens beaucoup plus proche de la sensibilité de Kourouma, Naipaul, Sepulveda ou Chamoiseau, que de Houellebecq, Irving ou Brown, même si j'apprécie beaucoup leur talent. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;17&lt;/strong&gt;- Avez vous déjà une idée du thème autour duquel tournerait votre prochain roman? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Le titre de mon prochain roman est : « La Réservation ». Ce sera mon roman le plus grave à ce jour. J'y traiterai de notre rapport ambigu à la vieillesse et la mort, et du droit fondamental de pouvoir choisir une mort digne. J'y raconte la soirée d'adieu d'une femme d'un certain âge, qui décide de mettre fin à ses jours. Le défi est pour moi d'arriver à en faire un livre plein d'amour et d'espoir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;18&lt;/strong&gt;- Choissez un morceau de musique avec lequel nous pourrions conclure cette conversation:Erik Satie (Gymnopédies); Madredeus (O Pastor); Tom Waits (San Diego Serenade); Keith Jarret ( The Koln Concert); Massive Attack (Man next door ); Eddy Grant ( Electric Avenue); UB40 (Food for Thought); Goran Bregovic (Songs from wedding and funerals); U2 (Vértigo); Pat Metheny ( Letter from home); Youssou N'Dour (Immigrés) Morrisey/ The Smiths (Last night I dreamt…); Nina Hagen (Auf'm Bahnhof Zoo); Dire Straits (Brothers in Arms)… &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;J-MP&lt;/strong&gt;: Je choisirai Tom Waits, pour son chant rauque et spontané, mais aussi tous les autres, car je crois qu'en musique comme ailleurs, la diversité est une clé essentiel en terme de qualité de vie. Et je recommanderai à vos lecteurs d'écouter sur mon site &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.jmpasquet.com/" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;http://www.jmpasquet.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;, ma propre musique. Peut-être y découvriront-ils des morceaux composés pendant l'écriture de mes livres.Avec tous mes remerciements. Jean-Marc PasquetRocío Rodríguez / Madrid, Novembre 2006. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;--- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Notes:&lt;br /&gt;1- "Historia de las descolonizaciones del siglo XX ". Henry Grimal. IEPALA Editorial, Madrid, 1989."La Décolonisation de 1919 à nous jours". Henry Grimal. Armand Colin Editeur. París, 1985.&lt;br /&gt;2- "L'habit neuf de l'empereur" conte de C. Andersen.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.pitt.edu/~dash/type1620.html#andersen" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;http://www.pitt.edu/~dash/type1620.html#andersen&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; (English version)&lt;br /&gt;3 - Frantz Fanon:(La Martinique, 20 juillet 1925 – 6 décembre 1961) Frantz Fanon a été sans doute le plus grand penseur du XXème siècle à propos de la décolonisation et de la psychopathologie du colonisé. Ses travaux ont inspiré plusieurs mouvements anticoloniaux de libération pendant plus de quarante ans.Works by Fanon / Ouvrages:"Black Skin, White Masks" . New York : Grove, 1967. Réédition de Peau noire, masques blancs . Paris , 1952.Studies in a Dying Colonialism, or A Dying Colonialism . New York , 1965. Réédition of L'an cinq de la révolution algerienne . Paris , 1959."The Wretched of the Earth" . New York , 1965. Reprint of Les damnés de la terre. Paris, 1961&lt;br /&gt;4 – " Merengue":-Le "Merengue" est une danse folklorique dominicaine qui s'est largement diffusée et que beaucoup considèrent comme la danse nationale dominicaine.&lt;br /&gt;5 - "Loas":-Une âme, un dieu, un esprit de la religion vaudou.&lt;br /&gt;6- Alain Tanner – Réalisateur SuisseNé le 6 décembre 1929 à Genève, Alain Tanner a fondé au côtés de Claude Goretta le cine-club universitaire de Genève en 1952. Il prétendait faire ressortir, grâce au cinéma, la réalité historique et sociale de son pays. Tanner est l'auteur de plusieurs films comme "La salamandre" (1971), "Le milieu du monde" (1974), " Jonas qui aura 20 ans en l'an 2000 " (1976).&lt;br /&gt;Il débuta sa carrière en tournant des documentaires, activité à laquelle il est revenu en 1995 avec « Les Hommes du port ». Depuis son premier long métrage, Tanner s'efforce de préciser les relations qu'entretiennent les personnes (ses contemporains) avec le monde naturel ou social duquel elles procèdent et auquel elles participent à la fois. Ses premiers longs métrages de fiction exposent une direction combative avec une tendance à l'utopie: "Charles mort ou vif" (1969), "Le retour d'Afrique"(1973), "Le milieu du monde" (1974), "Dans la ville blanche" (1983, tourné à Lisbonne), " No Man's Land " (1985).7 - Jean Ziegler :Jean Ziegler, Genève, la Suisse (1934). Docteur le Droit et l'Économie par l'Université de Berne, en plus parlementaire de la Confédération Helvétique. Il a été un professeur dans les universités de Genève, de Berne et La Sorbona. En 1990 il a créé dans cette université le Laboratoire de Sociologie du Tiers Monde, qui travaille pour les pays en voie de développement. Il est un professeur de Sociologie dans l'Université de Genève et un professeur invité dans la Sorbona de Paris.Entre ses livres ils(elles) se font remarquer :"Le empire du le honte""Les nouveaux maîtres du monde et ceux qui leur se débattent""La faim dans le monde expliquée à mon fils""la Suisse qui lave plus blanc"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;---&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Ir a la portada de OrbeQuince:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-8843543644906590398?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/8843543644906590398/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=8843543644906590398' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/8843543644906590398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/8843543644906590398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/interview-avec-jean-marc-pasquet.html' title='Interview avec Jean-Marc Pasquet'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCq4Ay6ADI/AAAAAAAAASY/APeP28nqeo8/s72-c/J-m+Pasquet,+foto+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-1110094998490144815</id><published>2007-05-17T16:27:00.000-04:00</published><updated>2007-05-20T16:35:11.603-04:00</updated><title type='text'>Extrait de "Libre toujours" / Jean-Marc Pasquet</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCv9Ay6AEI/AAAAAAAAASg/sozt-52Z3fI/s1600-h/Portada+de+Libre+Toujours.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066743043512205378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCv9Ay6AEI/AAAAAAAAASg/sozt-52Z3fI/s400/Portada+de+Libre+Toujours.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Resumé du "Libre Toujours":&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;'&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hispanola, 1536: Condamnés à mort par les Conquistadors , traqués par des Caribs anthropophages et des Marrons révoltés, un palefrenier tessinois et une jeune esclave africaine sauvent du bûcher le dernier grand chaman taïno. Initié à ses secrets, ils élaborent un rite fondateur de paix.&lt;br /&gt;Haïti, futur proche: Dans un pays dévasté où persiste l'espoir, la découverte d'un site archéologique taïno inestimable provoque un conflit entre un maire corrompu et des paysans adeptes du vaudou. Impliqué, un géologue va devoir se battre corps et âme pour comprendre les enjeux cachés et les forces profondes qui régissent Haïti. ¿Après cinq siècles d'oubli, le rite du chaman taïno pourra-t-il enfin s'accomplir ? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;M&lt;/span&gt;algré tous ses talents de thérapeute, Guanacaco n'avait su protéger ni les nitaïnos, ni même sa propre famille. Et n'eussent été la mort detant de membres de la tribu et la disparition du cacique, on l'auraitsans doute condamné pour son incompétence. Après la plupart de sesproches, il avait vu sa femme, ses filles et son premier fils tantaimés s'étouffer dans leurs toux et leurs secrétions. Devant l'ampleurde la contagion, impuissant à guérir, il avait tout fait pour attraper aussi la maladie, aspirant le mucus nasal de ses enfants, inhalantl'air nauséabond qu'exhalait son épouse, allant même jusqu'à leurinciser le pouce pour lécher leur sang. Rien n'y avait fait. La maladie ne voulait pas de lui et tous en étaient morts. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Profondément éprouvé, il s'était retiré dans la montagne, déterminé àvivre en ermite. Il s'était replongé dans la conscience magique de lacohoba, avait repris inlassablement tous ses rituels, pour comprendre où il avait bien pu se tromper et trouver comment se réconcilier lesdieux offensés. Mais des naborias étaient venus interrompre saretraite, quémandant son aide pour leurs blessés et leurs malades, et son intercession auprès des zemis pour assurer leurs récoltes contre les méfaits de la guerre. En partageant leur misère, il avait réalisé àquel point le confort de sa position de behique des caciques, l'avaitéloigné de leur réalité.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Tandis qu'il jeûnait par choix, eux jeûnaient par nécessité, tandisqu'il vénérait les noms des dieux et leurs représentations symboliques,eux les respectaient pour leurs essences premières, la pluie, le vent, le feu, la terre, la guerre et les océans, l'amour, les plantes, lamort ou le soleil. Tandis qu'il cherchait les signes divins dans leslimbes de la cohoba, eux percevaient directement les applications de leurs pouvoirs. Grâce à eux, Guanacaco avait su redimensionner ses croyances, et pendant longtemps, il avait mis ses talents au servicedes plus humbles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Quisqueya était à feu et à sang. La plupart des hommes valides étaient occupés à la guerre, morts ou réduits aux travaux forcés, la famine et les maladies se répandaient inexorablement. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Les animaux importés parles Blancs, moutons, vaches, cochons, chèvres et chevaux, ravageaientles maigres récoltes et la forêt. Les Taïnos n'étant plus en mesure defournir aux zemis leurs offrandes, ou de les séduire par la beauté deleurs actes, le déséquilibre atteignit son point de rupture.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Les caciques survivants, entraînant leurs peuples dans les hauteurs, se montraient incapables d'anticiper les événements. Ils reconstruisaient les mêmes structures de société, les mêmes villages réunis autour desplaces de batey, où les guerriers survivants livraient leurs dernières énergies en parties de balles acharnées, avant d'aller mourird'épuisement sous les charges des Espagnols, car tel était le nom que se donnaient les Blancs.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guanacaco était intervenu auprès des dernières autorités sociales et religieuses pour leur faire part de ses réflexions et de la nécessité du changement. Il avait été très mal reçu. Par deux fois, il avait échappé miraculeusement aux poisons de ses confrères behiques. Etfinalement, un cacique qui se prétendait son ami l'avait trahi et livré aux Espagnols. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;«Brûlez-moi, zemis, mangez mon corps et mon esprit, se disait-il dans son cocon de souffrance, jamais vous ne me ferez aussi mal que ce quej'ai déjà ressenti». Lui, Guanacaco le behique, avait été vendu à ses ennemis. Qui décidément n'avaient rien de divin. Longtemps, il avaittravaillé dans une mine d'or, au milieu de ses frères faméliques etdésespérés qui mouraient avec un soulagement manifeste, et d'hommes noirs d'Afrique, traités comme des bêtes, que les Espagnols amenaientde plus en plus nombreux à Quisqueya. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Longtemps, il avait creusé des galeries au ventre de la terre et chaque fois qu'il avait voulu lui en demander pardon, les fouets des contremaîtres s'étaient abattus sur sondos. Son exceptionnelle endurance et la déférence que lui portaient les naborias attirèrent finalement l'attention d'un capitaine, qui le fit emmener jusqu'à la maison d'un Blanc, nommé Bartolomeo de Las Casas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;C'était le seul Blanc avec qui Guanacaco eût échangé autre chose quedes coups ou des insultes.Pendant plus de trois mois, Las Casas, fasciné par son statut de behique, l'avait interrogé, assisté d'un interprète. Pendant plus detrois mois, Guanacaco n'avait rien dit d'intéressant. Las Casas n'était pas dupe, il se montrait d'une intelligence et d'une patience infinieset éprouvait une admiration sincère pour la culture taïno. Il désirait savoir le détail de certains rites, les qualités de certains zemis, pour les consigner dans ses grands livres. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Il avait tout fait pourgagner sa confiance, manifestant une réelle affliction pour le sort deson peuple et son désir de les sauver. Guanacaco s'était étonné de son comportement. Vouloir aimer et comprendre les Taïnos maintenant,c'était comme de vouloir se lier d'amitié avec un oiseau blessé, promisà une mort prochaine. Il ne pouvait en résulter que souvenirs affligés. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ils avaient eu quelques échanges enflammés. Dans son amour des Taïnos, Las Casas se faisait le défenseur de la traite des Africains, qu'iljugeait mieux adaptés que les indigènes aux durs travaux de la Conquista. Pour sauver un peuple et sa culture, il en condamnaitd'autres, sous prétexte que leurs sociétés étaient plus primitives. Iln'avait jamais voulu entendre Guanacaco lorsque celui-ci lui avaitparlé des Tellems. Presque cinq siècles plus tôt, d'après son temps de Blanc, dix-septlongues pirogues étaient arrivées à Quisqueya, chargées d'hommes et defemmes noirs, de haute stature, aux cheveux crépus, complètement épuisés. Les Taïnos les avaient recueillis et soignés. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ils s'appelaient les Tellems, venaient d'un immense pays situé au levant, par-delà lesmers. Ils s'étaient montrés d'une grande civilité et en remerciements de leur hospitalité, leur avaient transmis des connaissances étonnantes dans la lecture du ciel, et laissé des coquillages et des cornesgéantes d'animaux inconnus, et plusieurs fétiches d'une beautéinconcevable. Ils étaient repartis vers le couchant, mais leurs enfantsavec des femmes de la tribu, avaient donné naissance à cette lignée de Taïnos de grande taille, à la peau foncée, qui peuplaient autrefois les montagnes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las Casas refusait d'écouter. Pour une fois que Guanacaco disait lavérité, il ne voulait rien savoir. L'idée que cinq siècles plus tôt, des Africains eussent pu quitter leur pays, partir sur les mers dans un esprit de conquête et arriver jusqu'à Quisqueya, heurtait tropprofondément ses convictions. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Finalement, las de son manque decoopération, Las Casas l'avait confié à un moine botaniste, chargé de répertorier les plantes médicinales taïnos. Guanacaco s'était vu affublé d'un habit de toile, un chapeau de paille et une paire debrodequins. Le moine, bavard intarissable, massacrait sa langue etprétendait à la fois sauver les connaissances des Taïnos et les convertir à son dieu de bois, dont les effigies décoraient si pauvrement les murs de sa maison. Sous sa surveillance, Guanacaco étaitsorti de cette ville des Blancs, qui grandissait en mangeant tout alentour, et s'était dirigé vers la forêt. Penché sur la premièreplante qu'il lui avait montrée, une herbe vulgaire n'intéressant mêmepas les agoutis, le moine avait dû mettre un moment à s'apercevoir qu'il ne parlait plus qu'à ses brodequins. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guanacaco avait abandonné ses habits. Marchant silencieusement dans laforêt, il s'était mis nu, avait peint son corps des couleurs de la terre, écrasé les fruits du jagua pour teindre ses cheveux de rouge, et sur son visage, avec des cendres, avait tracé les signes de guerre.Invisible, il s'était glissé entre les sentinelles, et marchant jour et nuit d'un même souffle, s'était enfui jusqu'aux montagnes. Il avaitgravi la plus imposante, escaladé une falaise pour parvenir au sommet et là, dans les hautes herbes fouettées par le vent, sous lesconstellations familières, il avait donné libre cours aux voix de sa colère. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Il avait nommé chacun de ses dieux, les avait exhortés à se montrer ou à le foudroyer sur place. Il avait supplié, provoqué, menacé, injurié, maudit et pas un seul ne s'était manifesté. Alors Guanacaco le behique, debout dans la chevelure de cette terre qu'ilaimait tant, avait laissé ses larmes couler comme une source amère jusque dans la vallée.Plus tard, il avait rejoint Guarocuya, que les Espagnols nommaient ......&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;---&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Back to front of orbeQuince:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-1110094998490144815?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/1110094998490144815/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=1110094998490144815' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/1110094998490144815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/1110094998490144815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/extrait-de-libre-toujours-jean-marc.html' title='Extrait de &quot;Libre toujours&quot; / Jean-Marc Pasquet'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RlCv9Ay6AEI/AAAAAAAAASg/sozt-52Z3fI/s72-c/Portada+de+Libre+Toujours.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-5662655932402933819</id><published>2007-05-16T19:53:00.000-04:00</published><updated>2007-06-02T20:23:11.372-04:00</updated><title type='text'>América conquistada; Africa esclavizada</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIDZgy6A-I/AAAAAAAAAc4/T5IDH3EctwQ/s1600-h/marco+antonio+barticevic+sapunar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071619867207664610" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIDZgy6A-I/AAAAAAAAAc4/T5IDH3EctwQ/s320/marco%2Bantonio%2Bbarticevic%2Bsapunar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Marco Antonio Barticevic Sapunar&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Por Marco Antonio Barticivic Sapunar&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;"&lt;span style="font-size:130%;"&gt;L&lt;/span&gt;a terrible historia de la esclavitud negra en América comienza en el Caribe, concretamente, en la isla "La Hispaniola ", que hoy comparten la República Dominicana y Haití. Fray Bartolomé de Las Casas, obispo de Chiapas (1474- 1566), se opuso a la explotación de los indios, provocando asì, paradójicamente, la importación de negros africanos para las encomiendas: latifundios trabajados por la mano de obra indígena. Los negreros llegaron a comerciar con la vida de más de 15 millones de personas, entre 1509 y 1890. Se trata de uno de los episodios más vergonzosos de la historia de la humanidad". ("Historia del milenio", Miguel Ángel Mellado, Madrid, 2001).&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;EL AUTOR:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Marco Antonio Barticevic Sapunar , nació en Punta Arenas (Chile) en 1952, nieto de emigrantes Croatas provenientes de la isla de Brač. Terminó su enseńanza media en el Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas, obtuvo la licenciatura en Economía en la Facultad de Economía de la Universidad de Belgrado (Serbia, antigua Yugoslavia) en 1982 y en 1989, por la misma Facultad, el grado de Master en Economía, con mención en Economía Internacional. En noviembre de ese mismo año, a propuesta del Instituto de Economía de Belgrado, la Comunidad de Ciencias de la República de Serbia, le otorga el grado de Investigador-Colaborador. En 1994 la Universidad de Chile le reconoce el título de Ingeniero Comercial. Ha trabajado en Chile, Yugoslavia, España y Mozambique en organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, empresa privada e universidades. Ha publicado una veintena de trabajos de investigación y artículos en diversas revistas especializadas de Yugoslavia y Chile. Actualmente trabaja en Maputo, Mozambique.Historia de la Esclavitud: América conquistada, África esclavizada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;strong&gt;Introducción&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón en 1492 y la posterior conquista de este continente a manos de españoles y portugueses repercutieron a partir del Siglo XVI en otra región del planeta, un tanto alejada de los acontecimientos de conquista: trátase de Africa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque separados ambos continentes por el Océano Atlantico, con desarrollos historicos, sociales y económicos completamente diferentes, a partir del Siglo XVI se produce un acercamiento entre América y Africa. La causa de esta aproximación radica en que la conquista de América, con todas las riquezas naturales y perspectivas de desarrollo que ofrecio a sus conquistadores, requeria de la complementación indispensable de mano de obra para la apropiación de tales riquezas y la obtención de ventajas en la explotación económica de tan vastas zonas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es justamente Africa la que tendrá el "monopolio” en el abastecimiento de la fuerza de trabajo necesaria, en calidad de esclavos. Comenzará un flujo incesante que durará cuatrocientos años, en el cual millones de africanos atravesarán compulsivamente en barcos negreros el Océano Atlántico para posteriormente ser vendidos a los colonizadores de América. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este trabajo se pretende describir los momentos que antecedieron al tráfico mismo, dando a conocer la expansión y la penetración europea en Africa a partir del Siglo XV, en la cual Portugal hace de vanguardia. Luego se hace una reseña del tráfico de esclavos, primero desde la costa occidental de Africa y posteriormente desde la oriental.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más adelante, se menciona el denominado comercio triangular entre Europa, Africa y America, para finalmente pasar a apreciar algunos de los efectos demográficos, políticos y económicos que el tráfico de esclavos produjo al continente africano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. &lt;strong&gt;Penetración europea en Africa&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Siglo XV fue un siglo marcado por grandes avances técnicos y científicos, especialmente en materias relacionadas con la navegación y la construcción naval. Este desarrollo animó a las potencias europeas de la época a intentar algunos cambios en el comercio internacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta ese siglo, el comercio internacional, restringido casi sólo al Mar Mediterráneo y Océano Indico, se encontraba en manos de mercaderes árabes, tanto en el Norte y Oriente de Africa como en el mismo Océano Indico. Portugal fue el primer Estado europeo en intentar un cambio de sentido, tratando de abrir una vía marítima con la India a fin de importar directamente las especias y otros productos suntuarios desde el Oriente, boicoteando a los intermediarios árabes que traían estos productos a Europa a través del Mar Rojo y Mar Mediterraneo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el Siglo XV, los portugueses comienzan a buscar un camino a lo largo de la costa occidental africana. Es así como en el año 1481 construyen el primer fuerte en Costa de Oro (Forte da Mina), intentando desde allí alcanzar las vetas de oro de esta parte de Africa. Es desde este fuerte, construído con autorización de los jefes africanos de la región, de donde envían misiones diplomáticas al interior. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el tiempo, el comercio se diversificó, dejando de ser el oro la única mercancía que Africa ofrecía. Comienza la extracción de marfil, de pieles, maderas y, finalmente, como se verá, de esclavos. En la costa oriental de Africa, Portugal requiere de apoyo estratégico para sus embarcaciones que se dirigen a la India. Para conseguirlo, necesita destruir las fortificaciones árabes en la costa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, Vasco da Gama, el primer navegante europeo en llegar a la zona, ya en 1502 bombardea la ciudad costera de Kilwa() y posteriormente también son atacados los puertos de Sofala() y Mombaza(). Las ciudades costeras no pueden hacer frente a los ataques portugueses y sucumben. En 1507, la Isla de Mozambique se convierte en el cuartel general portugués de la costa oriental africana, a partir del cual se recogen los tributos de los jefes locales, se imponen aranceles de importación y exportación y se suprimen todas las intentonas de revuelta contra el poder del conquistador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya a finales del Siglo XVI, para fortalecer su posición, los portugueses construyen en 1592 el Fuerte Jesús, en Mombaza, capaz de hacer frente a ataques desde tierra y mar. Este fuerte se convierte en el centro costero más poderoso de la región. En Africa Austral, los portugueses intentan abrir rutas para las áreas de extracción de oro a partir de los establecimientos en Sofala e Isla de Mozambique, usando el río Zambeze como vía de comunicación con el interior. Fundan y fortifican ciudades fluviales (Sena y Tete) y destruyen los antiguos puestos comerciales swahilies(). Por su parte, en 1561 los jesuitas consiguen penetrar en la corte real de Mutapa() y bautizar al rey, parientes y consejeros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1569 el rey portugués Don Sebastián envía mil hombres para obtener el control de las minas de oro, expulsar a los mercaderes swahilies y abrir camino a los misionarios. Toda esta presión origina divisiones en la corte, las cuales conducen a la declinación definitiva de Mutapa. Además, a finales del Siglo XVI los barcos franceses, ingleses y holandeses comienzan a rondar el Cabo de Buena Esperanza, con lo que se inicia la generalización de la ocupación europea. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bajo la influencia de la Corte de Lisboa, el tráfico de esclavos se transforma en una de las principales motivaciones de esta penetración. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. &lt;strong&gt;Inicios del trafico de esclavos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre el Siglo VII y el Siglo XVI, en Africa se produce un gran desarrollo económico, político y cultural, coronado con la creación de varios estados y reinos como el del Gran Zimbabwe, de Mutapa, el Imperio del Congo, de Ghana, de Mali y de Songhay.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Africa nunca estuvo aislada de los continentes vecinos. Varias regiones fueron directamente influenciadas por el islamismo. Estos contactos con el exterior, especialmente con el mundo árabe a través del comercio, dieron a Africa una contribución valiosa y una experiencia importante. Sin embargo, a partir del Siglo XVI el rumbo de la historia africana tiene un vuelco total, cuando Europa entra en un período de expansión económica y geográfica, pasando a interferir negativamente en el desarrollo de las sociedades africanas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre los siglos XVI y XIX, millones de africanos son arrancados violentamente de sus tierras y aldeas con destino a América y las islas del Oceano Indico(), donde son obligados a trabajar en grandes plantaciones de azúcar, tabaco, algodón, cacao y en las minas de oro y plata. Estos productos son aprovechados posteriormente como materia prima para las industrias en evolución en Europa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debido al hecho que en América los colonizadores no consiguieron utilizar a los indígenas como fuerza de trabajo en volumen y condiciones deseadas, recurren a los esclavos importados desde Africa. Alrededor del año 1550, comienza este tráfico de esclavos del continente africano a América y a partir de 1720 a las islas despobladas del Oceano Indico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el tráfico de esclavos, el hombre pasa a ser un objeto de cambio, una mercancía y una máquina de trabajo, en lugar del buey o del arado. Eran varios los métodos utilizados para la obtención de esclavos. Las guerras entre los reinos por el control del comercio y la extensión de sus territorios constituían las principales formas de apropiacion de esclavos, los que posteriormente eran vendidos en la costa a los traficantes. Incluso, a veces el tráfico se realizaba entre grupos de una misma jefatura, cuando la demanda era abundante. En ocasiones, los esclavos eran obtenidos a través de la imposición de tributos a los jefes sometidos. También los traficantes hacían por su cuenta guerras y "razzias" para conseguir esclavos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. &lt;strong&gt;El tráfico en Africa Occidental&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esta parte, el trabajo se centrará en el trafico de esclavos desde el territorio que corresponde aproximadamente a lo que hoy es Angola. Como ya se dijo, en la costa occidental de Africa el tráfico de esclavos comenzó en el siglo XV. En 1441, por primera vez, los portugueses capturan esclavos africanos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de la llegada de los europeos a la costa occidental africana muchos reinos e imperios de esta región habían logrado gran prosperidad económica y eran cultural y políticamente fuertes. En 1482, los portugueses llegan por primera vez al Congo. Desembarcan en la desembocadura del río Congo y contactan con los habitantes de la jefatura Soyo y con el propio Mani-Soyo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La noticia de la presencia de los portugueses llegó hasta Mbanza Congo, capital del Imperio, donde vivía Manicongo Nzinga Nkuvu. A partir de entonces comienzan a establecerse relaciones entre el Imperio del Congo y el Reino de Portugal. Estas relaciones se consolidan cuando Manicongo Nzinga Mbemba sucede a Manicongo Nzinga Nkuvu. En 1512, Manicongo Nzinga Mbemba firma un acuerdo con el rey de Portugal. En este acuerdo, Portugal se compromete a enviar al Congo misionarios, profesores, constructores, médicos, farmacéuticos y también consejeros jurídicos que ayudarían a Mbemba a reorganizar el sistema administrativo y jurídico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por su parte, Mbemba retribuiría otorgando facilidades comerciales a los comerciantes lusitanos, permitiendo la propagación del cristianismo en su territorio, facilitando la obtención de oro, cobre, marfil y esclavos. El Congo enviaría a Lisboa y Roma varios jóvenes para que aprendiesen a leer y escribir y fuesen formados como sacerdotes. El oro, el cobre, el marfil y los esclavos servirían como moneda de cambio para pagar los gastos de viaje, estudio y formación; igualmente como retribución por todos los productos valiosos, ornamentos, armas, vestuario y otros que serían enviados a Mbemba. Con este acuerdo, Mbemba pretendía obtener ayuda técnica y económica para desarrollar su Imperio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para los portugueses, este acuerdo significaba penetrar y obtener las riquezas tan deseadas en Portugal y Europa. Bajo el pretexto de expandir el cristianismo entre los pueblos paganos, la religión se convierte inicialmente en la principal forma de penetración y facilita la dominación posterior y el pillaje del Congo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mbemba fue el primero en convertirse al cristianismo y es bautizado con el nombre de Alfonso I. Sin embargo, el futuro traería grandes sorpresas para Manicongo Alfonso I. Nunca recibió los barcos que solicitaba. Algunos de los jóvenes congoleses enviados a estudiar a Europa fueron reducidos a esclavos. El Congo poco y nada recibió de Portugal, salvo misionarios y comerciantes. Con el correr de los años, el comercio fue ganando una dinámica sin precedentes en esta región. Se abrían nuevas rutas de acceso al interior, la competencia por el tráfico de esclavos se generalizaba, muchos manis de las jefaturas y reinos dependientes comenzaron a hacer directamente el comercio con los traficantes de São Tomé. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Manicongo ya no conseguía controlar el tráfico en el Imperio. Algunos reinos tributarios entran en luchas por su autonomía. Alrededor del año 1586 se produce un conflicto de autoridad entre Ngola, "mani" del reino de Ndongo y Manicongo, que acaba por fijar la frontera entre los dos reinos en el río Dande. Por su parte, los portugueses construyen grandes fortalezas, instalan colonos y desarrollan actividades militares en la parte del reino del Congo. A partir de la Isla de Luanda esperaban conseguir esclavos, oro, plata y otros metales en mayor cantidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1575 comienzan a implementar el plan de ocupación. Se funda la ciudad de Luanda y construye un fuerte. A partir de Luanda penetran con apoyo militar a fin de obtener mas esclavos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La conquista de Luanda y la desintegración del Imperio del Congo significan la culminación de la autonomía e independencia política de Manicongo, comienza la competencia comercial, se propaga la lucha contra los reinos vasallos y se pone de manifiesto la interferencia en su política interna y externa. La posición geográfica de Ndongo (Angola) facilita el tráfico de esclavos a lo largo de la costa y desde el interior. Loango y Mpinda fueron inicialmente los principales puertos de exportación de esclavos en el reino del Congo, ubicados en el actual territorio de Angola.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las rutas terrestres más utilizadas eran: Mpinda a Mbanza Congo (Sao Salvador) y de allí a Mpunbu; de Ambrizete a Mbanza Congo, pasando por Bembe; de Mbanza Congo a Soyo. La ruta marítima era de Loango a Luanda. El tráfico de esclavos en la costa occidental africana paso a ser monopolio de los portugueses, que no permitían socios en este negocio altamente lucrativo. Sin embargo, este monopolio no se prolongó por mucho tiempo. Las noticias de las riquezas provenientes del Golfo de Guinea alimentaban la codicia del resto de Europa, comenzando por los españoles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1475, los españoles enviaban una flota de 30 barcos a Guinea, contra la cual Portugal preparó otra para combatirla. Las tentativas de incursion por parte de los españoles en el tráfico establecido continuarían. A su vez, los ingleses también interfieren el tráfico de esclavos en esta región. Inicialmente practicaban la piratería en las posesiones portuguesas del Golfo de Guinea, Costa de Mina y Costa de Malagueta. Se realizan extensas negociaciones que toman siempre en cuenta los intereses comerciales de los ingleses en Portugal y el mantenimiento del monopolio portugués en la costa occidental de Africa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estas negociaciones culminan con la Convención del 29 de octubre de 1576, que reconoce la libertad de los mercaderes ingleses en Portugal, pero reserva a los portugueses el negocio de Africa por tres años. Mientras tanto, otros países europeos entran en el tráfico de esclavos. Así, en el Siglo XVII junto a Portugal y España compiten Inglaterra, Francia y Holanda, lo que desencadena una verdadera disputa a los intereses del monopolio portugués. Debido a esto, por Ley del 19 de marzo de 1605, Portugal cerró los puertos de sus colonias a la navegación extranjera. Sin embargo, esta medida fue ineficaz, aún más cuando su superioridad marítima habia desaparecido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esta guerra comercial, el 2 de octubre de 1608, España prohibía el comercio con sus colonias a cualquier extranjero, incluyendo a los lusitanos. Los holandeses, a partir de 1612, desencadenan ataques de ocupación a las posesiones portuguesas. Los centros comerciales lusitanos que se encontraban a lo largo de la costa son atacados desde el mar. En agosto de 1641, después de varios anos de batallas, es ocupada la costa de Angola y de Benguela. Los holandeses pusieron fin al monopolio en los territorios y mares de dominio portugués. Como consecuencia de la ocupación de Angola, los portugueses no tienen otro camino que recurrir a Mozambique como fuente de aprovisionamiento de esclavos para su colonia en el Brasil. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. &lt;strong&gt;El tráfico en Africa Oriental&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es así como el tráfico transatlántico de esclavos llega a la costa oriental africana más tarde que a la costa occidental. Fue a partir de 1645 que los traficantes y comerciantes portugueses comienzan a frecuentar los puertos de la costa oriental africana con más asiduidad, especialmente Mozambique. Este tráfico se intensifica a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII, cuando la demanda de esclavos en esta región supera la extracción de oro y marfil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de los primeros anos del Siglo XIX, las relaciones comerciales con el exterior pasan a depender casi exclusivamente de la exportación de esclavos. De todos los puertos de Mozambique se exportan esclavos para las islas francesas del Indico, América, Arabia, Golfo Pérsico, India y Goa (posesión portuguesa en la India). Ya antes del Siglo XVIII habían salido esclavos de Mozambique según fuentes árabes y portuguesas, pero en ningún caso el número fue tan elevado y alarmante como desde el Siglo XVIII en adelante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si las condiciones físicas de los puertos favorecían las actividades de los negreros, la complicidad de los gobernantes, desde los gobernadores generales hasta los gobernadores de capitanías, agravó la situación. Ellos fueron los principales traficantes y exportadores de esclavos hasta los años sesenta del Siglo XIX. Vendían esclavos a los franceses, quienes los llevaban a sus plantaciones de azúcar y café a las islas del Indico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dadas las necesidades de mano de obra en las plantaciones de America del Sur, especialmente del Brasil, mercaderes brasileños, norteamericanos y centroamericanos comenzaron a llegar y a principios del Siglo XIX el tráfico hacia América superaba al de las islas del Indico.En este tráfico se destacan también los yao y los maravies del Lago de Niassa, que venían hasta la costa con caravanas de esclavos para ser vendidas a los traficantes árabes. Los yaos llevaban también esclavos para los "prazos" del valle del Zambeze. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de 1830, los árabes fueron los principales traficantes de esclavos. Muchas embarcaciones árabes, pangaios, desde diferentes puertos del norte de Mozambique acarreaban gran número de esclavos para las islas Comores y Madagascar. A mediados del Siglo XIX, estos traficantes cambian tejidos por esclavos. La isla de Ibo paso a ser frecuentada por los árabes de Zanzibar, Kilwa, Mombaza y sobre todo por los de las islas Comores. A partir de 1854, el tráfico de esclavos para las islas francesas paso a llamarse "exportación de trabajadores libres". Esto se debió a la prohibición del tráfico y al control de los ingleses en el Indico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la práctica, este tipo de comercio terminó sólo en 1902.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como medida de la magnitud del tráfico, sirve el siguiente cuadro que indica el número de esclavos embarcados sólo desde Mozambique a las islas del Indico entre 1720 y 1902: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Período.......... Número de esclavos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1720-1799……. 125.306&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1800-1854……. 255.000&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1855-1902……. 115.133&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Total: . . . . . .495.439&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro ejemplo es el caso de la ciudad de Zanzíbar, una de las que más evidenció el tráfico de esclavos. A partir de 1811 Zanzíbar ya exportaba entre 6 y 10 mil esclavos por año. A partir de 1839 se convirtió en un verdadero centro del tráfico de esclavos en la costa oriental de Africa. Se calcula que eran vendidos entre 40 y 45 mil esclavos por año.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. &lt;strong&gt;El comercio triangular&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inicialmente, desde que en 1441 los portugueses capturaron por primera vez esclavos africanos, estos eran exportados para Portugal, España e Italia y otras partes de Europa, aunque en pequeñas cantidades. Después de la conquista de América, el tráfico de esclavos no sólo aumentó extraordinariamente, sino que se transformó en una institución que por cerca de cuatro siglos iría a relacionar en forma dramática a tres continentes: Africa-América-Europa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta relación es conocida como comercio o tráfico triangular. A inicios del Siglo XVI varios territorios en América fueron colonizados por portugueses y españoles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los aborígenes fueron masacrados o reducidos a la esclavitud durante la conquista.Como ya se señaló, en estas tierras conquistadas los europeos introdujeron el cultivo de la cana de azúcar, tabaco, algodón y café y la extracción de oro y plata, productos todos muy apetecidos en Europa. .Estas labores exigían de mucha mano de obra. Los aborígenes diezmados por las guerras, las epidemias, el trabajo forzado y el alcohol no podían satisfacer las necesidades de mano de obra. Los traficantes ávidos de lucro y con experiencia en el tráfico de esclavos ponen sus ojos en Africa, como región con fuerte mano de obra barata.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-wcxE983nZk/Rae67p_Gd0I/AAAAAAAAAiQ/hLuoZJ1tve8/s1600-h/Triangle_trade.png"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Por otro lado, a inicios del Siglo XVI, Europa ya es el centro del comercio que liga todos los continentes. Los navíos negreros que transportan esclavos parten para Africa desde los puertos europeos cargados de artículos de reducido valor: barras de fierro, tejidos, uniformes, bebidas alcohólicas, espejos, collares, armas, etc.En Africa, estos artículos son trocados por oro, pieles, goma, marfil y sobre todo por esclavos, para después ser llevados a América y ser entregados a los colonos que explotaban las plantaciones y minas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;También en el continente americano funciona el trueque y los esclavos son cambiados por azúcar, algodón, tabaco, café, madera, oro, plata y otros metales preciosos, que los comerciantes negreros venden posteriormente en los mercados de Europa. Se podría comparar este comercio con el que actualmente se conoce con el nombre de "barter", en el cual no hay dinero en circulación, sino sólo bienes y productos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En un comienzo, el comercio es monopolio absoluto de españoles y portugueses, pero a partir de finales del Siglo XVI las compañías holandesas, francesas e inglesas entran en este circuito mercantil, luchando por controlar estas regiones. Surge así una competencia encarnizada entre los países europeos que se mantiene durante todo el período del tráfico de esclavos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Los holandeses traficaban y exportaban los esclavos que vendían en el Brasil y en América Central. En el Siglo XVIII, los ingleses transportaban para sus colonias en América del Norte, para Mexico, Cuba, Jamaica y el Perú.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;A partir del Siglo XVII y especialmente en el siglo XVIII los negreros franceses desembarcan esclavos en la isla de Santo Domingo (Haití), en las Antillas Francesas y en Lousiana en América del Norte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En el transcurso de los siglos XV y XVI el tráfico negrero fue obra especialmente de navegantes particulares, comerciantes y piratas. A partir del Siglo XVII pasa a ser ejercido por grandes compañías. Ellas se encargan del comercio en el Atlántico y de la explotación de las colonias. Organizan también la instalación de factorias, la construcción de fuertes y bodegas para almacenar esclavos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En el caso de Portugal, el tráfico de esclavos fue realizado prácticamente sólo por negreros particulares, que llevaban del Brasil a Africa tabaco de mala calidad y ron y regresaban con esclavos a cambio. Esto se desarrollo especialmente a partir del Siglo XVII, cuando las relaciones entre las posesiones de Africa y el Brasil comenzaron a ser directas. En el comercio del Atlántico, Portugal se ve superado por los grandes países expansionistas de la época: Holanda, Francia e Inglaterra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;7. &lt;strong&gt;Consecuencias del tráfico para Africa&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Efectos demograficos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El tráfico de esclavos provocó estragos en Africa, los cuales aún hoy en día se hacen sentir. Durante cuatro siglos este continente fue escenario de guerras y "razzias" por la captura de esclavos. Millones de africanos fueron exportados para tierras lejanas, otros tantos millones murieron en largas marchas hasta la costa y en los almacenes a la espera de ser embarcados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Este éxodo forzado de millones de personas provoco la disminución del crecimiento vegetativo de la población africana, ya que los hombres y mujeres en edad de procreación eran vendidos. Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX el continente perdió más de cien millones de hombre y mujeres jóvenes. Varias regiones africanas quedaron casi totalmente despobladas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El investigador André Gunder Frank en su libro "La Acumulación Mundial 1492-1789" señala la cifra de 13.750.000 esclavos traídos a América entre los siglos XVI y XIX, a lo que el investigador Enrique Peregalli añade un 25% por muertes en el trayecto y un 25% más por muertes en Africa con motivo de las guerras de captura, lo que da un total de 20.625.000 africanos perdidos para el continente en ese período. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Igualmente, se calcula que en ese período sólo desde la costa de Angola a los puertos de São Tomé y América fueron transportados tres millones de esclavos. Así se explica que las zonas más pobladas en el Siglo XV como el Congo, Ndongo y Quissana, en el Siglo XVII estuviesen ya despobladas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Además, muchas poblaciones, ante el peligro de la esclavitud, abandonaron sus zonas originales, refugiándose en las regiones interiores, ayudando a la despoblación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Efectos políticos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El comercio de esclavos era el más lucrativo y los europeos se encargaron de persuadir a los jefes locales y a los mercaderes africanos para participar en él. De este modo se produjo una reacción en cadena. La aristocracia, los jefes y los comerciantes africanos querían aumentar su riqueza, autoridad y poder, queriendo también defender su independencia. Para ello, necesitaban de armas de fuego y mercancías de Europa. En este contexto, la fabricación de armas de fuego se transformó en un gran negocio de exportación. Con ellas se organizaban extensas cazas de hombres, ataques a otros pueblos, tribus y aldeas, con el fin de someterlos y venderlos como esclavos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;De este modo, se deterioraron las relaciones entre los diversos estados y pueblos. Los pueblos del litoral y del interior más próximo se encontraban en guerra continua. Así, a partir del Siglo XVI los reinos de Benín, Congo y Angola en Africa Occidental, tal como el Imperio Mutapa en Africa Oriental, se desmoronaron.En los siglos XVII, XVIII y XIX, en las selvas del Golfo de Guinea y en el valle del río Zambeze se desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos. Tenían una rígida organización militar, poseían grandes ejércitos permanentes y se enriquecian con la venta de sus propios hermanos, haciendo la guerra a los pueblos vecinos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Efectos económicos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Además de la captura de hombres y mujeres, el tráfico promovió el saqueo sistemático de los bienes producidos. Ya sea a traves de tributos o de pillaje, los traficantes saqueaban el producto de las cosechas, ganado, marfil, pieles, cera, maderas preciosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Las actividades económicas como la agricultura, minería, artesanía, alfarería y el comercio local fueron abandonados y se orientaron a una actividad económicamente más productiva: la esclavitud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El tráfico de esclavos trajo al continente africano un estancamiento, por no decir un retroceso económico. La agricultura, los tejidos, la fundición y la forja de metales se fueron reduciendo. En contrapartida, se desarrollo la exportación de seres humanos.En lugar de poner a la venta productos, ahora el único producto de fácil venta en el mercado eran los propios productores. Las pequenas industrias locales no pudieron sobrevivir. Por lo tanto, el tráfico de esclavos retardo el desarrollo y creó condiciones para el actual estado de subdesarrollo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;8. &lt;strong&gt;Bibliografia.&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Del Siglo XII al XIV, Kilwa fue la ciudad más importante de la costa oriental de Africa. En su apogeo, Kilwa llego a controlar Sofala (s. XIII), Mafia, Zanzíbar, Pemba y otras ciudades costeras del sur. Ubicada en el actual territorio de Tanzania.. Sofala era una ciudad portuaria que se situaba un poco al sur de lo que es hoy el puerto mozambiqueño de Beira. Era el puerto más al sur de la costa oriental africana conocido por los árabes. A través de Sofala obtenían el oro producido en el Gran Zimbabwe y en el Imperio de Mutapa.. Principal puerto de Kenya.. Pueblo que habitaba la costa oriental de Africa. Su nombre proviene de la palabra árabe "swahel" que significa "costa marítima". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El swahili es una lengua bantú. En el Siglo VII de nuestra era estas poblaciones se convirtieron al islamismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Entre 1440 y 1450 Nyantaimba Mutota sale del Gran Zimbabwe con sus guerreros y familias para el norte y se queda en la región de Dande, en el valle del río Zambeze. Los ejércitos de Mutota conquistaron esta zona del norte del altiplano y formaron entre los ríos Mazoe y Luia un nuevo reino. Matope, hijo y sucesor de Mutota, unificó todas las tierras entre el desierto de Kalahari y la región de Sofala. Fundó el Imperio Mutapa, cuyos límites se extendían desde el desierto de Kalahari al Océano Indico y del río Zambeze al río Limpopo, rodeado de reinos vasallos que le obedecían. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El Reino de Zimbabwe fue uno de los más poderosos de toda Africa Austral. Las poblaciones de Karanga lo fundaron entre los ríos Zambeze y Limpopo. Su apogeo se sitúa entre los años 1250 y 1450. Hoy aún existen las ruinas de lo que fue la capital de este Reino, el "Gran Zimbabwe" o "Casa de Piedra", construída en varios períodos entre el Siglo VIII y el Siglo XV.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El Imperio del Congo fue un reino poderoso que creció y se desarrolló sobre las márgenes del río que después tomó su nombre. Fue fundado por Nimia Lukeni a finales del primer milenio de nuestra era. Se extendía desde el río Congo al norte hasta el río Cuanza por el sur, ocupando toda la región norte del territorio actual de Angola, desde el Océano Atlántico por el occidente hasta el río Cuango por el oriente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Ghana fue el reino mas antiguo de Africa Occidental. Ya en el Siglo IV Ghana era una confederación de clanes. Su apogeo se produjo en el Siglo X, siendo destruído en el siglo siguiente. Se situó entre los ríos Senegal y Niger. Tenía a Kumbi-Saleh como capital.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En las ruinas de Ghana se encuentran los fundamentos de los orígenes del reino de Mali. Sus fundadores pertenecían al grupo lingüístico Mande. Alrededor del año 1350 los Mande extendieron su autoridad a todo el valle superior del río Niger (hasta Gao), a una parte del Sahara (Walata), al Bambuk y a toda la región costera comprendida entre el río Senegal y el río Geba. Su capital era Niani. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Songhay fue el último de los imperios sudaneses. Fue construído por campesinos Gabibis y pescadores Sorko de las márgenes del río Níger. Su apogeo se sitúa entre los siglos XIV y XVI.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Las islas del Océano Indico a que se refiere este trabajo son: las islas Seychelles (89 islas e islotes), las islas Mascarenas (actualmente constituídas por el estado de Mauricio -Agalea, Albatros, Cargados, Coco y Rodríguez- y la Isla de la Reunión, posesión francesa), las islas Comores y la isla de Madagascar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Mani significa jefe, especialmente para designar al jefe de tribu.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El nombre de Angola proviene de Ngola, rey de Ndongo.. Sobre la complicidad de los gobernadores portugueses en las colonias respecto al tráfico de esclavos existe abundante documentación en el Archivo Histórico Ultramarino de Lisboa y en el Archivo Histórico de Mozambique en Maputo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El pueblo "yao" (conocido como "mujao" por autores portugueses antiguos o como "ajau" por los contemporáneos) tenía su centro en los contornos del lago de Niassa y entre los años 1840/50 el pilar de su economía se basaba en el comercio de esclavos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El Imperio Marave fue formado por los Lunda, pueblo que vivía en la región de Tete, al norte del río Zambeze y que salió de su territorio avanzando a lo largo de este río hasta la costa, siguiendo luego hacia el norte más allá del río Rovuma (actual frontera entre Mozambique y Tanzania).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Alrededor del año 1600, Portugal envió a Mozambique colonos portugueses e indios cristianos de Goa para establecerse en el valle del río Zambeze. En 1650, el Rey de Portugal decidió que las tierras del valle pertenecían a Portugal y que sus propietarios debían pagar tributos a la Corona. Las tierras pasaron a ser arrendadas por un plazo ("prazo" en portugués, de allí su denominación como "prazos da Zambézia" o "prazos da Coroa"). Los "prazos" fueron utilizados por Portugal como una tentativa de garantizar la colonización en esta región del interior, aunque durante muchos años hubo disputas entre los "prazeiros" y la Corona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Los "pangaios" eran pequeñas embarcaciones utilizadas por los traficantes árabes, las cuales por sus condiciones especiales eran propicias para el tráfico clandestino de esclavos desde pequeñas ensenadas y bahías, donde los navíos de guerra no podían hacer un control efectivo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Tomado del libro "O tráfico de escravos de Mocambique para as ilhas do Indico, 1720-1902", de José Capela. Período 1720-1799: pág. 25; período 1800-1854: pág. 41; período 1855-1902: pág. 62; Núcleo Editorial de la Universidad Eduardo Mondlane, Maputo, junio de 1987.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Enrique Peregalli, "Escravidão no Brasil", Global Editora, São Paulo, 1988, pág. 51.. Ver "Madre Negra", de Basil Davidson.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;CAPELA, José; O tráfico da escravatura nas costas de Moçambique, em 1902, en Arquivo, Boletin Semestral del Archivo Histórico de Mozambique, Número 3, abril de 1988, pág. 5-11.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Apontamento sobre os negreiros da Ilha de Moçambique, en Arquivo, Número 4, octubre de 1988, pág. 83-90.CAPELA, José; MEDEIROS, José; O tráfico de escravos de Moçambique para as ilhas do Indico,1720-1902; Núcleo Editorial da Universidade Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Mondlane, Maputo, 1987.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;INDE, Editorial Escolar, Historia de Africa, Sexta Clase, varios autores, Maputo, 1987.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;PANTOJA, Selma; Fontes manuscritas para a historia de Moçambique no Rio de Janeiro - até final do século XX, en Arquivo, Número 5, abril de 1989, pág. 41-48.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;PEREGALLI, Enrique; Escravidão no Brasil, Global Editora, São Paulo, 1988.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Varios Autores; A historia da minha Patria, INDE, Editorial Escolar, Maputo, 1986.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-5662655932402933819?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/5662655932402933819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=5662655932402933819' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/5662655932402933819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/5662655932402933819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/amrica-conquistada-africa-esclavizada.html' title='América conquistada; Africa esclavizada'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIDZgy6A-I/AAAAAAAAAc4/T5IDH3EctwQ/s72-c/marco%2Bantonio%2Bbarticevic%2Bsapunar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-816678983291797743</id><published>2007-05-15T20:36:00.000-04:00</published><updated>2007-06-02T20:49:22.874-04:00</updated><title type='text'>La Ruta del Esclavo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIOJwy6BAI/AAAAAAAAAdI/I6XXHbQ0obY/s1600-h/rutaesclavo,+logo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071631691252630530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIOJwy6BAI/AAAAAAAAAdI/I6XXHbQ0obY/s200/rutaesclavo,%252Blogo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIOCAy6A_I/AAAAAAAAAdA/06hppWo01yc/s1600-h/Doudou+Di.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071631558108644338" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIOCAy6A_I/AAAAAAAAAdA/06hppWo01yc/s200/Doudou%2BDi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Doudou Diéne. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Director de la División del Diálogo Intercultural UNESCO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;"LA RUTA DEL ESCLAVO"&lt;br /&gt;Proyecto de la UNESCO contra el silencio y la recuperación de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;C&lt;/span&gt;on el proyecto &lt;/span&gt;&lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=25659&amp;URL_DO=DO_TOPIC&amp;amp;URL_SECTION=201.html" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;La Ruta del Esclavo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; , la UNESCO intenta romper el silencio sobre la trata negrera y la esclavitud, poner de relieve de manera objetiva sus consecuencias -en particular las interacciones entre los pueblos afectados de Europa, África, de las Américas y del Caribe así como los numerosos aspectos que han forjado en las sociedades modernas, en sus culturas, conocimientos, creencias y comportamientos- y contribuir a instaurar una cultura de la tolerancia y de coexistencia pacífica de los pueblos, favoreciendo la reflexión sobre el pluralismo cultural, la construcción de nuevas identidades y el diálogo intercultural. La UNESCO lucha también contra las nuevas formas de esclavitud promoviendo campañas de prevención adaptadas a las culturas locales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Mapas&lt;/strong&gt;: Pulsar siguiente frase para visualizar:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://www.lacult.org/lacult_en/docc/mapaRE.pdf" target="_blank" rel="nofollow"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;LA RUTA DEL ESCLAVO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; .&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;La trata negrera ilustra dramáticamente el encuentro entre la historia y la geografía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Esta tragedia, que duró casi cuatro siglos, es una de las más grandes empresas de deshumanizaci ón en la historia de la Humanidad. Se erige además como una de las primeras formas de mundialización.&lt;br /&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Empresa comercial y económica, el sistema esclavista instaurado terminó ligando muchas regiones y continentes: Europa, Africa, Océano Indio, el Caribe, América…&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;La trata se apoya en una ideología, la construcción intelectual del desprecio al hombre negro, sirviendo a justificar la venta de seres humanos - en la ocurrencia el hombre negro africano - como "bienes mobiliarios", tal como lo definían los Códigos Negros, que constituyen su marco jurí dico. La historia de esta tragedia ocultada, de sus causas profundas, sus modalidades y sus consecuencias debe todavía escribirse. Es el objetivo fundamental encomendado por los Estados Miembros de la UNESCO al proyecto La Ruta del Esclavo. Están en juego la verdad histórica, los derechos humanos, el desarrollo. La noción de "ruta" significa ante todo esclarecimiento de los itinerarios de la inhumanidad, es decir del recorrido del comercio triangular. Es en ese sentido que la geografía sirve a esclarecer la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;El mapa del comercio triangular da sustancia, en efecto, no solamente a esta primera forma de mundialización, sino que aclara, por sus recorridos, sobre las motivaciones y los objetivos del comercio esclavista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Estos mapas de la trata negrera son un primer esbozo, basado en datos históricos disponibles del comercio triangular y la esclavitud, y deberán ser completados a medida que las redes temáticas de investigadores, creadas por la UNESCO, actualizen mediante la utilización de archivos de la tradición oral los estratos profundos del iceberg. Solo entonces será posible comprender que la trata negrera es la materia invisible de las relaciones entre Africa, Europa, el Océano Indico, las Américas y el Caribe". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;TEXTOS (Enlace PDF):&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001144/114427So.pdf" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001144/114427So.pdf &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;LA RUTA DEL ESCLAVO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Prefacio........................................Federico Mayor Zaragoza&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Introducción....................................Doudou Diène&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;¿Quiénes son los responsables?...............Elikia M'Bokolo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Los archivos de la Ruta del Esclavo.........Howard Dodson&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;América Latina y el Caribe...................Luz-María Martínez-Montiel&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Trata e identidad..............................Hugo Tolentino Dipp&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Trata de esclavos y desarrollo...............Claude Meillassoux&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Ideología, filosofía y pensamiento..........Louis Sala-Molins.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001144/114427So.pdf" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;DOUDOU DIÉNE (1941, SENEGAL) Sociólogo senegalés, durante más de una década fue Director de la División de Programa Intercultural de la UNESCO en París. Promotor cultural y responsable de la Ruta del hierro, de la seda y del esclavo de la organización de la UNESCO junto con el ex director la UNESCO Amadou Matar Mbou creó el Proyecto Ruta del Esclavo al cual le dió un impulso notable hasta su retiro de la organización en el año 2000. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-816678983291797743?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/816678983291797743/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=816678983291797743' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/816678983291797743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/816678983291797743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/la-ruta-del-esclavo.html' title='La Ruta del Esclavo'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmIOJwy6BAI/AAAAAAAAAdI/I6XXHbQ0obY/s72-c/rutaesclavo,%252Blogo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-8541515692841096275</id><published>2007-05-14T20:55:00.000-04:00</published><updated>2007-06-02T21:04:35.952-04:00</updated><title type='text'>Humanistas en la Conquista</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmISIQy6BCI/AAAAAAAAAdY/z1aSphjNUwg/s1600-h/bartolo-casas+mas+indigena.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071636063529337890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmISIQy6BCI/AAAAAAAAAdY/z1aSphjNUwg/s320/bartolo-casas%2Bmas%2Bindigena.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmISCAy6BBI/AAAAAAAAAdQ/_V8GvKsScc4/s1600-h/Manuel+Espin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071635956155155474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmISCAy6BBI/AAAAAAAAAdQ/_V8GvKsScc4/s400/Manuel%2BEspin.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;HUMANISTAS EN LA CONQUISTA,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;(o la "leyenda negra" del Padre Las Casas)&lt;br /&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Por Manuel Espín&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Director del programa "La Aventura del Saber" (RTVE)&lt;br /&gt;Madrid&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;n la Corte de Carlos V, un rey típicamente renacentista, se suscitó un debate insólito en cualquier clase de proceso de expansión imperial habido y por haber: la legitimidad moral del derecho a la conquista y el papel de las poblaciones a las que habían llegado los nuevos conquistadores europeos. Hasta tal punto que Carlos V suspendió momentáneamente la conquista del Perú hasta escuchar el punto de vista de personajes influyentes de la Corte. En ese debate habían participado ya toda clase de habilitados, entre otros juristas y teólogos, misioneros y hombres de la Iglesia con poder, como el Cardenal Cisneros o el Padre Vitoria. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La posición más clara de defensa de los indios la mantuvo Bartolomé de las Casas, un fraile dominico español, teólogo, nacido en Sevilla en 1484. Parece ser que las primeras imágenes de los indios que llegaron con Colon conmovieron personalmente a De las Casas, "a los cuales yo ví en Sevilla cuando pasaban junto al arco situado junto a la iglesia de San Nicolás, llevando papagayos verdes, muy hermosos y coloreados y guaizas, que eran unas carátulas hechas de pedrería de huesos de pescado", escribiría. Su padre y uno de sus tíos habían viajado con Colón en su segundo viaje a lo que se iba a denominar América. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A su vuelta, el progenitor de Bartolomé de las Casas volvió con un indio esclavo regalado por Cristóbal Colón. Pero un año después de su llegada a España, por orden de Isabel la Católica, este indio y otros que habían sido llevados forzosamente a España fueron liberados y devueltos a su lugar de origen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1502 De las Casas acompañando a su padre y a su tío se embarcaba hacia la Isla de La Española (futuro Santo Domingo), donde trabajó como minero y en la explotación del trabajo de los indios. Hasta 1507 no recibió la orden sacerdotal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras la venta de su hacienda, participó en la conquista de Cuba. Fue en ese momento cuando renunció por motivos de conciencia moral a los indios que le habían correspondido como botín. En ese momento los dominicos empezaban a asumir la defensa de los indios frente a otras órdenes religiosas que defendían el derecho a la conquista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De las Casas junto a otros dominicos vino a España para denunciar las encomiendas y los abusos de la conquista. Isabel la Católica había muerto y logró entrevistarse con Fernando el Católico que se encontraba gravemente enfermo. También consiguieron hablar con distintos jerarcas de la Iglesia y hasta con el futuro papa Adriano VI proponiéndoles el envío de frailes en calidad de gobernadores. En ese momento sería De las Casas nombrado "(procurador) protector universal de todos los indios de las Indias". Dentro de ese debate se encontraba el de las condiciones por las que los indios habrían de ser evangelizados (preocupación que ya estaba presente en el propio testamento de Isabel la Católica). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;De las Casas participaba de un proyecto: desarrollar proyectos de colonización pacífica a cargo de pobladores llevados desde España que enseñaran las técnicas y las tecnologías de la Europa mucho más desarrollada de la época, junto a los indios que habrían de conservar plenamente su libertad, y escuchar la predicación del Evangelio sin violencia, en la previsión de que los nativos habrían de aceptar al Rey de España "por convencimiento propio, sin imposición violenta alguna". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esa posición le enfrentó a muchos colonos que sólo buscaban un rápido enriquecimiento en el Nuevo Mundo, logrando las presiones de estos que fuera trasladado a Santo Domingo. Desde allí, cuatro dominicos, entre ellos De las Casas, viajaron con la intención de llegar a Perú para la defensa de los indios. Pero al no poder conseguirlo tuvo que hacer un periplo por México, y Centroamérica. En Guatemala escribió "Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión" en la que se defendía la persuasión y el diálogo frente a la violencia y a la imposición.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;Años después, De las Casas regresaba de nuevo a España donde consiguió del Emperador Carlos V diversas órdenes para favorecer a sus misiones y el estilo de evangelización de las mismas. En Valladolid tuvo la ocasión de encontrarse veinte años después con Carlos V, que no sólo le escuchó sino que convocó una insólita reunión para un imperio de las dimensiones del español, el más poderoso de su tiempo en el mundo, las llamadas Juntas de Valladolid, en las que De las Casas presentó su famosa "relación de la destrucción de las Indias" y los dieciséis remedios contra esa forma de conquista. Carlos V tomó nota de esas apreciaciones promulgándose en 1542 las llamadas Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud de los indios, y todos los que estuvieran en manos de los colonos encomenderos quedaban en libertad pasando a ser puestos bajo la protección directa del Emperador.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Además dos religiosos habrían de formar parte de las expediciones para vigilar los encuentros con los indios para su evangelización que deberían ser realizados a través del diálogo y de la persuasión y no de la violencia. En la siguiente fase de su vida De las Casas vuelve a Santo Domingo y de allí a Chiapas donde es nombrado Obispo. Pero no siempre se cumplían las leyes de la Corona. Al encontrar de nuevo que los colonos mantenían encomiendas pidió la excomunión para quien tuviera esclavos, lo que le ocasionó fuertes enemistades, enfrentándole entre otros con el propio virrey. Tuvo que volver de nuevo a España, residiendo en Valladolid. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Allí participó en una junta de teólogos y representantes de Castilla y las Indias sobre el modo como tratar a las poblaciones de los nuevos territorios que iban incorporándose a un imperio en expansión, enfrentándose con Juán Ginés de Sepúlveda que defendía que los indios eran seres inferiores y debían someterse a los españoles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;De las Casas renunció a su obispado y consideró que debía permanecer en España para lograr nuevas medidas y textos legales de protección de los indios. En Sevilla redactó su versión de la "Historia de las Indias", escribiendo un texto en el que comparaba las culturas de América con las del mundo occidental clásico, sin desmerecer aquellas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;Un episodio singular de la biografía de De las Casas que parece más propio de una moderna obra teatral o de un argumento cinematográfico es su encuentro en Valladolid con un indio de Zacatecas llamado Francisco Tenamaztle, deportado a España por encabezar una rebelión. Las Casas le defiende y a su comunidad en la Corte de Castilla. Pero no siempre su legado tiene éxito, unos años más tarde llega a conocer que unos compañeros de su orden dominica han debido recurrir a las armas para someter a los indios en Guatemala. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los últimos tiempos de su vida los pasó en Madrid donde escribió sobre un asunto moral de singular trascendencia: el derecho de propiedad sobre los tesoros encontrados en muchas de las civilizaciones precolombinas, que según su punto de vista, pertenecían a los indios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;En su testamento, antes de su muerte en 1566, volvía mostrar la preocupación absoluta por los derechos de los indios frente a cualquier expolio o explotación. Hay, sin embargo, una "laguna" en el discurso de De las Casas: Mientras defiende a capa y espada a las poblaciones del Nuevo Mundo, a las que admira porque las conoce y ha convivido con ellas, no tiene la misma consideración para las poblaciones mucho menos conocidas en la Europa de la época: las africanas de color. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es preciso comentar que todavía en el siglo XIX se discutía sobre la legitimidad del esclavismo, que había hecho que enormes poblaciones fueran llevadas a la fuerza y en condiciones inhumanas de África a las nuevas colonias de América, o que Estados Unidos en la segunda mitad de ese mismo siglo hubiera sostenido una cruenta guerra civil entre estados cuya economía dependía de la mano de obra esclava y otros que defendían un mercado mucho más libre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;Y, que incluso, en plena expansión colonial de finales del XIX y principios del XX se produjeron situaciones de explotación humana en términos tan escandalosos y sangrantes como los del antiguo Congo Belga de hace un siglo; e incluso hoy, aunque la esclavitud esté oficialmente prohibida, en nuestro mundo subsisten situaciones de absoluta dominación, de desprecio a los seres humanos y de explotación en términos de auténtico escarnio para la justicia y la dignidad moral. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;Por eso, cobra importancia el papel de un dominico como De las Casas, en una situación tan atípica como la de la Corte de Carlos V donde se generó un debate en el que no todas las respuestas fueron como las de el personaje defensor de los derechos de los indios, pero, en la que al menos, se evidenció una sensibilidad por el reconocimiento de determinados derechos inherentes a la condición humana, aquí y allá, en la antigüedad o en el mundo de hoy. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Asunto importante dentro de una pincelada sobre De las Casas sería el rastreo de su influencia y el tratamiento que su figura ha merecido a lo largo del tiempo, tanto en América cómo en España, fuera como dentro de la Iglesia Católica en la que, al menos, hubiera debido merecer un reconocimiento por su dignidad mucho más alto que ha recibido, por comparación con otros personajes, elevados a la máxima glorificación sin esa preocupación por la dignidad humana que está presente en la obra de De las Casas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-----&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-wcxE983nZk/RcC-VjqQ06I/AAAAAAAAA3A/ogTVq6tkXp4/s1600-h/Manuel+Espin.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Sobre el autor&lt;br /&gt;MANUEL ESPÍN&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Nacido en Madrid (1957), se licenció en Derecho, Ciencias Políticas, Sociología y Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, habiendo completado el ciclo de Doctorado en las Universidades Complutense y UNED.Como profesor ha desarrollado actividades en diferentes universidades y centros educativos superiores, en contenidos relacionados con la Comunicación, la Sociología y las Humanidades. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Además de dirigir más de dos centenares de Cursos o Seminarios sobre Educación y promoción de la Salud. A propuesta de la Administración española ha trabajado en labores de formación y asesoramiento en políticas de juventud a los Gobiernos de Argentina y Colombia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En su actividad profesional dentro de los medios de comunicación ha participado en programas y series de TVE como:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1990 "Dale la vuelta". Guión y Dirección. 40 programas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1991-92. "El Supertrén". Guión, Dirección, Co-presentaciones y música original. 32 programas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1992. "Capitales del 92". Guión y Dirección.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;3 Capítulos.1995. "Cuerpos en forma". Guión y Realización. 20 Capítulos.1996-97. "El Cuaderno del Viajero". Guión y Realización. 32 Capítulos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1998. "Juegos de Leyenda". Guión y Realización. 13 Capítulos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1999-2000. "Calle del Aire". Guión y Realización. 12 Capítulos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;2000-2001. "Los géneros del cine". Guión y Realización. 26 Capítulos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;1999-2000. "El tiempo de...". Guión y Realización. 13 Capítulos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Desde noviembre se está emitiendo la serie "La Película de la Historia" y estos días entra en antena "De la tiza al chip"en las que tambien se ocupa del guión y la realización.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Desde 1993 ha sido editor y subdirector del departamento de Televisión Educativa, de RTVE, y director del programa,"La Aventura del Saber" (RTVE), de contenido didáctico y divulgativo.Ha intervenido en varios largometrajes de cine en labores de guión o autoría música original, en sumayoría presentados en festivales internacionales.Tambien es autor de diversas publicaciones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-8541515692841096275?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/8541515692841096275/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=8541515692841096275' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/8541515692841096275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/8541515692841096275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/humanistas-en-la-conquista.html' title='Humanistas en la Conquista'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RmISIQy6BCI/AAAAAAAAAdY/z1aSphjNUwg/s72-c/bartolo-casas%2Bmas%2Bindigena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-3600486055544213091</id><published>2007-05-14T20:50:00.000-04:00</published><updated>2007-06-30T12:57:26.121-04:00</updated><title type='text'>Bartolomé de Las Casas y la Esclavitud africana</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RoZ-FIvmwNI/AAAAAAAAAgY/iOr7k-2WlLw/s1600-h/Bartolome+de+las+casas+y+la+esclavitud+africana,+foto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5081887856245784786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RoZ-FIvmwNI/AAAAAAAAAgY/iOr7k-2WlLw/s400/Bartolome+de+las+casas+y+la+esclavitud+africana,+foto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt; Bartolomé de Las Casas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RoZ98YvmwMI/AAAAAAAAAgQ/OOk26RzewJY/s1600-h/Luis+n+rivera+pagÃ¡n.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5081887705921929410" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RoZ98YvmwMI/AAAAAAAAAgQ/OOk26RzewJY/s320/Luis+n+rivera+pag%C3%A1n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Luis N. Rivera Pagán&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Luis N. Rivera Pagán (Puerto Rico): PhD. Yale University, (CT) USA, 1970. Professor of Ecumenics, Princeton Theological Seminary. Autor de varios libros, entre ellos, Evangelización y violencia: La conquista de América (1992), Entre el oro y la fe: El dilema de América (1995), Diálogos y polifonías: perspectivas y reseñas (1999) y Essays from the Diaspora (2002).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;Bartolomé de las Casas y la esclavitud africana&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Por Luis N. Rivera Pagán, (PhD) Yale University.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;"El remedio de los cristianos es este, mui cierto, que S. M. tenga por bien de prestar á cada una de estas islas quinientos ó seiscientos negros, ó lo que paresciere que al presente vastaren para que se distribuyan por los vecinos, é que hoy no tienen otra cosa sino Yndios... se los fien por tres años, apotecados los negros á la misma deuda... Una, Señores, de las causas grandes que han ayudado á perderse esta tierra, é no se poblar más de lo que se han poblado... es no conceder libremente á todos quantos quisieren traer las licencias de los negros"...Bartolomé de las Casas (1531) 1&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Antiguamente, antes que hobiese ingenios, teníamos por opinión en esta isla [la Española], que si al negro no acaecía ahorcalle, nunca moría, porque nunca habíamos visto negro de su enfermedad muerto... pero después que los metieron en los ingenios, por los grandes trabajos que padecían y por los brebajes que de las mieles de cañas hacen y beben, hallaron su muerte y pestilencia, y así muchos dellos cada día mueren"...Bartolomé de las Casas (¿1559-1560?)" 2&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una trágica porfía&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;E&lt;/span&gt;l distinguido historiador español Rafael Altamira aseveró en cierta ocasión, con mucho tino, que "lo más interesante y fundamental de nuestra colonización [de América] fue la trágica porfía entre los esclavistas y los no esclavistas".3&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;A este correcto enunciado, deben añadirse dos afirmaciones complementarias imprescindibles apra entender a cabalidad esa "trágica porfía": a) Su protagonista e interlocutor principal fue indiscutiblemente fray Bartolomé de las Casas; y b) el debate giró sobe la servidumbre o libertad del indígena americano, descuidándose el mismo problema respecto a otro grupo de personas que desde temprano en el siglo dieciséis abonó con su trabajo, sudor y sangre el desarrollo de lo que hoy se llama América Latina, a saber, el negro africano.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;El objetivo de este trabajo es analizar ambas afirmaciones complementarias.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Veamos primeramente la importancia central que revistió la presencia del africano esclavo en la conquista y colonización de América durante el siglo decimosexto, asunto que nos parece relativamente descuidado en el actual florecimiento de los estudios sobre ese extraordinario acontecimiento histórico, para, en segunda instancia, hacer un escrutinio crítico de la actitud que asumió Bartolomé de las Casas acerca de la introducción de negros cautivos en las islas antillanas. Intento contribuir así al vigoroso resurgimiento de los estudios lascacianos, tocando un punto sensible y delicado en el pensamiento del más famoso y disputado de los gladiadores de tan "trágica porfía".4&lt;br /&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La esclavitud africana&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;C&lt;/span&gt;on excesiva frecuencia, en la actual discusión acerca del descubrimiento, conquista y colonización españla de América, se escamotea la presencia, desde temprano en el siglo dieciséis, del negro esclavo en América.5 Se ve dicho acontecimiento como encuentro entre el "indio bravío" y el "hispano hidalgo", marginándose al africano. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los negros esclavos, inicialmente los ladinos de España, y luego los bozales, directamente de Africa, fueron protagonistas del drama latinoamericano desde sus umbrales. Es punto controvertible entre los especialistas la fecha de la primera entrada de negros esclagos a las tierras encontradas por Colón,6 pero conocemos la primera instrucción real a tales efectos. Procede del 16 de septiembre de 1501, y se remite por los Reyes Católicos a Nicolás de Ovando, entonces gobernador de la Española. Insiste en que los negros que se introduzcan al Nuevo Mundo sean ladinos, nacidos en España y cristianos.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;7&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Fueron también los esclavos negros tempranos protagonistas de sublevaciones y rebeliones. Según Juan Bosch:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parece que hacia 1503 ya se deban casos de negros que se fugaban a los montes, probablemente junto a los indios, puesto que en ese año Ovando recomendó que se suspendiera la llevada de negros a la Española debido a que huían a los bosques y propagaban la agitación.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Más adelante, añade: "El 26 de diciembre de 1522 se produjo en la propia isla Española la primera sublevación de negros del Nuevo Mundo".&lt;span style="font-size:85%;"&gt;8&lt;/span&gt; Gonzalo Fernández de Oviedo señala que diversos negros cimarrones se unieron a la sublevación del cacique indígena Enriquillo, en la Española. Eso, en su opinión, añadía en elemento oneroso a la rebelión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;"E no se avia de tener tan en poco, en especial viendo que cada dis se yban é fueron á juntar con este Enrique é con sus indios algunos negros, de los cuales ya hay tantos en esta isla, á causa destos ingenios de acúcar, que parece esta tierra una efigie o imagen de la misma Etiopía".&lt;span style="font-size:85%;"&gt;9&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Igualmente, Fray Toribio de Motolinia, en México, advertía que "los negros son tantos que algunas veces han estado concertados de se levantar y matar a los españoles".10Esto explica varias determinaciones reales sobre los negros en América. El 11 de mayo de 1526 se emitió una cédula real para restringir el traslado a las Indias de negros ladinos. Su texto es muy instructivo acerca de la actitud rebelde de muchos de ellos:&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;El Rey. Por cuanto yo soy informado que a causa de se llevar negros ladinos destos nuetros Reinos a la Isla Española, los peores y de más malas costumbres que se hallan, porque acá nos es quieren servir dellos e imponen y aconsejan a los otros negros mansos que están en dicha isla pacíficos y obedientes al servicio de sus amos, han intentado y probado muchas veces de se alzar y han alzado e ídose a los montes y hecho otros delitos...por la presente declaramos y mandamos que ninguna ni algunas personas agora ni de aquí en adelante no puedan pasar ni pasen a la dicha Isla Español ni a las otras Indias, islas y tierra firme del mar Océano ni a ninguna parte dellas ningunos negros que es estos nuestros reinos o en el Reino de Portugal hayan estado un año... si no fuere cuando nos diéremos nuestras licencias para que sus dueños los puedan llevar para servicio de sus personas y casas...&lt;span style="font-size:85%;"&gt;11&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Interesante es la Real Provisión que toma Carlos V un año después para mitigar la rebeldía negra. Además de ser indicativa del crecimiento de la migración forzada de esclavos negros, propone un hábil y manipulador remedio: Que los esclavos se casen, a fines de que ese estado civil los estabilize. La preocupación y el cariño por su mujer e hijos, piensan en el Consejo de Indias y la corona, serviría de freno a su inconformidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por cuanto hemos sido informados que a causa de se haber pasado y se pasan cada día muchos negros a la Isla Española y de haber pocos cristianos españoles en ella, podría ser causa de algún desasosiego o levantamiento en dichos negros, viéndose pujantes y esclavos o se fuesen a los montes y huyesen... platicado en ello en el nuestro Consejo de Indias, ha parecido que sería gran remedio mandar a casar los negros que de aquí en adelante se pasasen a la dicha isla y los que agora están en ella y que cada uno tuviese su mujer, porque con esto y con el amor que ternían a sus mujeres e hijos... eria causa de mucho sosiego dellos...&lt;span style="font-size:85%;"&gt;12&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Carlos Esteban Deive atinadamente sugiere que la fuga de negros ladinos a los montes y su actitud díscola en la Española se debió a la diferencia de rigor entre la servidumbre en la isla antillana y aquella a la que estaban acostumbrados en la península ibérica.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De su condición de doméstico pasó a la de trabajador menero, y este cambio le hizo sentir de verdad el rigor de la esclvitud, su esencial injusticia y pervesión, empujándolo así a ganar la libertad en la espesura de la selva, codo a codo con el nativo de la isla.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;13&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El olvido en el que muchos historiadores caen de la temprana presencia negra en el complejo proceso de la conquista y colonización de América no puede liberarse, especialmente en las Antilla, en las que los indígenas se extinguieron al rudo "encuentro" de la agresiva penetración ibérica, de la sospecha de etnocentrismo y cierto prejuicio étnico. Lo que al respecto escribe Deive sobre la esclavitud negra en Santo Domingo es, en términos generales, aplicable también a Cuba y Puerto Rico.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En cuanto a la ponderación de la cultura propia, nada habría que decir si la misma no llevara aparejado el menosprecio de las ajenas. Desafortunadamente, éste no es el caso de los que progonan que el núcleo paradigmático de normas, valores e ideas que conforman el ethos de la sociedad... se alimenta sustantivamente de savia ibérica libre de gérmenes infecciosos. Referido a los esclavos negros, ese modelo se instituye en ideal altanero y sectario de una monocultura que considera las de los aricanos espurias, ilegítimas y vituperables, lo que denuncia una perniciosa actitud etnocéntrica... con el que se pretende descartar el papel constructivo del esclavo negro como agente de primer orden en la dinámica que condujo al surgimiento de la nación...&lt;span style="font-size:85%;"&gt;14 &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Resumamos&lt;/span&gt;: &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La colonización de América, mediante la introducción masiva a ella de negros africanos compelidos a servidumbre forzada, es el inicio del sistema moderno de esclavitud. Sus características distintivas, en comparación a la esclavitud europea tradicional, pueden descubrirse en cuatro afirmaciones complementarias:&lt;span style="font-size:85%;"&gt;15&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;(1) Se particularizó racialmente el sujeto esclavo. Esclavitud y negritud se convirtieron en términos casi sinónimos.16 Tras la inicial servidumbre de los americanos nativos, se reconoció, al menos a la mayoría, como vasallos libres, y comenzó el mercado esclavista de negros africanos, lo que podría denominarse, como atinadamente asevera Joseph Hoffner, una nueva esclavitud ("bajo el dominio cristiano surgió una nueva esclavitud, que había de tener una duración e siglos").&lt;span style="font-size:85%;"&gt;17&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Desde entonces la esclavitud se unió a la negritud en larga historia de opresión y resistencia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La esclavización de los africanos no la iniciaron los cristianos. Al arribar los portugueses, a mediados del siglo quince a la costa occidental de Africa encontraron un mercado esclavista existente y sustancial. Pero fueron los europeos quienes lo multiplicaron geométricamente y convirtieron en catapulta del desarrollo de un nuevo modo de producción. Para esto se requirió el proceso de conquistar, colonizar y dominar el Nuevo Mundo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;(2) La esclavitud asumió en América una justificación ideológica nueva y paradójica: Se saquea, captura, vende-y-compra y esclaviza al africano en aras de su civilización y evangelización. Esto, naturalmente, en tratados de intelectuales europeos, blancos y cristianos (incluso de liberales como John Locke).&lt;span style="font-size:85%;"&gt;18 &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El teólogo jesuita español, Luis de Molina, a fines del siglo decimosexto reproduce esta alegación, poniendo en boca de los europeos involucrados en el mercado esclavists la siguiente apología:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se admiran si alguien les pone algún reparo, y sostienen que se procede primorosamente con los negros que son vendidos y conducidos a otros lugares. Pues opinan que, de esa manera, entre nosotros se les convierte al cristianismo y se les proporciona también una vida material mucho mejor que la que antes llevaban entre los suyos, donde andaban desnudos y tenían que contentarse con una alimentación miserable.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;19&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con ello, sin embargo, se trastocó drásticamente el código medieval deesclavitud, que proscribía la servidumbre forzada de cristianos por cristianos. Desde entonces, en relación a los africanos, cristianos podían esclavizar a cristianos, cuando la conversión de los paganos negros así parecía, al menos en teoría, justificarlo. El dique religioso a la esclavitud desaparecía y se sentaron las bases para el extraordinario incremento que experimentó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La paradoja de la simultánea evangelización y explotación del africano laexpresa bien Deive, en su magisterial estudio sobre la historia de la esclavitud negra en Santo Domingo:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La actitud de la iglesia frente a la esclavitud se centraba oficialmente en su interés de que los negros idólatras y paganos se acogiesen, en gracia al adoctrinamiento y bautismo previos, a los beneficios y consuelos del catolicismo. La corona compartió esa posición y trató también de que los esclavos negros recibiesen instrucción religiosa. Ahora bien, el interés porque el esclavo abrazase la doctrina cristiana no obedecía tan sólo al celo apostólico. La cristianización del africano persiguió también su más fácil sometimiento y fue un recurso utilizado para justificar la trata negrera. Se encadenó el cuerpo del esclavo para, en recompensa, ofrecerle un alma que salvar.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;20&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;(3) El número de esclavos aumentó drásticamente. Las estadiísticas de este mercado literalmente negro son impresionantes. Herbert Klein calcula que de 10 a 15 millones de africanos se importaron al Nuevo Mundo durante el tiempo en que duró el mercado esclavista.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;21&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En 1589, un informe de la Casa de Contratación de Sevilla señalaba a los esclavos negros como la mercancía más importante de exportación a las Indias y en 1594 el 47.9 por ciento de los barcos que arribaron a América se dedicaban a la trata negrera.22 Entre 1701 y 1810, por ejemplo, se introdujeron en Barbados 252,500 esclavos africanos; en Jamaica 662,400.23 Acierta Deive al indicar que durante el siglo quince:La demanda de esclavos africanos, tanto en España como en Portugal, era en realidad limitada. El tráfico en gran escala, el que sangraría a Africa durante varios siglos, comenzó como consecuencia del descubrimiento de América.24&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esto configuró decisivamente la historia de algunas partes de América, como el Caribe, Brasil y el sur de los Estados Unidos.(4) Se intensificó la explotación del trabajo esclavo. Hay un mundo de diferencia entre el trabajo esclavo doméstico tradicional y el afroamericano en las plantaciones cañeras o en las extracciones mineras. Mientras la esclavitud clásica mantenía en funcionamiento un modo de producción tradicional, la negra americana sienta las bases de acumulación necesarias para uno nuevo, montado sobre una relación distinta de trabajo: El capitalismo.Los sistemas modernos de coloniaje y esclavitud, y sus relaciones con el surgimiento del sistema capitalista, están ligados con el dominio de Europa sobre América, iniciado el 12 de octurbre de 1492, y exigen atención rigurosa y reflexión profunda.25 Tienen que ver con nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Bartolomé de las Casas y la esclavitud negra en América.Fernando Mires llama la atención, con mucho tino, al hecho de que durante el siglo decimosexto abundaron las defensas teológicas y filosóficas de la libertad de los indígenas, no así, sin embargo, del esclavo negro. La disparidad es, en efecto, contundente.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;En opinión de Mires, se debió al interés político de la corona y la iglesia de evitar que los colonos adquirieran excesivo poder mediante las encomiendas indianas, factor ausente en la más tradicional relación esclavista. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;26&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La actitud de Bartolomé de Las Casas respecto a la esclvitud negra constituye uno de los elementos más controvertidos para sus biógrafos, imparciales, apologistas o detractores. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;27&lt;/span&gt; En varias ocasiones, en sus primeros memoriales, de 1516 y 1518, igual que en una misiva al Consejo de Indias, redactada en 1531, Las Casas sugiere traer de España esclavos para realizar ciertas labores que se estaban encomendando a los nativos. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;28&lt;/span&gt; De ahí ha surgido una peculiar "leyenda negra" contra Las Casas, según la cual él sería el principal responsable de la introducción y ampliación de la esclavitud africana en América. De acuerdo a esta interpretación, su objetivo habría sido traspasar el trabajo productivo de riquezas de unos oprimidos, los indígenas, a otros igualmente expoliados, los africanos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hay varios puntos que deben señalarse. Se debe recalcar, primeramente, que, contrario a lo que todavía a veces se afrima, la introducción de esclavos africanos precedió por más de una década las primeras sugerencias de Las Casas. De ninguna manera fueron éstas su causa eficiente ni siquiera circunstancial.29 El fue parcialmente responsable de ese error, por aparentemente afirmar algunas ocasiones algo que llegó incluso a escribir en su Historia de las Indias: "Este aviso de que se diese licencia para traer esclavos negros a estas tierras dió primero el clérigo Casas..."&lt;span style="font-size:85%;"&gt;30&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo cierto es que Las Casas sencillamente compartió una opinión generalizada entre quienes deseaban evitar la total extinción de los indígenas antillanos. Fray Pedro de Córdoba, junto a sus hermanos dominicos, urgió la introducción de esclavos negros, en opinión presentada a los tres padres jerónimos que, a mandato del Cardenal Cisneros, visitaban la Española entre 1516 y 1518. 31 En memorial preparado a petición de estos últimos, que arde en pasión defensora de los indígenas americanos, aconseja:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para el remedio temporal de los cristianos é de sus haciendas, que les diese Su Alteza licencia para traher esclavos, y aun los que no tuviesen para ellos de presente, Su Alteza se los enviase é se los vendiese fiados por algán tiempo...&lt;span style="font-size:85%;"&gt;32&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Probablemente también el 1517, el franciscano fray Pedro Mexía reiteró la propuesta de sustituir el trabajo indígena por el negro. "Que a cada persona que tenga indios en encomienda... quitándoselos... les sea dado en remuneración de los indios que le quitan, por cada cinco indios que le quitaren, un esclavo macho o hembra..." Mexía cree que con dos mol esclavos, "la mitad hombres, la mitad mujeres" que se introduzcan en la Española se solucionará el doble problema de la rápida extención de los aborígenes y la crisis económica de la colonia. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;33&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A su vez, los padres jerónicos, en carte de 1517, hacen formalmente la recomendación al Cardenal Cisneros, regente de la corona castellana:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dar licencia general a estas eslas, en especial la de San Juan, para que puedan traer a ellas negros bozales porque por su experiencia se ve el gran provecho de ellos así como para ayudar a estos indios... como por el gran provecho que s Sus Altezas dellos vendrá...&lt;span style="font-size:85%;"&gt;34&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La misma sugerencia la reiteran el próximo año (18 de enero de 1518) respecto aLa misma sugerencia la reiteran el póximo año a todas las islas antillanas en proceso de colonización, en carta al nuevo monarca, Carlos V:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;"En especial que á ellas se puedan traer negros bozales, y para los traer sean de la calidad que sabemos que para acá conviene". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;35&lt;/span&gt; Alonso de Zuazo, juez de residencia en la Española, nombrado por el Cardenal Cisneros, recomendó el 22 de enero de 1518: "Dar licencia general que se traigan negros, gente recia para el trabajo, al revés de los naturales, tan débiles que solo pueden servir en labores de poca resistencia". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;36&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dos años después, su sucesor insistiría: "Negros son muy deseados..." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;37&lt;/span&gt; También en 1520, una encuesta hecha en la Española acerca de la crisis económica que sufría la isla, revela una opinión muy generalizada entre los habitantes castellanos:Convendría que su Alteza mandase enviar siete ó ocho mill negros, comprados de sus rentea destas islas, é los mandase repartir en los vezinos desta isla... é con esto me parece [la opinión de Francisco Vallejo] questa isla se poblaría é seria mas acrecentada la renta de Su Alteza.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;38&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La petición de esclavos negros fue factor constante por parte de colonos y encomendadores, de los cuales era de esperarse, pero también de líderes religiosos, incluso de quienes se distinguieron por su generosidad y solidaridad con los indígenas. El obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal, el 11 de agosto de 1531, hizo una solicitud similar: "Toda la población y perpetuidad desta isla [la Española] y la de San Juan y aun la de Cuba consiste en que tenga negros para sacar oro y beneficiar las otra granjerías".&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 39&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Deive evidencia a cabalidad la pertinencia fiscal de estas recomendaciones que, independientemente de la solidaridad que expresan con la triste condición indiana, tenían como principal objetivo solucionar el agudo problema de la crciente escasez de mano de obra servial en momentos en que se panea aumentar la explotación económica de las posesiones antillanas. La importación de africanos parecía ser el remedio eficaz para el problema ético y la dificultad mercantil. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;40&lt;/span&gt; Acierta, por tanto, Bataillon al aseverar que respecto a la entrada de esclavos negros en América, "Las Casasa desempeño un papel poco importante". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;41&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las Casas, segundo, nunca negó la licitud de ciertos tipos de esclavitud. Aceptaba el concepto tradicional de ius gentium que preconizaba la licitud de esclavizar los cautivos en una guerra justa. Esta idea tiene orígenes bíblicos (Deuteronomio 20:14) y clásicos (Aristóteles, La política, libro 1, capítulos 3-8), modificada por la excepción de no someter a cristianos a la servidumbre forzada. También, al menos inicialmente, no cuestionaba Las Casas el argumento, esgrimido por la corona portuguesa y el papado, que los africanos eran moros y sarracenos y, por ende, susceptibles de lícitamente someterse a servidumbre forzosa. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;42&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En su opinión, por el contrario, los indígenas del Nuevo Mundo eran esclavizados inicuamente porque: a) las guerras de los españoles contra ellos no eran justas; o b) eran adquiridos por otros medios ilícitos (robos, "rescates", tributos humanos) y, por tanto, su sometimiento a servidumbre faltaa a la ética del derecho.Esta es la tesis que defiende en "Tratado sobre la materia de los indios que sehan hecho esclavos". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;43 &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esta extensa disertación sobre la injusticia e ilegitimidad de la servidumbre de los nativos del Nuevo Mundo, supone, como premisa sin la cual la argumentación sería absurda, la licitud y legalidad, de acuerdo al ius gentium("derecho de gentes") aceptado por la cristiandad, de la esclavización de otras personas en otras circunstancias. A fines del siglo quince, habían tres grupos principales de esclavos en Europa y España: sarracenos, eslavos (tan frecuentes eran sometidos a servidumbre forzada que su nombre étnico devino en concepto general de la institución heril) y negros africanos. En esos momentos, éstos últimos aún no constituían la mayoría. Muy pronto lo serían, pero en América.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tercero, Las Casas no exclusivizó la esclavitud con la negritud. En algunas desus recomendaciones sobre la posible importación de mano de obra servil, habló de esclavos "negros o blancos". Con la rápida expansión del "mercado negro" africano, sin embargo, la esclavitud blanca se convirtió en especie exótica en proceso de extinción. Todavía en 1531, al reiterar la necesidad de importar esclavos a las islas antillanas, indica que éstos sean "negros o moros". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;44&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuarto, no pudo imaginar Las Casas la extraordinaria explotación del trabjo negro que redundaría en la mercantilización de más de diez millones de seres humanos. La noción que parecía tener era la esclavos ladinos, no la sistematización de campañas de repiña diseñadas apra capturar masivamente africanos. Las sugerencias que presentó sobre la importación de africanos revela que los números que tenía en mente eran relativamente pequeños, algo similar a lo acontecido en España, donde la población esclava era minoritaria.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Según Deive: "Las Casas, que estaba en España [1517-1520], pudo leer cuantos memoriales y peticiones de negros llegaban a la corte y se opuso vehementemente a la introducción de bozales, insistiendo en que los esclavos fueran ladinos y que la isla se poblase de labradores castellanos". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;45&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, no extrae la conclusión obvia de esta doble afirmación; a saber, queel fraile dominico no sugería que los africanos se convirtiesen en nuevos explotados en las posesiones hispanas antillanas, sino en servidores de quienes sostendrían sobre sus hombros la principal carga del trabajo productivo: los labradores castellanos. Predomina en sus recomendaciones de 1516-1518 sobre la importación de esclavos negros números relativamente pequeños: "dos esclabos negros y dos negras" para las familias instaladas en las islas antillanas, evidentemente para servicio doméstico y "beinte negros y negras" para quien establezca un ingenio azucarero. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;46 &lt;/span&gt;En comparación con la historia de la masiva importación de mano de obra negra en las Antillas, sus números son ingenuamente ínfimos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Quinto, nunca planteó Las Casas que los esclavos se convirtieran en la basesocial principal del trabajo productivo. Por el contrario, sus memoriales expresan un proyecto de trabajo comunal, que recaería, primariamente sobre labradores españoles. Proyectan una utopía del trabajo compartido, en evangélica hermandad entre españoles y nativos, compartiendo labores y ganancias. En el memorial de 1518, arriba citado, insiste en que la corona "mande luégo proveer de labradores..." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;47&lt;/span&gt; Dos años antes había sugerido al Cardenal Cisneros:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Vuestra reverendísima serñoría mande ir á cada villa o ciudad, de las que están y estuvieren en las dichas islas, cuarenta labradores, más o menos segun la disposición de cada lugar, con sus mujeres y hijos, de cuantos en estos reinos hay sobrados y por ventura necesitados, para que siempre allá permanezcan. Y que den á cada uno cinco indios con sus mujeres y hijos en compañía para que sean compañeros y trabajen de por medio; y sacada la parte de S. A. lo otro lo partan hermanablemente el tal labrador y los cinco indios... y ellos [los indígenas] viendo que los cristianos trabajan, tendrán mejor gana de hacer lo que vieren, y así mismo se mezclarán casándose los hijos de los unos con las hijas de los otros,, etc. Y asá multiplicarse ha la tierra de gente y de fruto... y las islas noblecidas, y por consiguiente, las mejores y más ricas del mundo. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;48&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Es una visión, utópica si se desea, de una sociedad mestiza labradora, cuyos bienes provienen del trabajo de sus manos, no de la explotación de cautivos esclavos. La base del mestizaje es el compañerismo y hermandad de labores entre indígenas y castellanos. Esa misma idea la reitera décadas después, en reflexión sobre esos primeros memoriales, en su Historia de Indias, al escribir sobre lo que hubiese convenido hacer en esos momentos en que todavía era posible evitar la extinción de los nativos antillanos:&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Enviar verdaderos pobladores, conviene a saber, gente labradora, que viviese de cultivar tierras tan felices como éstas, las cuales de su propia voluntad concedieran los mismos naturales pobladores y dueños dellas, que eran los indios, y los unos se casaran con los otros y de ambas se hiciera una de las mejores repúblicas y quizás más cristiana y pacífica del mundo, y no enviar indiferentemente de todo género de personas desalmadas, que las robaron, escandalizaron, destruyeron y asolaron y echaron en los infiernos, con increíble infamia de la fe... &lt;span style="font-size:85%;"&gt;49&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Es cierto, sin embargo, que todavía en 1531 Las Casas se sintió atraído por elespejismo de la esclavitud africana como factor clave en la solución de los problemas económicos de los colonos castellanos en las islas antillanas, que, a su vez, parecía ser elemento indispensable para liberar a los indígenas de su cruenta explotación. En extensa y emotiva carta del 20 de enero de 1531 al Consejo de Indias, retoma, década y media después de sus primeros memoriales, con aún mayor ahinco la sugerencia esclavista.El remedio de los cristianos es este, mui cierto, que S. M. tenga por bien de prestar á cada una de estas islas quinientos ó seiscientos negros, ó lo que paresciere que al presente vastaren para que se distribuyan por los vecinos, é que hoy no tienen otra cosa sino Yndios; é los que más vecinos vinieren, á tres, é á quatro, é á seis, segun que mejor paresciere á la persona que lo iviere de hacer, se los fien por tres años, apotecados los negros á la misma deuda...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se preocupa en esta misiva Las Casas por abaratar la adquisición de negros por parte de los colonos, criticando la venta exclusiva de licencias de importación por parte de la corona, cuyo costo a la postre se transfería a los colonos. "Una, Señores, de las causas grandes que han ayudado á perderse esta tierra, é no se poblar más de lo que se han poblado... es no conocer libremente á todos quantos quisieren traer las licencias de los negros..."&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Alude a sus recomendaciones de 1516 a 1518, que iban dirigidas "para remedio é libertad é resuello de los Yndios que estaban oprimidos, que saliesen de tal cattiverio... "y que incluían, como factor significativo, la importación de esclavos. Se refleja nuevamente su intensa autoconciencia mesiánica al lamentarse de que tales planes fracasaron debido a su ausencia, por estar en el convento dominico, del centro de acción.. "Pero poco aprovechó... porque no entendí yo más en los negocios, tomándome Dios paa mi mayor seguridad". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;50&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En sexta instancia, Las Casas se convenció que el saqueo de africanos no cumplía con los criterios de guerra justa y, por consiguiente, que también su esclavización era ilegítima. En varias partes de su Historia de las Indias, reconoció la cruel violencia que se cometía en la captura y mercantilización de los africanos y condenó severamente estos hechos como "injustos y tiránicos":&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Este aviso de que se diese licencia para traer esclavos negros a estas tierras dió primero el clérigo Casas, no advirtiendo la injusticia con que los portugueses los toman y hacen esclavos [en esos momentos eran los portugueses los grandes mercaderes de africanos]; el cual, después de qu cayó en ello, no lo diera por cuanto habían en el mundo, porque siempre los tuvo por unjusta y tiránicamente hechos esclavos por que la misma razón es dellos [los negros] que de los indios. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;51&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Indica que, contrario a sus expectaciones iniciales de que se trataría de unos 4,000 negros, se trajeron a las Indias más de 1000,000, sin que ésto redujese el mal trato a los indígenas, ni, en el caso de los antillanos, los preservase de la extinción. "Para los indios ningún fructo dello salió, habiendo sido para su bien y libertad ordenado, poque al fin se quedaron en su captiverio hasta que no hobo más que matar". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;52&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A su vez este aumento de la demanda provocó el incremento de la caza y saqueo de africanos:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;.Siguióse de aquí también que como los portuguese de muchos años atrás han tenido de robar a Gjinea, y hacer esclavos a los negros, harto injustamente, viendo que vosotros... se los comprábamos bien, diéronse y danse cada día priesa a robar y captivar dellos, por cuantas vías malas e inicuas captivalos pueden... &lt;span style="font-size:85%;"&gt;53&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Consciente de que la esclavización de los negros africanos se había montadosobre la premisa de que eran sarracenos y moros y, por consiguiente, "enemigos de la cristiandad", Las Casas establece, sea éste nuestra séptima aclaración, una distinción entre islamitas, la cual va más allá que la muy citada clasificación tricotómica del Cardenal Cayetano de los infieles (a saber; los adversarios de los católicos, de derecho pero no de hecho súbditos de los príncipes cristianos [e. g., turcos]; los que de hecho y derecho caen bajo su jurisdicción política [e. g., los judíos]; y los que ninguna relación, ni de hecho ni de derecho, tienen con los cristianos). &lt;span style="font-size:85%;"&gt;54&lt;/span&gt; Aunque los africanos fuesen "moros", no pertenecían a los grupos que asaltaban la Europa cristiana, ninguna injuria cometían contra los países ibéricos y, por tanto, no hay justicia alguna en el acto de guerrearles ni esclavizarlos. De hecho y de derecho escapan a la jurisdiccón de las autoridades europeas cristianas.Y esta es la ceguedad... que ha caído en los cristianos mundanos, creer que por ser infieles los que no son baptizados, luego les es lícito saltearlos, robarlos, captivarlos y matarlos; ciertamente, aunque aquellos [los africanos] eran moros, no los habían de captivar, ni robar, ni, ni saltear, pues no eran de los que por las partes de la Bervería y Levante infestan y hacen daño a la cristiandad, y eran otras gentes éstas, diferentes de aquéllas, en provincias y en condición miy distante... &lt;span style="font-size:85%;"&gt;55&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aún peor, la codicia portuguesa por el mercado negro estimulaba a su vez las acciones esclavistas de los moros [árabes] o de los otros negros.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Tampoco miraban los portugueses, que por conocer los moros la cudicia suya de haber negros esclavos, les daban ocasión de que les hiciesen guerra o los salteasen... sin justa causa, para se los vender por esclavos... Como ven los negros que los portugueses tanta ansia tienen por esclavos, por codicia... cuantos pueden roban y captivan...&lt;span style="font-size:85%;"&gt; 56&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En la mentalidad providencialista de Las Casas, éstas restricciones no significanque los portugueses no pudiesen tener relación alguna con ellos. Además de poder entablar relaciones comerciales bilateralmente beneficiosas, tienen el deber de la acción misionera: "tractar con ellos pacíficamente, dándoles ejemplo de cristiandad, para que... amasen la religión cristiana y a Jesucristo..." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;57&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A lo que definitivamente no tiene derecho la corona lusitana es a continuar la secuencia de "violencias y robos y engaños y fraudes, que siempre los portogueses en aquellas tierras y gentes han hecho". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;58&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Admite, por último, arrepentido su ingenuidad anterior sobre la fuerza de los negros, en comparación a la de los indigenas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Antiguamente, antes que hobiese ingenios, teníamos por opinión en esta isla [la Española], que si al negro no acaecía ahorcalle, nunca moría, porque nunca habíamos visto negro de su enfermedad muerto... pero después que los metieron en los ingenios, por los grandes trabajos que padecían y por los brebajes que de las mieles de cañas hacen y benen, hallaron su muerte y pestilencia, y así muchos dellos cada día mueren... &lt;span style="font-size:85%;"&gt;59&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como es típico en él, éste hecho se convierte en conciencia de grave pecado, delque, en esta ocasión, tiene que declararse cómplice. "Deste aviso que dió el clérigo, no poco después se halló arrepiso, juzgándose culpado... porque como después vido y averiguó... ser tan injusto el captiverio de los negros como el de los indios..." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;60&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El profeta denunciador vuelve dolorosamente el arma de la crítica hacia su propia persona. No debe haber sido nada fácil, para un ser tan intensamente dotado de conciencia mesiánica y sentido de valía propia providencial, entonar esta mea culpa .&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Son páginas de fuerza vibrante, únicas en su época. Sobre ellas asevera Fernando Ortíz:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Contra la infamia de la esclavización y trata de negros clamó Las Casas con más prontitud, vigor y penetración certera que ningún otro humanista, ni español ni extranjero, ni clérigo ni laico, hasta los días de la ilustración. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;61&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y remacha Isacio Pérez Fernández: "El Padre Las Casas es defensor de los negros contra su esclavización en Africa... Fue el primero que los defendió; y todavía más... fue el único que los defendió hasta finales del siglo xvi." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;62&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿A qué se debe que estas páginas, evidente corrección y autocrítica de susanteriores sugerencias esclavistas, no impidiesen el surgimiento de la "leyenda negra" contra Las Casas, la acusación de propiciar entusiastamente el intercambio del trabajo forzado indígena por el negro? En mi opinión, la respuesta se encuentra en que la Historia de las Indias quedó inédita durante más de tres siglos. Sólo a fines del siglo diecinueve (1875) se publicó y se pudieron leer las fuertes manifestaciones quie contiene contra la esclavitud africana. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;63&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, debe admitirse que estas páginas críticas a la esclavitud africanaconstituyen una minúscula fracción de sus escritos en apología indiana. Pocos años antes de añadir estas aclaraciones a su Historia de las Indias, imprimía un prolijo y apasionado tratado declarando que "todos los indios que se han hecho esclavos en las Indias del mar Océano... han sido injustamente hecho esclavos.." y deben liberarse. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;64&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Acerca de los esclavos negros, él ni nadie de los frailes defensores de los nativosamericanos redactó algo semejante. Correctamente, llama la atención Deive a que la fuerte polémica de Las Casas contra Sepúlveda, en el famoso debate que ambos sostuvieron en Valladolid (1550-1551), sobre la libertad de los indígenas americanos, tuvo en lugar en un momento en que "la esclavitud del hombre negro [¡y la mujer negra!] se hallaba firmemente arraigada en el Nuevo Mundo. Sin embargo, el negro permaneció totalmente al margen de esa disputa..." Críticamente añade:Ciertamente, Las Casas tras abogar por la esclavitud del negro, se confiesa culpable de ello por considerar que esta es tan injusta como la del indio, pero no existe indicación de ninguna clase que permita suponer que el más ferviente defensor del indio condenó públicamente la sujeción del africano. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;65&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me parece que Robert L. Brady va demasiado lejos en su apología de Las Casas.Es reclamar demasiado alegar que "el tratamiento humano [¿?] recibido por los negros fue el resultado de que el Defensor de los Indios fuese también el Defensor de los Negros". &lt;span style="font-size:85%;"&gt;66&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Brady comparte la noción, difundida en algunos estudiosos de la esclavitud de que ésta era menos cruel en las colonias hispanas que en las de otras potencias europeas, sobre todo, las británicas. De aquí su referencia al "tratamiento humano" supuestamente recibido por los esclavos en territorios españoles. Considera a Las Casas responsable de esa diferencia, pero la evidencia que presenta es escasa y débil. Además, la alegada diferencia en el trato a los esclavos no puede argumentarse exclusivamente sobre el análisis comparativo de los códigos legales. En el caso de las posesiones de España, nunca debe olvidarse el famoso dicho "obedezco, pero no cumplo".También me parece que va más allá de lo que permiten afirmar los hechos y lostextos, Lewis Hanke, al aseverar que: "Si bien Las Casas empezó como defensor de los indios solamente, luego se opuso también a la esclavitud de los negros por las mismas razones, trabajó por la libertad de todos los hombres del mundo." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;67&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Es cierto que terminó opóniéndose teóricamente a la esclavitud de los africanos y,fundamentalmente, por las mismas razones que reclamó la plena libertad de losindígenas americanos. Pero, no cabe duda que no "trabajó por la libertad de todos los hombres del mundo", si por ello se quiere decir que se esforzó por la abolición de la servidumbre africana. Lo extraño es que Hanke escribe esa oración como parte de su prólogo a la moderna edición mexicana de los Tratados lascasianos de 1552, todos dedicados a la libertad de los americanos, con escasas, si acaso algunas, líneas en referencia a la trágica situación de los africanos. Desde que regresó a España por ultima vez, en 1547, hasta su muerte, en 1566, dedicó sus apasionados esfuerzos a la bienaventuranza de los primeros, no de los segundos. 68¿Por qué el relativo silencio de Las Casas sobre la esclavitud africana ("relativo"en comparación con el caudaloso volumen de sus apasionados escritos en favor de la libertad indiana)? Me parece que la explicación puede ser sencillamente compleja, si se perdona la paradójica expresión. Las Casas era un católico español . El saqueo de los africanos era pecado de Portugal; la explotación de los indígenas constituía, por el contrario, violación de la ley divina y natural por parte de España. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las Casas tiene hacia su patria el mismo apego que los profetas del Antiguo Testamento hacia el Israel bíblico. De ser esto cierto, en vez de ser un acérrimo antihispanista, como tantas veces han afirmado sus detractores, sus denuncias provendrían de apasionado y fogoso nacionalismo. Le interesa denunciar la "destrucción de las Indias" porque ese es el pecado de España y él se considera profeta de Dios escogido para ser atalaya de la conciencia de la nación hispana, que en su opinión es la principal encarnación de la fe católica. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Comparte Las Casas, por tanto, la fusión tan característica de sus compatriotas contemporáneos entre catolicismo e hispanismo. El pecado contra los africanos es transgresión portuguesa y asunto prioritario, por consiguiente, de profetas lusitanos.No debe menospreciarse otro factor. Las Casas intentó siempre caminar sobresólidos senderos de ortodoxia eclesástica. En la España del siglo dieciséis, en la que tantas figuras insignes pasaron malos ratos con la severa Inquisición, eso conllevaba evitar enfrentarse a declaraciones papales autorizadas. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A esa cautela se debe en buena medida el que Las Casas, a pesar de su profética censura, de más de medio siglo (1514- 1566) contra la "destrucción de las Indias" por sus compatriotas, evitase incidentes desagradables con el Santo Oficio, suerte que no tuvieron otros insignes católicos compatriotas (entre ellos, fray Luis de León, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sobre la libertad o esclavitud de negros africanos e indígenas americanos essignificativa una marcada diferencia en las declaraciones papales. En el siglo quince diversas bulas y decretos papales - Dudum cum ad nos (1436) y Rex Regum (1443), de Eugenio IV, Divino amore communiti (1452) y Romanus Pontifex, (1455), de Nicolás V, Inter caetera (1456) de Calixto III y Aeterni Regis (1481) de Sixto IV -, letras apostólicas de cruzada, algunas, de conquista evangelizadora otras, avalaron y legitimaron la servidumbre forzada de los africanos negros llevada a cabo por la corona portuguesa. Por el contrario, la bula Inter caetera (1493) de Alejandro VI 69 insiste en la conversión de los nativos americanos, suponiendo su libertad, y la Sublimis Deus (1537) de Pablo III .&lt;span style="font-size:85%;"&gt;70&lt;/span&gt; proclama esa condición y amenaza con la excomunión a quien los esclavice.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Como español y hombre de iglesia, por consiguiente, Las Casas se sentía firmemente compelido a protestar a viva voce contra la esclavitud indígena. La africana llegó a cuestionarla en su Historia de las Indias, pero sólo soto voce y con cierta discreción.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;71&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Fueron muchos los clérigos cuya marcada sensibilidad hacia el dolor indígena no se acompañó por sentimiento similar respecto a los negros. Difiero, por tanto, de la postura de Silvio Zavala cuando alega, a pesar de la escasa evidencia que proporciona, que:No faltó... el análisis justo que de las premisas cristianas se atrevió a sacar conclusiones liberales a favor del negro, como antes había ocurrido con respecto al indio... la palabra de los teólogos y juristas que llegaron a ver con claridad el problema. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;72&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tiene, por el contrario, razón Fernando Mires al aseverar críticamente:Si en algunas ocasiones la Iglesia se comprometió en la defensa de algunos intereses de los indios, ello no ocurrió en el caso de los negros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En otros términos: no fue política oficial de la Iglesia la defensa de los negros. &lt;span style="font-size:85%;"&gt;73 &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;---&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Citas&lt;/strong&gt; / &lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;1- Carta al Consejo de Indias, (20 de enero de 1531), en Antonio María Fabié, Vida y escritos de don Fray Bartolomé de Las Casas, Obispo de Chiapa (2 vols.). Madrid: Imprenta de Miguel Ginesta, 1879. Reproducidos en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, tomos 70 y 71. Vaduz: Kraus Reprint, 1966, t. 70, pp. 484-486.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;2- Historia de las Indias (3 tomos). México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1951, l. 3, c. 129, t. 3, pp. 275-276 [en adelante H. I.].&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;3- "Prólogo" a Sivio A. Zavala, La filosofía política en la conquista de América (tercera edición, corregida y aumentada). México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1984, p. 8.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;4- La bibliografía lascasiana es enorme. Indiquemos únicamente aquel puñado de libros que nos parecen de gran utilidad para una adecuada comprensión del protagonismo de este incansable español que fue primero clérigo-encomendero, luego fraile, posteriormente obispo, pero siempre defensor de los indios. Marcel, Bataillon. Estudios sobre Bartolomé de las Casas . Barcelona: Península, 1976; Marcel Bataillon, y André Saint-Lu. El padre las casas y la defensa de los indios. Barcelona: Ariel, 1976; Manuel Jiménez Fernández. Bartolomé de las Casas, Vol. I: Delegado de Cisneros para la reformación de las Indias . Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1953; del mismo autor, Bartolomé de las Casas, Vol. II: Capellán de Carlos I, poblador de Cumaná. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1960; Lewis Hanke. La humanidad es una. Estudio acerca de una querella que sobre la capacidad intelectual y religiosa de los indígenas americanos sostuvieron en 1550 Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda . México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1985; Isacio Pérez Fernández. Inventario documentado de los escritos de Fray Bartolomé de las Casas . Bayamón, Puerto Rico: CEDOC, 1981, y, del mismo autor, Cronología documentada de los viajes, estancias y actuaciones de Fray Bartolomé de las Casas . Bayamón, Puerto Rico:CEDOC, 1983.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;5- Herbert S. Klein, "The Establishment of African Slavery in Latin America in th 16th Century," en, del mismo autor, African Slavery in Latin America and the Caribbean . New York: Oxford University Press, 1986, pp. 21-43.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;6- Véase Carlos Esteban Deive, La esclavitud del negro en Santo Domingo (1492-1844). Santo Domingo: Museo del Hombre Dominicano,1980, pp. 18-20. De acuerdo a Juan Bosch, los primeros esclavos negros ladinos vinieron al Nuevo Mundo traídos por Nicolás de Ovando, en 1502. De Cristobal Colón a Fidel Castro: El Caribe, frontera imperial (5ta. ed. dominicana). Santo Domingo: Alfa y Omega, 1986, p. 138. Otros expertos, empero, creen que es posible que algunos hidalgos que acompañaron a Colón en su segundo viaje fuesen llevasen esclavos negros a manera de servidores personales. Deive apunta que negros libertos ingresaron a la Española ya en 1501, mediando contrato asalariado. La esclavitud del negro, p. 21.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;7- Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, sacados de los Archivos del Reino y muy especialmente del de Indias (42 vols.) (Joaquín Pacheco, Francisco Cárdenas y Luis Torres de Mendoza, eds.). Madrid: Imp. De Quirós, 1864-1884, Vol. 31, p. 23 [en adelante D. I. A.]. Esta instrucción todavía no particulariza en que los esclavos sean negros. Su propósito es insistir en que sean ladinos criados en Castilla: "Esclavos negros u otros esclavos que fayan nascido en poder de cristhianos, Nuestros súbditos e naturales". Según Deive, la introducción de esclavos bozales se autorizó en 1517. La esclavitud del negro, p. 35.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;8- De Cristobal Colón a Fidel Castro , pp. 138, 143.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;9- Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, Historia general y natural de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano . Madrid: Real Academia de Historia, 1851, parte 1, l. 4, c. 4, t. 1, p. 141.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;10- "Carta de Fray Toribio de Motolinia al Emperados Carlos V", incluída como apéndice a su Historia de los indios de la Nueva España (ed. Edmundo O'Gorman). México, D. F.: Editorial Porrúa, 1984, p. 213.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;11- "R.C. para que no pasen a las Indias negros ladinos si no fuese con licencia particular de Su Majestad", Sevilla, 11 de mayo de 1526. Reproducida en Richard Konetzke, Colección de documentos para la historia de la formación social de Hispanoamérica, 1493-1810 (3 vols.). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1953, Vol. I, pp. 80-81.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;12- "Real Provisión para que se casen los negros", en Konetzke, ibid., Vol. I, p. 99.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;13- La esclavitud del negro, p. 21. A esta excelente observación sólo habría que añadir un factor importante. La geografía todavía selvática de la Española parecía permitir con mayor facilidad la fuga impune.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;14- Ibid., p. xiii. Las investigaciones de Deive muestran la complejidad y diversidad de las culturas negras y la imposibilidad de someterlas a un molde uniforme.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;15- Véase Moses I. Finley, Ancient Slavery and Modern Ideology . London: Penguin Books, 1980 y Klein. African Slavery , pp. 1-20. Por "tradicional" me refiero al papel relativamente limitado que la esclavitud ocupó en el modo de producción prevaleciente en Europa desde el declinar del imperio romano hasta fines del siglo quince.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;16- En este mismo sentido, véase Frank Tannenbaum, Slave and the Citizen: The Negro in the Americas . New York: Vintage Books, 1946, pp. 110-112, n. 236.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;17- Joseph Höffner. La ética colonial española del siglo de oro: Cristianismo y dignidad humana . Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1957 p. 94 (énfasis añadido).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;18- Franz Hinkelammert, Democracia y totalitarismo. San José, Costa Rica: DEI, 1987, pp. 142-144.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;19- Molina no es antiesclavista. Sólo intenta distinguir entre la "justa" y la "injusta" servidumbre. Incluso se apresta a enunciar que "la esclavitud, bajo el dominio de los cristianos, conduce al bien espiritual de los esclavos, constituye una obra de caridad comprar a los negros su libertad para que, de esta manera, se hagan cristianos". De iustitia et iure , disps. 34-35, ns. 6, 9-10 (citado por Höffner, La ética colonial española, pp. 465, 472).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;20- La esclavitud del negro, p. 377. De acuerdo a Deive, generalmente esta paradoja se resolvía a favor de los intereses crematísticos de los colonos. Indica, por ejemplo, que en el siglo dieciséis la mayoría de los esclavos negros en la Española morían sin recibir el sacramento del bautismo. Ibid., p. 386.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;21- African Slavery , p. 21.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;22- Rolando Mellafe, La esclavitud en Hispanoamérica. Buenos Aires: EUDEBA, 1964 pp. 59-60; Richard Konetzke, América Latina, II: La época colonial . México, D. F.: Siglo XXI, 1972, p. 69.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;23- Sidney W. Mintz, Sweetness and Power: The Place of Sugar in Modern History . New York: Penguin Books, 1986, p. 53.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;24- La esclavitud del negro, pp. 678-679.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;25- El análisis del llamado "comercio triangular" (metales preciados de América, trabajo esclavo de Africa y mercancías elaboradas y crédito financiero de Europa) ha sido elaborado múltiples veces. Para un resumen de la literatura es provechoso Deive, íbid, pp. 655-693.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;26- En nombre de la cruz: Discusiones teológicas y políticas frente al holocausto de los indios (período de conquista) . San Jose: Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1986, pp. 131-138.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;27- Entre muchos tratamientos del tema, véase Silvio A. Zavala, "¿Las Casas esclavista?", Cuadernos americanos , Año 3, No. 2, 1944, pp. 149-154; Robert L. Brady, "The Role of Las Casas in the Emergence of Negro Slavery in the New World," Revista de Historia de América, núms. 61-62, enero-diciembre 1966, pp. 43-55; Fernando Ortiz, "La leyenda negra contra fray Bartolomé de las Casas", Cuadernos americanos , No. 5, 1952, pp. 146-184; Vol. 217, No. 2, marzo-abril de 1978, pp. 84-116; e, Isacio Pérez Fernández, O. P. "Estudio preliminar" a Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de Africa: Preludio de la destrucción de Indias. Primera defensa de los guanches y negros contra su esclavización(edición y notas por Isacio Pérez Fernández, O. P.). Salamanca-Lima: Editorial San Esteban-Instituto Bartolomé de las Casas, 1989.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;28- Los primeros memoriales . La Habana: Universidad de La Habana, 1972, pp. 65, 79, 120-122, 130, 138 y 140.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;29- Fernando Ortíz hace una descripción detallada del trato oficial de esclavos negros a la Indias entre 1500 y 1516. "La 'leyenda negra'", p. 90-96.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;30- H. I., l. 3, c. 102, t. 3, p. 177. La autoconciencia de protagonista privilegiado del trascendente drama histórico de las Indias era muy marcada en Las Casas. En otra ocasión (1935), por ejemplo, escribe a un miembro del Consejo de Indias: "Me puedo jactar delante de Dios, que hasta que yo fuí a era real corte, aun en el tiempo que vivía el Católico Rey Fernando, no se sabía qué cosa eran las Indias, ni su grandeza, opulencia e prosperidad, ni la destruicción que en ellas se había hecho..." Reproducida en Bataillon, Estudios , p. 210. Por eso se atribuye la paternidad, que no le corresponde, de haber sugerido la introducción de esclavos negros a las islas antillanas. Su intensa conciencia mesiánica no siempre le permite absoluta fidelidad a los hechos históricos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;31- Deive, La esclavitud del negro, pp. 31-36.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;32- D. I. A., Vol. 11, p. 214.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;33- Citado por Lino Gómez Canedo como apéndice a Evangelización y conquista: Experiencia franciscana en Hispanoamérica . México, D. F.: Porrúa, 1977, p. 220.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;34- Deive, La esclavitud del negro, p. 36.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;35- D. I. A., Vol. I, p. 298-299.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;36- Ibid., p. 293.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;37- Ibid., p. 418.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;38- Ibid., p. 406.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;39- Citado por Deive, La esclavitud del negro, pp. 84-85.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;40- Ibid., pp. 27-49.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;41- Estudios , p. 134.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;42- No me parece correcto, sin embargo, afirmar que "para Las Casas, la esclavitud del negro era un estado natural... algo lógico y propio de su naturaleza". Deive, La esclavitud del negro, pp. 57, 59. Su "estado natural", como para todos los seres humanos es, en la óptica lascasiana, la libertad. La servidumbre de los africanos procede de razones históricas, religiosas y bélicas. Luego llegaría a cuestionarla. Sí es posible detectar, en contraste con su perspectiva idílica del "noble salvaje" oriundo de América, que su visión del africano no logra liberarse de ciertos matices racistas (e. g., "otros tan negros como etíopes, tan disformes en las caras y cuerpos..." [H. I., l. 1, c. 24, t. i, p. 131]). Alonso de Ercilla en La araucana , una obra queexpresa respeto y admiración por los valientes rebeldes indígenas, tampoco logra superar la apreciación racista negativa de los negros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;43- "Tratado sobre la materia de los indios que se han hecho esclavos", en Bartolomé de Las Casas, obra indigenista (ed. José Alcina Franch). Madrid: Alianza, 1985, pp. 282-350.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;44- En Fabié, Vida y escritos de las Casas, Vol. 70, p. 485.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;45- La esclavitud del negro, p. 66.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;46- Primeros memoriales , pp. 138, 140; también en Fabié, Vida y escritos de Las Casas, Vol. 70, pp. 458-459.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;47- Ibid., p. 54.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;48- Primeros memoriales , pp. 61-62 (énfasis añadido).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;49- H. I., l. 3, c. 102, t. 3, p. 179.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;50- En Fabié, Vida y escritos de Las Casas, Vol. 70, pp. 484-486.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;45- La esclavitud del negro, p. 66.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;46- Primeros memoriales , pp. 138, 140; también en Fabié, Vida y escritos de Las Casas, Vol. 70, pp. 458-459.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;47- Ibid., p. 54.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;48- Primeros memoriales , pp. 61-62 (énfasis añadido).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;49- H. I., l. 3, c. 102, t. 3, p. 179.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;50- En Fabié, Vida y escritos de Las Casas, Vol. 70, pp. 484-486.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;51- H. I., l. 3, c. 102, t. 3, p. 177.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;52- Ibid., p. 178. Tampoco, en su opinión, beneficiaba económicamente el mercado esclavista a España. Los que se lucraban verdaderamente eran los extranjeros que dominaban el tráfico de negros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;53- Ibid., l. 3, c. 129, t. 3, p. 275.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;54- Véase su obra clave Secunda secundae partis summae totius theologiae d. Thomae Aquinatis, Thomae a Vio Cajetani commentariis illustrata . Impresa por primera vez en 1518, la obra se conoció extensamente por las copias manuscristas que circularon y las múltiples referencias a ella. Las distinciones entre infieles se encuentra en la cuestión 46, artículo 8. En este pasaje clave, que estimula la crítica teológica lascasiana, Cayetano emite la siguiente severa sentencia: "Contra éstos [los infieles que no han cometido injuria alguna], ningún rey y ningún emperador, ni tampoco la Iglesia romana, deben guerrear con intención de conquistar sus tierras o someterlos políticamente, pues no hay ninguna justa causa de guerra... Pecaríamosgravísimamente si pretendiéramos propagar de esta manera la fe de Jesucristo. No seríamos, en tal caso, señores legítimos de aquellos gentiles. Antes bien, cometeríamos grandes rapiñas y estaríamos obligados a reparar el daño causado... En lugar de esto deberían enviarse nobles varores como mensajeros de la fe. Su misión sería la de convertir a los gentiles hacia Dios con la palabra y el ejemplo, mas no la de sojuzgarlos, expoliarlos, someterlos, escandalizarlos y convertirlos de esta manera, al modo de los fariseos, en hijos del infierno, dos veces peores que antes..."&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;55- H. I., l. 1, c. 22, t. 1, p. 120. Las Casas, sin embargo, evita emitir juicios directos negativos sobre las bulaspapales que autorizaban la servidumbre de los africanos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;56- Ibid., pp. 120-121, 144.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;57- Ibid., p. 120.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;58- Ibid. l. 1, c. 27, t. 1, pp. 141-142.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;59- Ibid., l. 3, c. 129, t. 3, pp. 275-276. Deive también señala la alta tasa de mortalidad de los esclavos negrosen la Antillas. La esclavitud del negro, p. 47.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;60- H. I., l. 3, c. 129, t. 3, p. 275. Según Bataillon, "fue, ciertamente, Las Casas uno de los primeros en tomarconciencia del problema de Derecho que planteaba el comercio de esclavos de los portugueses." Estudios,p. 136.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;61- "La 'leyenda negra'", p. 107.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;62- "Estudio preliminar", p. 123.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;63- Sobre las causas de la publicación tardía de esta extensa e importante crónica, véase Lewis Hanke, "Bartolomé de Las Casas, historiador". Estudio preliminar a Historia de las Indias , pp. xxxviii-xlvi.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;64- "Tratado sobre la materia de los indios que se han hecho esclavos", p. 284.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;65- La esclavitud del negro, pp. 714-715. En otro de sus tratados publicados en 1552, titulado corrientemente "octavo remedio", Las Casas llama la atención vigorosamente a la violencia que sufren los indígenas americanos por parte de los encomenderos castellanos y de los servidores de éstos. Entre estos últimos menciona a los negros. "Y podemos añadir con verdad a cuantos mozos y negros tiene el amo, porque todos no saben sino desollarlos, opprimillos y roballos". En José Alcina Franch (ed.), Bartolomé de Las Casas, obra indigenista , p. 396. Algo similar refiere tres años después en carta a Bartolomé Carranza de Miranda, reproducida en Fabié, Vida y escritos de las Casas , Vol. 71, p. 394.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;66- "The Role of Las Casas...", p. 47.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;67- "La actualidad de Las Casas", prólogo a Tratados de Bartolomé de las Casas (2 vols.). México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1965, Vol. I, p. xviii.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;68- Igualmente desorbitada me parece la apreciación de Fernando Ortíz, con la que concluye su excelente ensayo: "Si a Las Casas se le puede llamar 'apóstol de los indios', también fué 'apóstol, de los negros'." "La 'leyenda negra'", p. 116. Por su parte, Manuel Giménez Fernández, en el segundo prólogo a la edición mexicana de los Tratados , se refiere a la "tolerancia de la esclavitud institucionalizada de los negros", por parte de Las Casas, al inicio de su actividad pública, como "disculpable equivocación". "Bartolomé de las Casas en 1552", Tratados , Vol. I, p. lxxxvii. Las Casas mismo la juzgó con mayor severidad: "... se halló arrepiso, juzgándose culpado..." Surge aquí un problema que sólo un cuidadoso estudio paleográfico de la Historia de las Indias podría solucionar: ¿De cuándo proceden las denuncias de la esclavitud africana que ahí escribe de Las Casas? Alain Milhou, en un sugestivo trabajo, sugiere que son tardías. "Acaso no antes de 1560 en que redactó los capítulos 102 y 129 del libro tercero de la Historia.." En su opinión la primeratoma de conciencia, todavía no definitiva, procede de la lectura del libro de João de Barros sobre los viajes y conquistas portuguesas ( Dos feitos que os potugueses fizeram no descobrimento e conquista dos mares e terras do Oriente , más conocida como Décadas de Asia ), el cual se publicó en 1552. "Las Casas frente a las reinvindicaciones de los colonos de la isla Española", en Historiografía y bibliografía americanistas , Vol. 19-20, 1975-76, p. 63. Igualmente Pérez Fernández entiende que los capítulos 22 al 27 del primer libro de la Historia de las Indias, en los que Las Casas critica la conquista violenta de los africanos por los portugueses deben haber sido redactados tardíamente, "hacia 1558 o en el mismo 1559". "Estudiopreliminar", p. 35. En ese caso, sería imprecisa la afirmación de Hanke, y de la legión que le sigue, de que en el debate de Valladolid el eje teórico y dogmático fundamental de Las Casas sería "la humanidad [toda] es una".&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;69- La segunda bula Inter caetera (4 de mayo de 1493) de Alejandro VI reza: "Alejandro, Obispo, siervo de los siervos de Dios, á los ilustres carísimo en Cristo, Hijo Rey Fernando, y muy amada en Cristo Hija Isabel... Lo que más entre todas las obras agrada á la Divina Magestad, y nuestro corazón desea, es que la Fe Católica, y Religión Cristiana sea exaltada.. y que en toda parte sea ampliada y dilatada, y se procure la salvación de las almas, y las bárbaras naciones sean deprimidas y reducidas a esa mesma Fe... Entendimos que desde atrás habiades propuesto en vuestro ánimo de buscar y descubrir algunas islas y tierras firmes é incógnitas, de otros hasta ahora no halladas, para reducir a los moradores y naturales de ellas al servicio de nuestro Redentor, y que profesen la Fe Católica... Así que Nos alabando mucho en el Señor este vuestrosanto y loable propósito, y deseando que sea llevado á debida ejecución, y que el mesmo nombre de nuestro Salvador se plante en aquellas partes, os amonestamos muy mucho en el Señor... proseguir del todo semejante empresa.... con ánimo pronto y zelo de verdadera fe, inducir a los pueblos, que viven en tales Islas, y tierras, a que reciban la Religión Cristiana... procuréis enviar a las dichas tierras firmes, e Islas hombres buenos, temerosos de Dios, doctos, sabios y expertos, para que instruyan a los susodichos Naturales y Moradores en la Fé Católica..." Reproducida por Silvio A. Zavala, Las instituciones jurídicas en la conquista de América (segunda edición revisada y ampliada). México, D. F.: Porrúa, 1971, pp. 213-215.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;70- Pablo III, Sublimis Deus :"El enemigo del mismo género humano... excitó a algunos secuaces suyos que, deseando saciar sus apetitos, tuvieran el atrevimiento de afirmar por todas partes que a los indios... hay que reducirlos a nuestro servicio, con el pretexto de que están privados de la fe católica, a manera de animales irracionales [ bruta animalia ]... Nos... considerando que los mismos indios [son] verdaderos hombres... Decretamos y declaramos con nuestra autoridad apostólica, que los referidos indios... aunque se encuentren fuera de la fe de Cristo, no han de estar privados de su libertad... ni deben ser reducidos a servidumbre..." Citado por Bartolomé de las Casas, Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión . México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1942 pp. 365-367.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;71- José Martí, en una de las páginas más bellas del más famoso libro para niños escrito en América, La edad de oro , al describir la confrontación entre Las Casas y los airados colonos en Chiapas, afirma: "El venía a pie, con su bastón, y con dos españoles buenos, y un negro que lo quería como a padre suyo: porque es verdad que las Casas, por el amor de los indios, aconsejó al principio de la conquista que se siguiese trayendo esclavos negros, que resistían mejor el calor; pero luego que los vió padecer, se golpeaba el pecho, y decía: '¡con mi sangre quisiera pagar el pecado de aquel consejo que di por mi amor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;---&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://orb15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://orb15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-3600486055544213091?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/3600486055544213091/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=3600486055544213091' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/3600486055544213091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/3600486055544213091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/bartolom-de-las-casas-y-la-esclavitud.html' title='Bartolomé de Las Casas y la Esclavitud africana'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RoZ-FIvmwNI/AAAAAAAAAgY/iOr7k-2WlLw/s72-c/Bartolome+de+las+casas+y+la+esclavitud+africana,+foto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-6912233110995156284</id><published>2007-05-14T20:45:00.000-04:00</published><updated>2007-06-30T19:25:17.644-04:00</updated><title type='text'>Pasado, presente y futuro de las literaturas caribeñas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobhVovmwPI/AAAAAAAAAgo/wFWDUuefFTE/s1600-h/Benedicte+Ledent,+foto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5081996991364776178" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobhVovmwPI/AAAAAAAAAgo/wFWDUuefFTE/s400/Benedicte%252BLedent,%252Bfoto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Bénédicte Ledent&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Bénédicte Ledent:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Doy clases en la Universidad de Lieja en Bélgica donde&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;obtuve mi doctorado con una tesis acerca de la obra literaria del magnífico escritor anglo-caribeño, Caryl Phillips. Mi interés de investigación principal es la ficción contemporánea caribeña así como las novelas escritas por los escritores de la diáspora africana en general. También estoy interesada en las conexiones entre la lingüística y la literatura. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"De ser parte de otras voces,nos convertimos en voces propias"&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Linton Kwesi Jonson) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"Pasado, presente y futuro de las literaturas caribeñas"&lt;/span&gt; [1]&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bénédicte Ledent &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Université de Liège, Bélgica&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;N&lt;/span&gt;o sé si conocéis bien la cultura caribeña. Probablemente os suene a ron, música reggae y playas. Pero, como veréis, consiste en mucho más que en eso. La literatura, por ejemplo, es una de sus grandes riquezas. Mi propósito inicial era abarcar en esta conferencia a toda la literatura caribeña, pero por razones obvias, esto es imposible, y por tanto me centraré en la narrativa de la generación de novelistas anglo-caribeños que llegó a su madurez en los años 80. Mi intención es proporcionaros una panorámica general de esta generación de escritores de transición, la mayoría de los cuales nacieron en el Caribe pero se criaron o se educaron en Gran Bretaña. Pretendo con ello daros una idea de cómo su literatura se enfrenta a esta tensión cultural, a la sensación de pertenecer y a la vez de no pertenecer a Gran Bretaña.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Comenzaré por una breve introducción sobre el contexto de esta generación de escritores, y luego examinaré tres aspectos: primero, una definición del tema; a continuación abordaré el caso de la poesía, y finalmente, una selección de novelas que considero (subjetivamente) las más representativas de este grupo de escritores.&lt;br /&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Comencemos, pues, con el contexto. Imagino que el nombre "Empire Windrush" puede resultaros familiar. Se trata del nombre del barco que, en junio de 1948 (es decir, hace 56 años) condujo al Reino Unido a 492 pasajeros de nacionalidad jamaicana. Esta llegada se considera el principio de la migración caribeña a Gran Bretaña en el siglo XX, aunque para mí se trata simplemente de uno más de los episodios de una larga historia de migraciones que comenzó con los nómadas amerindios, luego continuó con los colonos europeos, los esclavos africanos, los trabajadores hindúes, y todos los otros grupos raciales que hoy constituyen el Caribe, una de las áreas más cosmopolitas del mundo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, en 1948 los inmigrantes caribeños del "Empire Windrush" recibieron una cálida bienvenida puesto que representaban mano de obra en un momento en que el país necesitaba urgentemente de personas que ayudaran en su reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. Los medios de comunicación británicos difundieron el acontecimiento porque, además de su valor simbólico, tenía una importancia real: se trataba de la primera arribada de un contingente sustancial de personas desde el Caribe, y fue el principio de una oleada aún mayor de inmigrantes que duró las siguientes dos décadas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, conviene no olvidar que la presencia caribeña en Gran Bretaña fue significativa ya desde varios siglos antes. A comienzos del siglo XVIII, vivían allí aproximadamente 10,000 personas afro-caribeñas, pero este hecho a menudo se desconoce o se olvida. Como explica un comentarista: "Se han borrado los indicios de la presencia de población negra en Gran Bretaña para cerciorarse de que estas personas no intervengan en su futuro" [3]. Y como explicaré más adelante, la generación de escritores a la que me refiero se esfuerza por luchar contra esta amnesia en lo concerniente a la población británica de raza negra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sea como fuere, la llegada del "Empire Windrush" fue el inicio de un enorme éxodo que llevó a miles de personas desde el Caribe a Gran Bretaña, lo que permitió a uno de los escritores de esta generación, David Dabydeen, acuñar la broma de que, a finales del siglo XX Inglaterra era, con medio millón de personas de origen caribeño, la tercera "isla caribeña" en tamaño, por detrás tan sólo de Jamaica y Trinidad [4]. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entre quienes inmigraron en esos años de la posguerra había un porcentaje notable de artistas y escritores. Los más conocidos quizá son Wilson Harris, George Lamming, Edgar Mittelholzer, Sam Selvon, y V. S. Naipaul (ganador del Premio Nobel en 2001). Sus características son representativas de las del típico inmigrante caribeño, pues sus motivaciones son dobles. Por una parte, les movían impulsos económicos: no había en el Caribe editoriales de cierto tamaño, y las mejores estaban en Londres, por lo que al emigrar se incrementaban sus posibilidades de verse publicados, y en consecuencia, de llegar a un público mucho más amplio. Por otro lado, la decisión de trasladarse a Inglaterra también estaba movida por factores emocionales y metafísicos. Baste con decir que la educación colonialista había hecho que en el Caribe se admirara a Gran Bretaña como el mundo real, el único lugar donde las cosas ocurrían de verdad. Para desarrollar completamente su arte, estos artistas necesitaban enfrentarse al poder colonial (representado por Próspero, el personaje de Shakespeare) en su propia patria y así solucionar su propio conflicto colonial, un proceso descrito por George Lamming en su influyente colección de ensayos "Los placeres del exilio" publicado en 1960. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Si bien las expectativas de ese emigrante caribeño eran muy altas, tanto en lo económico como en lo psicológico, pues pensaban que iban "a casa", la realidad resultó ser bien distinta del mito, y la consiguiente desilusión fue tanto más destructiva porque el mito se había mantenido sólido durante siglos. Es cierto que, al menos hasta finales de los años 60, hubo bastantes puestos de trabajo, pero los salarios eran bajos y se contrataba a estas personas para tareas muy inferiores a su capacidad o formación. También la vivienda resultó un problema. A menudo no se arrendaban pisos a las personas de color, y cuando se les admitía, era en viviendas en condiciones ínfimas por las que se les exigía precios excesivos. La discriminación en la vivienda y en el empleo hizo que esta población caribeña comprendiera que en Gran Bretaña se les consideraba "británicos" tan sólo de segunda categoría, y que por su raza estaban expuestos a todo tipo de agravios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque el impacto traumático de estas experiencias es innegable, con el paso del tiempo se perciben asimismo algunos efectos positivos. Las dificultades para integrarse forzaron a que los caribeños se plantearan su condición de colonizado y redescubriera su identidad propia y sus valores. Por esta razón, la inmigración al Reino Unido ha contribuido a construir una identidad "caribeña", mejor dicho, "indios de occidente" entre los inmigrantes como aduce Lamming: "Nadie de Barbados, Trinidad, Santa Lucía, o ninguna otra isla de las Indicas de occidente se ve como 'caribeño' hasta que conoce a otro isleño en el extranjero... En ese sentido, la mayoría de los caribeños de mi generación nacieron en Inglaterra" [5].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;Este proceso de auto-descubrimiento se ilustra perfectamente en la prolífica creatividad de los escritores caribeños exiliados en Inglaterra desde los años 50 en adelante. No sólo escribieron extensamente sobre sus experiencias en el exilio, sino también sobre sus hogares en el Caribe, que desde la distancia entrevieron con mayor claridad. Es interesante que el traslado al país colonizador provocara una producción sin precedentes que, a su vez, marcó el nacimiento de una conciencia literaria específicamente caribeña. Examinaremos las repercusiones que esto tuvo sobre la segunda generación de escritores caribeños, que son ya parte de la tradición literaria británica, y cuyo mayor éxito consiste en haber tendido puentes entre el pasado y el futuro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Resulta sumamente difícil escribir una Historia de la Literatura Caribeña porque este trabajo exige respetar las diferencias regionales o nacionales y al mismo tiempo mostrar los rasgos comunes heredados del pasado [6]. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hacer una crónica de las nuevas voces dentro de esa tradición presenta el reto añadido de que se trata de un corpus literario aún en proceso y que, por tanto, es más difícil de catalogar y objetivar. Puesto que no se da todavía la distancia temporal necesaria, esta panorámica sólo puede ser provisional y revisable, y señalar preguntas que no puede aún contestar. Pero estos no son los únicos problemas, ya que los criterios de inclusión y la propia definición de este grupo han sido cuestiones que han requerido una atención todavía más inmediata.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La generación de escritores que voy a describir comprende, entre otros, a los novelistas David Dabydeen, Fred D'Aguiar, y Caryl Phillips, y a la novelista Joan Riley. Es preciso dejar claro desde el principio que se trata de una generación transicional, heredera de una tradición compleja, por lo que no se les debe considerar de manera aislada. Su literatura está endeudada con toda una generación de pioneros que les precedió en el traslado a la denominada "madre patria", desde la escritora Jean Rhys en los años 30 a Wilson Harris, George Lamming, Sam Selvon y V. S. Naipaul tras la Segunda Guerra Mundial. Si bien la generación de jóvenes escritores no ha sufrido un choque cultural tan profundo como el primer grupo que llegó a Inglaterra ya en la edad adulta y con una experiencia colonial previa viven como sus predecesores entre al menos dos culturas. Por tanto, al igual que quienes les precedieron, aún se encuentran "intentando resolver la soledad, la ambivalencia, y la confusión derivada de su relación con la sociedad británica," como señala el novelista Caryl Phillips en un ensayo titulado "El legado de Lamming y Selvon" [7]&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque es necesario intentar definir a este grupo, cabe preguntarse si es deseable o incluso posible cuando se trata de una tradición esencialmente nómada, que se resiste por principio a entrar en una categoría cerrada. Por ello, los siguientes parámetros deben ser entendidos tan sólo como conceptos de utilidad práctica para comprender su literatura, y no como formas que constriñan una realidad en continua fluctuación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta generación narrativa se cataloga con cierta frecuencia como "afro-británica" (Black British) lo que, como todas las etiquetas, es cómodo pero en último término poco satisfactorio porque conduce a un cierto engaño. Como ha argumentado Fred D'Aguiar, tal designación no sólo asume que la raza negra y la ciudadanía británica son todos homogéneos, sino que además restringe su creatividad a experiencias raciales o nacionales, negando en consecuencia la libertad artística individual [8]. Además, al establecer con ello límites ajenos a la imaginación creativa, parece especialmente poco adecuado al tratar de un escritor como Caryl Phillips, cuyo trabajo plantea una visión inter-cultural del mundo. También me parece poco apropiado el término "afro-británico" para describir a la nueva generación literaria caribeña en Gran Bretaña porque engloba un campo excesivamente amplio como para que sea efectivamente útil. De hecho, sería igualmente válido para autores tan dispares como el nigeriano Ben Okri o el hindú Salman Rushdie, que no tienen mucho más en común que su condición post-colonial. Por tanto, propongo utilizar la expresión "La nueva diáspora caribeña en Gran Bretaña," o simplemente, "la nueva diáspora". Se trata de un término menos estático, ya que no solo engloba a estos escritores sino también a su literatura, y en consecuencia refleja mejor su sensibilidad post-migratoria al tiempo que, al menos en su forma más amplia, indica su participación en el corpus literario de una sociedad británica en proceso de cambio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A continuación voy a discutir a quiénes y qué parámetros temporales y espaciales abarca el término "la nueva diáspora." Por motivos de espacio, voy a tratar sólo a escritores y escritoras de procedencia caribeña que nacieron en los años 50, y se educaron en Gran Bretaña, adonde llegaron durante su infancia o adolescencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este criterio necesariamente excluye a novelistas como Beryl Gilroy, a pesar de que la mayoría de sus trabajos fueron publicados en los años 90 y de que tratan de preocupaciones comunes a la "nueva diáspora", por ejemplo en su obra de título " Boy-Sandwich" (1989) [9], en la que el joven Tyrone debe tomar decisiones sobre su identidad británica al regresar a la isla de sus padres, Jamaica. Sin embargo, Gilroy pertenece a una generación marcada por el mito de Gran Bretaña como la tierra prometida, y que llegó a Inglaterra con expectativas muy distintas de las de quienes emigraron durante la infancia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los parámetros geográficos sirven igualmente para explicar la ausencia de este grupo de una figura tan importante como Jamaica Kincaid, quien vive en Estados Unidos. Aunque sus orígenes afectan a su literatura de forma similar al de otros escritores de su generación que viven en Gran Bretaña, su arte se desarrolla en un contexto social y literario bien distinto, ya que en ésta última la fuerza de una tradición imperialista ha impedido la incorporación de las culturas minoritarias a sus instituciones, aunque todo esto ha empezado a cambiar. La actitud ambivalente de Gran Bretaña a sus escritores anglo-caribeños, por un lado autoritaria y por otro admitiendo que comparten la herencia cultural europea, conduce, como veremos, a modos literarios característicos. La ambigüedad afecta en menor escala a los escritores caribeños asentados en Estados Unidos, pues su integración en el tejido multicultural estadounidense ha sido facilitado por la existencia de una larga tradición afro-americana [10], lo que permite a estos artistas encontrar su propia voz con menor dificultad, si bien ello también implica que se les reduzca a un ghetto pre-establecido [11]. Kincaid no es el único casoLo mismo podría decirse a cerca de Dionne Brand, Shani Mootoo y Neil Bissoondath, asentados en Canadá. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por último, mi selección de escritores podría producir la errónea impresión de que se trata de un grupo claramente definido, y sin embargo, "la nueva diáspora" es una categoría muy flexible, con casos limítrofes y con localizaciones múltiples. Así, por ejemplo, Fred D'Aguiar y Caryl Phillips residen buena parte de su tiempo en Estados Unidos por razones profesionales, pero sus mentalidades continúan básicamente formadas por experiencias "británicas." Así pues, si bien es fundamental preguntarse quiénes son estas nuevas voces caribeñas, resulta aún más crucial, dada su elasticidad diaspórica, analizar lo que tienen que aportar y cómo lo hacen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque no constituye el núcleo principal de mi conferencia, me gustaría dedicar algunas reflexiones sobre la poesía, que ha jugado un papel importante en la transición de la primera a la segunda generación de escritores caribeños en Gran Bretaña. La poesía ha gozado de bastante popularidad en momentos concretos de la tradición literaria porque requiere menos tiempo que la prosa y a la vez permite una comunicación más inmediata. Esto, al menos, es lo que cabe decir en el caso de las nuevas voces británico-caribeñas. Pero el hecho de que esta poesía caribeña se componga con mucha frecuencia para ser recitada en público es una clave aún más importante de su éxito. Esta oralidad, herencia de la tradición caribeña, supone un vínculo entre artista y público, y por tanto representa una pieza clave para fortalecer a una comunidad joven y dispersa debido al exilio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pueden distinguirse dos tendencias principales en la poesía de "la nueva diáspora." La primera es una poesía centrada en el pasado caribeño, bien histórico, bien de recuerdos personales de la infancia, o a menudo una mezcla de ambas, como en el poema de Grace Nichols, i is a long memoried woman (1983) o en el de Fred D'Aguiar, Mama Dot (1985). No es una coincidencia que la mayoría de los autores de este grupo se centraran más tarde en la narrativa. El caso de David Dabydeen es el que mejor ilustra esta evolución: comenzó con una exploración del pasado diaspórico de su familia hindú en su colección Slave Song (1984) y Coolie Odyssey (1988), y ya en la década de 1990 empezó a escribir novela. Además, la regresión temporal que se encuentra en su poesía nos recuerda, como la narrativa posterior, que la imaginación de la diáspora a menudo necesita mirar hacia atrás para entender sus circunstancias presentes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;La segunda tendencia de la poesía de "la nueva diáspora" es la protesta. Aunque con raíces en la situación actual británica, lo que se denomina comúnmente "poesía dub", es decir, poesía que se recita a ritmo de reggae, representa asimismo una forma de "hacer historia" según el poeta Linton Kwesi Johnson, la figura más famosa de este movimiento en el reino Unido, hasta tal punto que una selección de su trabajo ( Mi Revalueshanary Fren) [12] fue publicado en 2.002 en la prestigiosa serie de clásicos literarios de la editorial Penguin. Su ya clásico poema "Inglan is a Bitch" (1980; "Inglaterra es una mierda") da voz a las frustraciones de su generación contemporánea mediante el desengaño de una primera generación de inmigrantes, prueba añadida de los lazos estrechos que unen a las dos generaciones a pesar de sus diferentes circunstancias:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando llegué a Londres de inmigrante&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me puse a currar* en el metro,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero con tanto currar en el metro&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No se llega a ninguna parte&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inglaterra es una mierda,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;nadie se libra,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inglaterra es una mierda,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;sálvese quien pueda&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sé que hay trabajo, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;trabajo en abundancia,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y a mí, en cambio, al paro me mandan,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo 55 tacos, ya voy pa' viejo,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;les da igual, a la cola del paro me mandan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inglaterra es una mierda,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;nadie se libra,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inglaterra es una mierda,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tío, qué le vamos a hacer. [13]&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En medio de esta evocación de revueltas raciales, violencia policial y la rabia de la juventud negra, Johnson nunca propone un regreso al Caribe. En cambio, especialmente en su producción posterior, solicita mayor conciencia política y una continua resistencia en el lugar que los rastafaris denominan "Babilonia." &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que, como la Historia, la protesta ha de ser retratada antes de poder conseguir una identidad post-migratoria, esta poesía revolucionaria no ha llegado a dar ningún buen novelista, lo que, dicho sea de paso, puede ser indicativo del efecto negativo de la cólera sobre el arte. Tampoco sus temas se han reflejado en la narrativa, quizá con la excepción de las primeras obras de Norman Smith ( Bad Friday, 1982) o David Simon (Railton Blues, 1983)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://es.f868.mail.yahoo.com/dc/launch?.rand=9c3qarvqve6bv#_edn14" target="_blank" name="1107998a835d8e96_11079897bd62645b_110784d8dc4fd835__ednref14"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. Escritas tras las revueltas raciales de Brixton en los años 80, ambas responden a la rabia de una nueva generación que ha comprendido que sus padres fueron atraídos a Inglaterra con falsas promesas &lt;/span&gt;&lt;a title="" onclick="return top.js.OpenExtLink(window,event,this)" href="http://es.f868.mail.yahoo.com/dc/launch?.rand=9c3qarvqve6bv#_edn15" target="_blank" name="1107998a835d8e96_11079897bd62645b_110784d8dc4fd835__ednref15"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. Como la juventud marginada de los poemas de Linton Kwesi Johnson, experimentan el exilio británico como una nueva forma de colonización o de esclavitud. Con todo, no se da en ellas la nostalgia del Caribe. Es cierto que Bad Friday y Railton Blues son novelas de calidad inferior, pero tratan de temas importantes para la segunda generación de escritores británico-caribeños. Uno de ellos es que la dispersión caribeña no ha convertido en redundantes los rasgos regionales, lo que puede parecer paradójico si se considera que la visión desarrollada por varios autores de esta generación tiende a ser supra-nacional. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Como la mayoría de los poetas dub y novelistas que se mueven en la tradición del realismo social, Norman Smith y David Simon son de origen jamaicano, lo que no es sorprendente porque Jamaica, lugar de nacimiento de Marcus Garvey y patria de la filosofía rastafari y el reggae [16], cuenta con una tradición literaria marcada por una aguda conciencia política. Por contraposición, la característica imaginación poética de David Dabydeen y Fred D'Aguiar se vincula a la historia y al paisaje guyanés. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Significativamente, una de las primeras novelas de "la nueva diáspora" es The Unbelonging ("El desarraigo", 1985), de otra escritora jamaicana, Joan Riley, cuyo trabajo es lo más cercano a la literatura de protesta que acabo de describir. Como su título indica, esta obra narra el dilema de una generación que no se siente a gusto ni en Inglaterra ni en su Caribe natal. Cuenta la historia de Jacinta, una adolescente que llega a Inglaterra con su familia en los años 70.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acosada por su padre y por sus compañeros de colegio, se refugia en el sueño de una Jamaica idealizada y que se convierte en pesadilla cuando, después de acabar sus estudios, vuelve al Caribe. Una vez allí, se ve forzada a reconocer que carece de hogar, puesto que los jamaicanos pobres le dicen que "vete a casa por donde has venido", del mismo modo que en Inglaterra se la exigía de forma racista que "vete a donde perteneces". [17] La dificultad del retorno al hogar caribeño es uno de los motivos clásicos de "la nueva diáspora," y se evoca igualmente en la novela de Caryl Phillips, A State of Independence (1986). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Además de su valor emblemático para toda una generación, The Unbelonging es digna de mención como obra pionera [18]. Es una de las primeras novelas publicadas por una escritora caribeña en Gran Bretaña desde que lo hiciera Jean Rhys en los años 30, y anuncia la aparición de un grupo de mujeres escritoras aún en proceso, ya que, con la excepción de Pauline Melville (una escritora de origen mixto, británico y guyanés), autora de la novela El cuento del ventrílocuo (1997), la literatura anglo-caribeña de la postguerra no produjo al principio escritoras notables [19]. El panorama ha cambiado recientemente con la publicación de la novela Dientes blancos (2000), de la escritora de origen británico-jamaicano Zadie Smith así como de Pequeña Isla (2004) de Andrea Levy, escritora también de origen jamaicano. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otro caso interesante es el de Leone Ross, también de procedencia británico-jamaicana, cuya novela Orange Laughter (1999) la identifica como escritora de talento. No obstante, creo que estas escritoras pertenecen a una generación más joven, que se siente ante todo británica, y por tanto no se puede decir que participen de la literatura caribeña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos a The Unbelonging, publicada en 1985. Incluso no siendo del todo una gran obra literaria, sobre todo dado su acentuado realismo, The Unbelonging contiene en embrión los temas que conforman el universo ético de la generación de Riley. Los principales son la familia rota como metáfora de la situación post-colonial, y una obsesión con la memoria como parte de la búsqueda de una identidad post-migratoria. A continuación intentaré examinar cómo esta generación literaria aborda estos dos temas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gran parte de las novelas de "la nueva diáspora" localiza en la familia la ruptura. Buen ejemplo de ellos es The Intended, de David Dabydeen, que se centra en un adolescente inidentificado que, alejado de su Guyana natal y bajo la tutela de los servicios sociales británicos, se enfrenta a las tentaciones y los atractivos pero también a los peligros de un Londres multirracial. Como ha comentado la crítica, se trata de una variación de la clásica novela de aprendizaje [20], un género popular entre los escritores caribeños de los años 50 y 60, en la que el paso de la adolescencia a la etapa adulta equivale al progreso de la nación hacia su independencia. Residiendo la principal diferencia en que son los servicios sociales, como institución, los que se encargan de las necesidades afectivas del chico [21]. Esta modificación es importante porque subraya la falta de hospitalidad de Inglaterra; es como si la nueva generación de inmigrantes caribeños hubiera rechazado finalmente la idea de encontrarse con la "madre" (patria) o incluso con la "madrastra" (patria) en Inglaterra. La llegada a Inglaterra del protagonista de Dabydeen, y también de la de Riley, anuncia algo más que la frialdad y la indiferencia: simboliza la reaparición de la colonización y la esclavitud. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El trauma colonial no ha desaparecido con el exilio, sino que parece simplemente haberse desplazado a la familia, la cual, como nos recuerda Milan Kundera, funciona mediante mecanismos psicológicos similares a los de la sociedad en general [22]. El comportamiento abusivo del padre de Jacinta recuerda a la etapa colonial, y ejemplifica el modo en que "la nueva diáspora" a menudo relaciona la explotación colonial con la explotación sexual. Como los inmigrantes de la anterior generación, la joven deja su hogar caribeño reclamada para atender a las necesidades de su padre. Su violencia, tanto física como psicológica, y su voz, que resuena "como el chasquido de un látigo" [23] inmediatamente evoca al dueño de la plantación. También en la novela de Dabydeen el orfanato donde el chico ha sido abandonado por su padre es descrito como una "prisión para jóvenes" [24] donde los recién llegados tienen que pasar "una temporada de aclimatación" [25], al igual que los esclavos recién llegados al Caribe. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la paternidad o la maternidad no biológica o por adopción figura en la literatura de "la nueva diáspora" de un modo más positivo aunque todavía ambiguo. Así ocurre en la novela Cruzar el río de Caryl Phillips (1993), una novela de tono visionario que examina la inter-culturalidad a través de viajes imaginarios por la historia de la diáspora africana. Tal vez la imagen de adopción más impactante en esta novela es la de un padre africano que vende a sus tres hijos como esclavos, provocando de este modo su dispersión, finalmente acogiendo a Joyce, una mujer inglesa y blanca como uno de sus propios hijos [26]. En la novela de Phillips, A Distant Shore publicada en 2003, un refugiado africano que ha perdido a casi toda su familia en la guerra, Gabriel, es acogido por una pareja de ancianos británicos que le consideran como al hijo que nunca tuvieron. [27] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Resulta interesante que esta preocupación recurrente con la genealogía y el parentesco se refleje en el extenso uso que hace "la nueva diáspora" de la intertextualidad. Así, por ejemplo, Higher Ground (1989), de Caryl Phillips, crea una compleja red intertextual (que incluye, entre otros, a Joseph Conrad, JM Coetzee, George Jackson, y Ana Frank) para subrayar no sólo su relación sino también su distancia de las tradiciones literarias del Caribe, Europa, y Estados Unidos. La misma ambivalencia se da en The Intended, de David Dabydeen, que, como indica su título, está construida sobre referencias múltiples a la obra de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas . &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La obsesión por recordar es la segunda preocupación principal en la literatura de "la nueva diáspora." Interesa resaltar que de las dos ó tres docenas de novelas que ha escrito esta generación, relativamente pocas se desarrollan en la Inglaterra contemporánea, y las que lo hacen incluyen también secciones en otras épocas del Caribe y de África, como si los escritores hubieran de enfrentarse a su pasado antes de examinar directamente el presente. Por ejemplo, Caryl Phillips necesitó seis novelas antes de tratar la Inglaterra contemporánea en A Distant Shore, si bien ya había tocado el tema en sus obras de teatro, y además, todas las novelas habían sido al menos en parte alegorías del presente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para buena parte de la generación más joven de escritores caribeños, la emigración parece haber perdido el atractivo mimético que se mantuvo en la mayoría de las novelas de la generación anterior. La experiencia del exilio ha adquirido un sabor simbólico y casi mítico que se puede estudiar mejor cuando el entorno es extranjero, lejos del escenario potencialmente explosivo de la Inglaterra de hoy. Optar por escenarios extranjeros, una opción unida en muchos casos a un viaje hacia el pasado, no puede considerarse como escapismo o nostalgia, o como dice Jasón Cowley, una "arqueología estéril" [28]. En cambio, parece ser el resultado de la necesidad que asedia a estos escritores de examinar su actual situación post-colonial (o, incluso, neo-colonial) desde una posición privilegiada por su carga simbólica. Así lo explica Fred D'Aguiar en referencia a la poesía afro-británica: "Incluso cuando parece que trata de temas completamente ajenos, a menudo es una alegoría didáctica sobre la vida en Gran Bretaña" [29]. Del mismo modo, D'Aguiar indica que una novela puede "tratar sobre temas contemporáneos a través de acontecimientos pasados" [30]. Por tanto, su narrativa y la de toda su generación deberían ser estudiadas desde esta perspectiva. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como parte de la búsqueda de una nueva estética caribeña del exilio atrapada entre lo antiguo y lo nuevo, el pasado y el presente, el hogar y el país de acogida, la exploración del pasado da forma a muchas novelas cuya ambición es descubrir las complejidades ocultas de la Historia no sólo de las sociedades caribeñas sino también de Gran Bretaña. Vale la pena mencionar dos obras de David Dabydeen, The Counting House (1997), que trata sobre la llegada de trabajadores hindúes a Guayana en el siglo XIX, y A Harlot's Progress (1999), que, como sugiere el título, recupera a los personajes de una serie de dibujos del pintor del siglo XVIII Hogarth, de entre los cuales destaca Mungo, quien sufre la explotación de la metrópolis colonial como la prostituta del título. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otros textos similares son La memoria más larga (1994) y El mar de los fantasmas (1997), ambas de Fred Dáguiar, la segunda de las cuales trata es un cuento que narra la historia de Zong, un barco negrero del s. XVIII, cuyo capitán arrojó por la borda a más de un centenar de esclavos para reclamar el dinero del seguro, un suceso que el pintor Turner inmortalizó en uno de sus cuadros. Por último, Cambridge (1991), la novela de Caryl Phillips, se acerca con mucha sensibilidad a la violencia y las intrincadas relaciones en las plantaciones caribeñas del s. XIX, mientras que en Cruzar el río (1993) el mismo autor recorre los 250 años de la diáspora africana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente carezco de tiempo para discutir estas novelas en detalle, por lo que he decidido centrarme en una de las más representativas, la primera novela de Fred D'Aguiar, La memoria más larga. La obra ofrece una reconstrucción del pasado que no es revanchista sino más bien un modo de comprenderlo mejor y de denunciar sus prejuicios. Lejos de retraerse del presente, la novela comienza con la prometedora premisa de que "el futuro no es más que un pasado pendiente de ocurrir" [31]. La Historia funciona aquí como un claro punto de partida y no como fin en sí misma. Localizada en una plantación de Virginia a principios del siglo XIX, La memoria más larga gira en torno a la figura de Whitechapel, un esclavo viejo y obediente que sin querer provoca la muerte de su hijo fugitivo, Chapel, al revelar a su amo la dirección de la fuga. Alrededor de este acontecimiento principal, la obra construye los testimonios de sus muchos protagonistas: el Sr. Whitechapel, un esclavista liberal; su capataz Sanders Senior, padre verdadero del esclavo fugado; la hija del dueño Lidia, que enseñó a Chapel a leer y escribir; el propio Chapel, esclavo y poeta; el colaborador de un periódico local; y Sanders Junior, el hijo del capataz, que acaba matando a su hermanastro a latigazos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las técnicas estilísticas utilizadas en La memoria más larga (y que también se adoptan en otras novelas mencionadas por Dabydeen y Phillips) nos permiten observar las innovaciones introducidas en la narrativa de "la nueva diáspora." Por una parte, el tratamiento caleidoscópico es el vehículo formal de la intención revisionista. Al descubrir las ocultas complejidades de las plantocracias, esta forma subvierte eficientemente un sistema que, como el racismo o el esencialismo en la actualidad, se fundamentan para sobrevivir en una lógica dicotómica y simplista, rechazando en consecuencia la ambigüedad como "signo de debilidad" [32]. Y sin embargo, aunque evita con éxito los binarismos, la novela huye asimismo de la fácil auto-complacencia al sugerir que la "enrevesada madeja" creada por la esclavitud "ya no se puede deshacer, tan sólo comprender" [33] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la estructura polifónica de La memoria más larga, como la de otras novelas históricas mencionadas antes, incide en la compasión por los desposeídos y las víctimas, cualesquiera que sean su raza u origen, como si el exilio hubiera borrado las responsabilidades concretas por el sufrimiento pasado, dejando tan sólo el dolor de la pérdida. Este nuevo sentimiento queda recogido en las palabras de un personaje en la novela de Lawrence Scott Witchbroom, que comparte muchas de las características de "la nueva diáspora": "Mi dolor no es como el tuyo, pero las fronteras entre ambos son difusas" [34]. Como los beurs, es decir, la segunda generación de inmigrantes del norte de África en Europa, la nueva diáspora "se identifica con los grupos oprimidos en muchos lugares del mundo" [35]. El sistema colonial puede haber acabado oficialmente, pero permanece un orden más amplio de opresión, ya sea económica o patriarcal, hacia el que estos autores están sensibilizados debido a sus orígenes. Por ejemplo, se da una creciente preocupación, tanto entre los escritores como las escritoras, por la situación de la mujer como "Otro" y como persona excluida, que se aprecia en el tratamiento de más temas domésticos, tales como las relaciones entre varones y mujeres o el conflicto generacional. Este cambio en la sensibilidad pretende incorporar a las personas silenciadas, o, como lo expresa Carole Boyce Davies, "las personas desoídas en la narración de la Historia" [36].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;De las demás novelas que he ido mencionando, quizá las de Caryl Phillips son las que mejor ejemplifican esta "empatía" con los "otros." Así se demuestra en su sensible recreación de las voces femeninas, su tratamiento comprensivo pero nunca sentimentaloide de los personajes marginales, tanto negros como blanco, y sobre todo, en su interés por la experiencia judía, plasmada admirablemente en La naturaleza de la sangre (1997). Se precisaría al menos otra conferencia para transmitir la originalidad y madurez de la visión diaspórica de Phillips, expresada en Cruzar el río a través de "un coro de muchas voces" de todos los niños de una diáspora global que han abandonado para siempre su patria y sin embargo han conseguido de algún modo formar parte de una comunidad, con todo el dolor y todo el amor que esta experiencia puede llegar a implicar. Baste decir aquí que la visión de Phillips está arraigada en la experiencia del exilio caribeño a fin de sugerir un concepto intercultural de lo universal, apartándose del modelo tradicional porque ofrece un modelo criollo en vez de euro-céntrico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es importante señalar que su contribución a la novela inglesa, como la del resto de la generación, no se limita a las técnicas narrativas y los temas descritos en esta charla, sino que sobre todo, se trata de uno de los nuevos significados y valores que cuestionan el mito de la homogeneidad anglosajona y gradualmente conducen a una redefinición de la identidad británica que incluye la diversidad y por tanto a las personas excluidas. Como explica el propio Phillips en su introducción del Extravagant Strangers, una antología dedicada a autores nacidos fuera de Gran Bretaña pero que forman parte de su tradición literaria:"Gran Bretaña ha desarrollado una visión de sí misma como nación homogénea tanto en lo cultural como en lo étnico, y esto ha dificultado que algunos británicos nos sintamos de verdad con derecho a participar completamente en la narración de la vida británica" [37]. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Su propia literatura y la del resto de los escritores anglo-caribeños debería ser considerada como exponente de una duradera y vibrante heterogeneidad británica que ha tardado en ser reconocida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A modo de conclusión, me gustaría recapitular alguna de las características de la "Nueva Diáspora" y enfatizar una vez más su originalidad. Los temas emblemáticos de su visión, como el pasado, la familia, o la construcción de una identidad, han sido siempre piezas clave del entramado literario caribeño. Pero lo que distingue a esta nueva generación de sus predecesores es una "identidad cambiante" [38], una diferencia de matiz y énfasis más que intereses nuevos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;David Dabydeen y Nana Wilson-Tagore nos recuerdan que el proyecto de la primera generación de artistas del Caribe en Gran Bretaña se basaba fundamentalmente en el deseo de dar voz a una identidad específica que luchaba contra una colonización deshumanizante:"el/la escritor/a de las colonias sentía la necesidad y la obligación de representar las sociedades coloniales, de revelar la humanidad de las personas ante una sociedad británica maliciosamente ignorante de esa humanidad. La tarea más urgente era dirigirse y convencer al público británico de los valores humanos existentes en las comunidades negras" [39]. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El "peso de la revelación" ya no afecta a la segunda generación, pues cuentan con un público lector conseguido por sus precursores [40]. Se han alejado de la idea de los escritores de la segunda generación de ser "misioneros en el Primer Mundo" [41], aunque, como se lamenta Phillips, "la actitud misionera—la idea de que el/la escritor/a de color debe explicar a la gente blanca cómo es la gente negra—domina la forma de pensar de algunas editoriales y de muchos críticos" [42]. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque continúan escribiendo para un público predominantemente occidental, "la Nueva Diáspora" siente más confianza en su propio sentido de la identidad, aunque ésta sea múltiple o fluctuante. Libres del "complejo de Calibán" [43], es decir, del complejo de inferioridad colonial que afectó a buena parte de la generación anterior, este nuevo grupo ahora se enfrenta a la condición de Otelo, es decir, la del extranjero occidentalizado, que es una de las figuras principales de la novela de Phillips, La naturaleza de la sangre. Sus escritores se han convertido en una afirmación del derecho a pertenecer a la sociedad británica y un embargo de una historia demasiado a menudo silenciada y parcialmente representada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El cambio perceptible en la forma de escribir de la Nueva Diáspora hacia una perspectiva más católica, es decir, más abierta y universal, se mantiene por una interacción entre lo personal y lo colectivo, un par de conceptos en realidad, que constituyen la condición del exilio y que provocan una tensión que mantiene la creatividad viva. El exilio ha conducido primero a la fragmentación, resultante de una confrontación consigo misma, seguido de un intento por cicatrizar de la desintegración recurriendo a un esquema de referencia político e histórico más amplio que a menudo va más allá de la condición caribeña, para incluir al mundo en general. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tal y como he intentado mostrar, lo que caracteriza La Nueva Diáspora es un énfasis creciente en lo individual, una tendencia autobiográfica quizá imaginada en la destacada aunque aburrida novela de Naipaul, El Enigma de la Llegada, que concluye con la idea de que la historia es una cuestión mucho más personal que puede residir en el corazón" [44]. Como Margaret Joseph señala, este creciente interés en lo individual por oposición al grupo también prevalece entre los escritores caribeños contemporáneos fuera de Gran Bretaña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para Lamming y Selvon (y otros escritores de las Indias Occidentales de los años 50 y 60) Caliban fue el habitante oprimido de las islas colonizadas el heredero "desconectado" de un pasado traumático. Un cambio enfocado es evidente en los escritores caribeños más jóvenes, tales como Earl Lovelace, Erna Brodber y Jamaica Kincaid, quien ha cambiado sus preocupaciones por otros negocios,… Estos escritores han alcanzado un sentido de identidad propia y están interesados en el individuo por su propio bien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como contrapeso a esta subjetividad y a las exploraciones sociológicas de sufrimiento supuestas, la forma de escribir de La Nueva Diáspora ha cambiado simultáneamente a un recuerdo universal, no sólo histórico colonial, con el fin de explicar, pero también de interrogar y revisar el pasado. Con la excepción de Joan Riley, que se afirmó "como escritora, soy la única responsable de mí misma y de mi conciencia" [46], los otros escritores comentados tienen un sentido de responsabilidad colectiva no solo de su "tribu" sino también de la raza humana en general que da como resultado una compleja rede de conexiones que va más allá de los países del Caribe y de Gran Bretaña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, como observa Bruce King, la literatura caribeña, especialmente la más reciente, ha de ser examinada "obra a obra. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Las grandes generalizaciones no nos llevan demasiado lejos, ya que incorporan en sí mismas, y en las teorías en que se basan, los propios resultados que dicen investigar" [47].Así, es necesario examinar individualmente todos los escritores que he mencionado con demasiada rapidez aquí y profundizar en las complejidades de la experiencia caribeña del exilio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;------ &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;[1] Dabydeen and Wilson-Tagoe, A Reader's Guide, p. 83.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Caryl Phillips, 'Living and Writing in the Caribbean : An Experiment', Kunapipi, 11. 2 (1989), 44-50 (p. 47). This article was also published in Us/Them, ed. by Collier, pp. 219-23 (p. 221). Phillips expresses a similar rejection of the role of missionary for his generation in 'The European Tribe', in The European Tribe (1987; London : Faber &amp; Faber, 1988), pp. 119-29 (p. 129).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Margaret Paul Joseph, Caliban in Exile: The Outsider in Caribbean Fiction (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 123.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] V.S. Naipaul, The Enigma of Arrival (London: Penguin, 1987), p. 318.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Margaret Paul Joseph, Caliban in Exile: The Outsider in Caribbean Fiction (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 114.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Joan Riley, 'Writing Reality in a Hostile Environment', in Us/Them, ed. by Gordon Collier (Amsterdam/Atlanta: Rodopi, 1992), pp. 213-18 (p. 214).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Bruce King, 'Caribbean Conundrum', Transition, 62 (1993), pp. 140-57 (p. 156).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[1] Este artículo es un texto de una lectura obtenida de la Universidad de Huelva en España en Marzo de 2004.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[2] Linton Kwesi Johnson, 'Voces, en Voces de la Vida y la Muerte - (Londres: Editorial TRJ 1974), p. 23.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[3] John Solomos que lo citó textualmente en la obra de Peter Fryer, "Staying Power: The History of Black People in Britain" (Londres: Ed. Pluto 1984), p. 399.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[4] David Dabydeen, "On Not Being Milton: Nigger Talk in England Today", in Tibisiri: Escritores Caribeños y Críticos, editada por Maggie Butcher (Sydney/Mundelstrup: Dangaroo, 1989), pp. 121-35 (p. 133)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[5] George Lamming, Los placeres del Exilio (1960; Londres: Aliison &amp; Busby, 1984), p. 214 &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;[6] Albert Gérard, “Problemática de una historia literaria del mundo caribeño”, Revista de Literatura Comparada, 245.1 (1988), pp. 45-56&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[7] Caryl Phillips, "El legado de Lamming and Selvon", Wasafiri, 29 (Spring 1999), pp. 34-36 (p. 36).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[8] Fred D'Aguiar, “Contra la literatura británica negra”, in Tibisiri Escritores Caribeños y Críticos, editada por Maggie Butcher pp. 106-14. Algunos de los puntos indicados aquí también se han planteado por Bénédicte Ledent, “Africa en la novela de la diáspora anglófona”' Critique, 711-712 (agosto-septiembre 2006), pp. 739-750.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[9] Beryl Gilroy, Boy-Sandwich (London: Heinemann, 1989).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[10] Esto aplica principalmente a los escritores afro-caribeños. Para Michelle Cliff, una escritora jamaicana, la identificación con la tradición afro-americana es menos directa aunque no imposible. Al respecto, ver Carole Boyce Davies, “Mujeres negras, escrito e identidad: Migración del tema” (London/New York: Routledge, 1994), p. 123&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[11] Ver “Jamaica Kincaid: Desde Antigua a América”, en Fronteras de la Literatura caribeña en inglés, ed. by Frank Birbalsingh (London: Macmillan, 1996), pp. 138-51 (p. 142)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[12] Linton Kwesi Johnson, Mi Revalueshanary Fren: Selected Poems (London: Penguin, 2002)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[13] Johnson, Mi Revalueshanary Fren, pp. 39-41&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[14] Norman Smith, Bad Friday (Birmingham: Trinity Arts Association, 1982. También publicado por New Beacon, London, 1985); David Simon, Railton Blues (London: Bogle-L'Ouverture, 1983&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[15] Ver Ferdinand Dennis, Behind the Frontlines: Journey into Afro-Britain (London: Gollancz, 1988) como investigación de este fenómeno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[16] Es interesante notar que David Simon dedica Railton a Bob Marley&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[17] Joan Riley, The Unbelonging (London: The Women's Press, 1985), p. 142.[18] Es una de las pocas novelas junto con Caryl Phillips's The Final Passage (1985), que ofrece una perspectiva de la mujer durante la migración caribeña a UK.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[19] Las mayores escritoras caribeñas contemporáneas como Erna Brodber, Michelle Cliff, and Dionne Brand no pertenecen a la tradición británica-caribeña.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[20] A parte de Margery Fee, 'Resistance and Complicity in David Dabydeen's "The Intended"', ARIEL, 24.1 January 1993, ver Mario Relich, 'Literary Subversion in David Dabydeen's The Intended', Journal of West Indian Literature, 6.1 (July 1993), pp. 45-57 (p. 46) and Benita Parry, 'David Dabydeen's The Intended', Kunapipi, 13.3 (1991), pp. 85-90 (p. 85).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[21] Lo que es el caso hasta cierto punto de algunas heroínas en la ficción de Caryl Phillips. Leial en The Final Passagees es cuidada por un auxiliary sanitario, mientras que Irina y Eva abandonan a su familia en Polonia y Alemania para aterrizar al cuidado de una anciana y al Cuerpo Nacional de Sanidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[22] Milan Kundera The Art of the Novel, trans. by Linda Asher (1986; London: Faber &amp; Faber, 1988), p. 109&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[23] Riley, The Unbelonging, p. 29.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[24] David , The Intended (London: Martin &amp;amp; Secker, 1991), p. 79&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[25] Dabydeen, The Intended, p.81&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[26] Caryl Phillips, Crossing the River (London: Bloomsbury, 1993)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[27] Caryl Phillips, A Distant Shore (London: Secker &amp; Warburg, 2003), p. 287&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[28] Jason Cowley, 'Fictional Failure', Prospect, December 1997, pp. 26-29&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[29] Fred D'Aguiar, 'Introduction', The New British Poetry, ed. by Gillian Allnutt et al. (London: Paladin, 1988), p. 3&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[30] Christina Koning, “El pasado. Otro país”, Independent on Sunday, 23 July 1995, p. 32&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[31] Fred D'Aguiar, The Longest Memory (London: Chatto &amp;amp; Windus, 1994), p. 1&lt;br /&gt;[32] D'Aguiar, The Longest Memory, p. 133.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[33] D'Aguiar, The Longest Memory, p. 137.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[34] Lawrence Scott, Witchbroom (London: Heinemann, 1992), p. 96&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[35] Alec G. Hargreaves, “Resistencia e identidad in las narraciones Beur” Estudios de ficción modernos, 35.1 (Spring 1989), 87-102 (p. 91)Los escritores Beur comparten otras características con los de La Nueva Diáspora , como por ejemplo su predilección por el Bildungsroman y por múltiples perspectivas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[36] Carol Boyce Davies, Black Women, Writing and Identity: Migrations of the Subject (London/New York: Routledge, 1994), p. 108&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[37] Caryl Phillips, Extravagant Strangers: A Literature of Belonging (London: Faber &amp; Faber, 1997), p. xiii&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[38] Debo esta fórmula de una continuidad diferentemente focalizada a Deborah E. McDowell, 'The Changing Same': Black Women's Literature, Criticism, and Theory (Bloomington/Indianapolis: Indiana University Press, 1995) quien sucesivamente lo tomó prestado de Leroi Jones (a.k.a. Amiri Baraka), 'The Changing Same (R&amp;amp;B and New Black Music)' in The Black Aesthetic, ed. by Addison Gayle, Jr (New York: Anchor/Doubleday, 1971), pp. 112-25&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[39] David Dabydeen y Nana Wilson-Tagoe, “Una guía para lectores de literatura de las Indias Occidentales y de británicos de raza negra” (Sydney/ Mundelstrup: Dangaroo, 1987), p. 83);&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[40] Frank Birbalsingh, “Una entrevista con Fred D'Aguiar”, Ariel, 24.1 (January 1993), pp. 133-45 (p. 141)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[41] Dabydeen and Wilson-Tagoe, Una guía de lectores, p. 83&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[42] Caryl Phillips, “Viviendo y escribiendo en el Caribe: un experimento”, Kunapipi, 11. 2 (1989), 44-50 (p. 47). Este artículo fue publicado en el Us/Them, ed. by Collier, pp. 219-23 (p. 221). Phillips expresa un rechazo similar del papel de misioneros para su generación en el “La tribu europea (1987; London: Faber &amp; Faber, 1988), pp. 119-29 (p. 129).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[43] Margaret Paul Joseph, “Caliban en el exilio: El intruso en la ficción caribeña” (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 123&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[44] .S. Naipaul, El Enigma de la Llegada (London: Penguin, 1987), p. 318&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[45] Margaret Paul Joseph, “Caliban en el exilio: El intruso en la ficción caribeña” (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 114&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[46] Joan Riley, “Realidad escrita en un entorno hostil”, in Us/Them, ed. by Gordon Collier (Amsterdam/Atlanta: Rodopi, 1992), pp. 213-18 (p. 214)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;[47] Bruce King, 'Caribbean Conundrum', Transition, 62 (1993), pp. 140-57 (p. 156)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;*Currar: trabajar en situación precaria; trabajar en tareas de baja cualificación profesional . &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-----&lt;br /&gt;Vídeo: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caryl Phillips con estudiantes de la Universidad de Cincinnati (inglés):&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a class="release" href="http://streaming.uc.edu/student_affairs/osp_20040504.php" target="'"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;http://streaming.uc.edu/student_affairs/osp_20040504.php&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince: &lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;http://orbe15.blogspot.com/&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;Animamos a nuestros lectores a que opinen sobre este artículo y comenten su valoración del mismo. Muchas gracias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-6912233110995156284?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/6912233110995156284/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=6912233110995156284' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/6912233110995156284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/6912233110995156284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/pasado-presente-y-futuro-de-las.html' title='Pasado, presente y futuro de las literaturas caribeñas'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobhVovmwPI/AAAAAAAAAgo/wFWDUuefFTE/s72-c/Benedicte%252BLedent,%252Bfoto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-2812609073509414812</id><published>2007-05-14T20:40:00.000-04:00</published><updated>2007-06-30T19:54:49.715-04:00</updated><title type='text'>Caribbean literature: Looking backward and forward</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobpXIvmwQI/AAAAAAAAAgw/2eJErKd-WEQ/s1600-h/Benedicte%2BLedent,%2Bfoto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082005813227602178" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobpXIvmwQI/AAAAAAAAAgw/2eJErKd-WEQ/s400/Benedicte%252BLedent,%252Bfoto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Bénédicte Ledent&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;Caribbean Literature: Looking Backward and Forward&lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn1" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; [1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Bénédicte Ledent&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Université de Liège (Belgium)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Bénédicte Ledent teaches English Language and Caribbean Literature at theUniversity of Liège (Belgium). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;She is the author of a monograph on Caryl Phillips published by Manchester University Press (Contemporary WorldWriters Series). She has also written several articles on contemporary Caribbean fiction. Her current research interests include the writing ofthe Caribbean Diaspora and socio-linguistics.. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"From extension of other voices. We became voices of our own".Linton Kwesi Johnson [2] &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;I&lt;/span&gt; do not know if you are familiar with Caribbean culture. You probably know about rhum, reggae and beaches. But, as we shall see, there is much more to Caribbean culture than these things. Literature, for example, is one of the area's major sources of richness. My intention at the start was to cover in this talk the whole field of Caribbean literature, but I have had to narrow down, for obvious reasons. My lecture today will focus on the fiction of the generation of Anglo-Caribbean novelists who came of age in England in the 80s. I will attempt to give you an overview of this transitional generation of writers, most of whom were born in the Caribbean but were brought up or educated in Britain. I will try to give you an idea of how their writing tries to cope with this cultural tension, the sense that they have of belonging and yet simultaneously not belonging to Britain. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;After an introduction in which I will contextualize the writers under study here, my talk will be divided into three sections. First of all, I will try to circumscribe my subject; then, I will focus briefly on poetry; finally, I will discuss a (subjective) selection of novels which seem to me representative of the generation of writers in question. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Let's first start with some background information. I guess that the name 'Empire Windrush' rings a bell for some of you. As you may know, it is the name of the boat which, in June 1948, brought over some 492 Jamaican passengers to the UK. This arrival is often regarded as the starting point of twentieth-century Caribbean migration to Britain, but it could also be seen as one of the last steps in a long history of migration which started with the nomadic Amerindians, then went on with the European settlers, the African slaves, the Indian indentured labourers and all the other groups which now make up the Caribbean, one of the most cosmopolitan areas in the world. Anyhow, in 1948, the Empire Windrush West Indians were enthusiastically welcomed as so many helping hands in a country suffering from labour shortage. The event was given wide coverage in the British press at the time for -- its symbolic value aside -- it had some factual importance: it was the first massive landing of West Indians on British soil, and it inaugurated a wave of large-scale migration that was to last for two decades.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Yet one should not forget that there had been a significant Caribbean presence in Britain for centuries. As early as the end of the eighteenth century, several thousand black people from the West Indies were living in Britain, but this presence was somehow forgotten. As one commentator points out, 'Traces of black life have been removed from the British past to ensure that blacks are not part of the British future'. [3] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;And as you will see later, the generation of writers we are going to examine today will endeavour to fight this amnesia about the black presence in Britain.&lt;br /&gt;Be it as it may, The Empire Windrush was the start of a huge exodus that brought thousands of Caribbean people into Britain, which made David Dabydeen, one of the writers examined in this essay, say, as a joke, that at the end of the twentieth century, Britain was the third largest Caribbean island, after Jamaica and Trinidad, with about half a million West Indian citizens. [4] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;There was a significant proportion of artists and writers among the post-war Caribbean settlers in Britain. The best-known are Wilson Harris, George Lamming, Edgar Mittelholzer, Sam Selvon, and V. S. Naipaul. Their position is paradigmatic of that of the average Caribbean immigrant, since their motivations were also two-pronged. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;On the one hand, they were driven by economic motives: there were no major publishing houses in the Caribbean and most important publishers had their seats in London. Migrating meant therefore the possibility of being published and thus gaining access to a wider readership. On the other hand, the Caribbean writers' urge to go to Britain was also fuelled by emotional and metaphysical factors. Suffice it to say here that colonial education had made Caribbean people look up to Britain as the real world, the place where things could happen. For their art to develop to the full Caribbean artists needed to confront Prospero in his own land and come to terms with their colonial status, a process described by George Lamming in his seminal collections of essays The Pleasures of Exile published in 1960. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;If the expectations of the Caribbean migrant to Britain were very high, both economically and emotionally, since they thought they were going 'home', reality turned out to be very different from the myth, and the ensuing disillusion was all the more shattering because the myth had remained unshakeable for centuries. It was true enough, at least up to the end of the 1960s, that there were jobs to be found. But the pay was low and many West Indians were underemployed.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Housing, too, was a source of deep frustration. Many landlords refused coloured tenants and when they did accept them it was often to put them up in run down and substandard accommodation for which they charged high prices. Discrimination in employment and housing brought home to Caribbean immigrants the fact that before being Britons they were blacks who were likely to be discriminated against. While one cannot deny the traumatizing effect of this experience, it did have positive effects which only became visible with the passing of time. The difficulty of integration forced Caribbean people to re-assess their status as colonials and rediscover their own identity and values. That is why immigration to Britain also helped to create a feeling of 'Caribbeanness', or rather 'West Indianness', among the immigrants. According to Lamming: 'No Barbadian, no Trinidadian, no St Lucian, no islander from the West Indies sees himself as a West Indian until he encounters another islander in foreign territory. ... In this sense, most West Indians of my generation were born in England'. [5] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;This process of self-discovery is nowhere better illustrated than in the prolific creativity of the Caribbean writers exiled in Britain from the 1950s onwards. They not only wrote extensively about their experience as exiles but also about their Caribbean home, which they saw with more clear-sightedness from a distance. And interestingly, the journey to the former colonizer's country provoked an unprecedented creative boom which, in turn, signalled the birth of a specifically Caribbean literary consciousness. We are going to examine its repercussions on the second generation of Caribbean writers who are now also part of the British literary tradition and whose main achievement has been to build bridges between the past and the future. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Histories of Caribbean literature are notably difficult to write because they demand that the scholar respect national or regional differences while paying attention to the commonalities inherited from the past. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn6" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;The chronicler of the new voices within that tradition faces the extra challenge of dealing with a body of writing still in the making, and in which, therefore, it is harder to perceive general trends. As this survey is not able to benefit from the vantage point afforded by distance, it is bound to be tentative and to raise questions which will remain unanswered. But this difficulty of capturing a still unfolding tradition has not been the only problem, for, as we will see, more specific questions concerning appellation and criteria of inclusion have proved of more immediate concern. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;The generation of writers I am going to examine here comprises, among others, such novelists as David Dabydeen, Fred D'Aguiar, Caryl Phillips, and Joan Riley. It seems important to note from the start that these authors should not be seen in isolation, for they are a transitional generation, the inheritors of a complex tradition. Their writing owes much to the ground-breaking generation of artists who -- from Jean Rhys in the 1930s to Wilson Harris, George Lamming, Sam Selvon, and V.S. Naipaul after WWII -- preceded them to the so-called 'Mother Country'. While the younger writers did not have the same cultural shock as the first group who arrived in England as adults and with a colonial experience, they live like their predecessors on the cusp of at least two cultures. Therefore, like the first generation, they still 'found themselves trying to deal with loneliness, ambivalence, and confusion about their relationship to British society', as Caryl Phillips put it in a piece entitled 'The Legacy of Lamming and Selvon'. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn7" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Even if it is necessary to attempt to circumscribe these writers, though one may wonder whether it is desirable or even possible to define the contours of an essentially nomadic tradition, in principle resistant to containment. The following parameters should, for that reason, be regarded only as analytical categories that helped me to delineate my literary sample, not as ways of constricting a fluctuating reality. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;The group of writers I have undertaken to examine here is sometimes subsumed under the label 'Black British' which, like most categories, is convenient but ultimately unsatisfactory, because basically misleading. As Fred D'Aguiar argues, this designation not only assumes that blackness and Britishness are homogeneous wholes, but also restricts creativity to racial or national experiences, thereby negating individual artistic licence.[8] &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Moreover, because it sets artificial boundaries to the creative imagination, it seems particularly inappropriate with reference to a writer like Caryl Phillips, whose work posits a cross-cultural vision of the world. Regardless of these general objections, I also find 'Black British' unsuitable to describe the new generation of Caribbean writers in Britain because, as an umbrella term, it covers too large a literary territory to be of any critical use. Indeed, it can be employed to identify writers as divergent as Ben Okri from Nigeria or Salman Rushdie from India, two artists who do not have much more in common than their post-coloniality. What I propose to use instead is 'The New Caribbean Diaspora in Britain', or 'The New Diaspora' for short. A less static formula, it not only covers what these writers are but also, more fittingly, what they write, and thus better matches my critical concern with their post-migratory sensibility, while also implying (at least in its longer form) the participation of this body of writing in a changing British society. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;I shall now set out to address the question of who 'The New Diaspora' includes and along what temporal and geographical norms. I have decided to narrow down my focus on writers of Caribbean heritage born in the 1950s, and brought up and/or educated in Britain where most of them arrived as children or teenagers. This criterion necessarily excludes a novelist like Beryl Gilroy, even if most of her work was published in the nineties and often deals with preoccupations dear to The New Diaspora, as in her significantly entitled Boy-Sandwich (1989),&lt;br /&gt;[9] which features Tyrone, a young man who comes to terms with his Britishness after a return to his parents' Jamaica. Yet, Gilroy belongs to a generation imbued with the myth of Britain as the land of milk and honey, one which came to England with very different expectations from those individuals who arrived as children. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;br /&gt;My geographical option also explains the absence from my corpus of such a major figure of diasporic Caribbean literature as Jamaica Kincaid who is based in the USA. Although her origins affect her writing in the same way as that of other writers of her generation living in the UK, her art springs from a different social and literary context to that of her fellow writers based in Britain, where a strong imperial tradition has done little to accommodate minority cultures within its institutions, although things have started to change. The ambivalent approach to Britain of Anglo-Caribbean writers, at once assertive but also appreciative of their own partly European cultural heritage, is bound to lead, as we shall see, to distinctive modes of writing. This ambiguity affects Caribbean writers in the USA to a lesser extent, for their integration into the multicultural American canvas, facilitated by a well-established African-American tradition,&lt;br /&gt;[10] may allow the artists to find their own voice more easily, even though it also tends to ghettoize them.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn11" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; [11]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; But Kincaid is not the only one to be left out of this brief survey. The same could be said of Dionne Brand, Shani Mootoo and Neil Bissoondath writing from Canada. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Finally, my selection of writers might give the misleading impression that we have to do with a neatly defined group. However, 'The New Diaspora' is a very flexible category, full of borderline cases with multiple locations. Fred D'Aguiar and Caryl Phillips, for example, spend much of their time in the USA for professional reasons, but their outlook remains basically shaped by their British experience. So, while it is essential to raise questions about who the new Caribbean voices are, it is even more important, in view of their diasporic fluidity, to examine what they have to say and how they do it.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Though not the focus of this talk, poetry deserves more than a passing mention for the transitional role it played between the first and second generations of Caribbean writers in Britain. Verse has often been a popular genre with budding literary traditions, because it requires less time than prose while allowing more immediacy in expression. That much, at least, can be said of the new Caribbean voices in Britain. But the fact that Caribbean verse is often intended to be performed may be a more specific reason for its success. An obvious legacy of the Caribbean oral tradition, performance literature, with the link between artist and audience it implies, can indeed be instrumental in strengthening a young community dispersed by exile. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;One can make out two main trends in the poetry of The New Diaspora. One is a poetry centering on the Caribbean past, whether history or childhood memories, or often a mixture of the two, as in Grace Nichols's i is a long memoried woman (1983) and Fred D'Aguiar's Mama Dot (1985). It is no coincidence that most of the poets who belong to this group later turned to fiction. David Dabydeen's work best illustrates such a development: starting with an exploration of his diasporic East Indian ancestry in the collections Slave Song (1984) and Coolie Odyssey (1988), he only turned to fiction in the 1990s. Moreover, the journey back in time at the heart of this poetry reminds us, like the fiction examined later, that the diasporic imagination often needs to look backward before coming to terms with its present predicament. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Protest is the second trend in the poetry of The New Diaspora. Though clearly rooted in the present British reality, what is commonly called 'dub poetry', i.e. poetry spoken to a reggae rhythm, is nonetheless a way of 'mekkin histri' according to Linton Kwesi Johnson, its most famous representative in the UK, a selection of whose work was published in 2002 in the Penguin Modern Classics series as Mi Revalueshanary Fren.&lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn12" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; His now classic 'Inglan is a Bitch' (1980) voices the frustrations of his contemporaries through the disappointment of a first generation immigrant, a further proof of the close links between the two generations in spite of different circumstances: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;w'en mi jus' come to Landan &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;tounmi use to work pan di and ahgrounbut &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;workin' pan di and ahgrouny'u don't get fi know your way aroun'&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Inglan is a bitchdere's no escapin' it&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Inglan is a bitchdere's no runnin' whey fram it[. . .]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;mi know dem have work, work in abundant yet still, dem mek mi redundant&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;now, at fifty-five mi gettin' quite ol'yet still, dem sen' mi fi goh draw dole&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Inglan is a bitchdere's no escapin' it&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Inglan is a bitch fi trueis whey wi goh dhu 'bout it? &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn13" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;In his rendering of race riots, police violence and the rage of black youth, Johnson never advocates a return to the Caribbean but rather pleads, especially in his later pieces, for more political awareness and continued resistance in what Rastafarians call ' Babylon' &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Although there is a sense that rage, like history, needs to be addressed before a post-migratory identity can be achieved, this revolutionary poetry has not spawned any major novelist, which, incidentally, could be an indication of the crippling effect of anger on art. Nor have its themes led to major developments in fiction with the exception of early novels like Norman Smith's Bad Friday (1982) and David Simon's Railton Blues (1983). [14] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Written in the wake of the Brixton riots in the early 1980s, both convey the anger of the new generation who have come to the realization that their parents were lured to England by vain promises. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn15" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Like the marginalized youths in Linton Kwesi Johnson's poems, they experience exile in Britain as a new form of colonization or slavery. Yet nowhere is there a sense of nostalgia for the Caribbean. Bad Friday and Railton Blues are, it is true, only minor novels. Yet they raise important issues for the second generation of Caribbean writers in Britain. One of them is that Caribbean dispersal has not made regional characteristics altogether redundant, which might seem paradoxical if one considers that the vision developed by several writers of the new generation tends to be supra-national. Like most 'dub poets' and most novelists writing in the tradition of social realism, Norman Smith and David Simon are of Jamaican descent. This is hardly surprising since a keen political consciousness has been the hallmark of most writing from Jamaica, the birthplace of Marcus Garvey and the home of Rastafarianism and reggae. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn16" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Similarly, David Dabydeen and Fred D'Aguiar's distinctive poetic imagination can be linked to Guyanese history and landscape.* &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Significantly, one of the first novels of The New Diaspora is The Unbelonging (1985) by Joan Riley, another Jamaican writer, whose work comes closest to the protest writing just described. As its title indicates, this book dramatizes the dilemma of a generation which feels at home neither in England nor in its native Caribbean. It tells the story of Hyacinth, a teenager who arrives in England in the 1970s. Faced with an abusive father and hostile schoolmates, she retreats into her dream of an idealized Jamaica which turns into a nightmare when, after taking a degree, she journeys back to the Caribbean. There, she is brutally confronted with her ultimate homelessness when the '"Go back whe yu come fram"' of destitute Jamaicans echoes the '"Go back where you belong"' &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn17" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; of racist Britons. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;The difficulty of ever returning to the Caribbean 'home', understandably a major preoccupation of The New Diaspora, is also evoked in Caryl Phillips's A State of Independence (1986). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Apart from its emblematic value for a whole generation, The Unbelonging is worth mentioning because it is a pioneering work. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn18" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;One of the first novels published by a Caribbean woman writer in Britain since Jean Rhys in the 1930s, it prefigures the emergence of a tradition of women's writing still in the making, since, with the exception of Pauline Melville, partly British, partly Guyanese, the author of a novel entitled The Ventriloquist's Tale (1997), post-war Anglo-Caribbean writing did not at first produce major female novelists.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn19" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; [19]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Things have changed recently with the publication of White Teeth (2000) by half Jamaican, half British, Zadie Smith and of Small Island (2004), by Andrea Levy, also of Jamaican descent. Also worth mentioning is Leone Ross, of Jamaican and British heritage too, whose novel Orange Laughter (1999) marks her out as a talented novelist. Yet, it seems to me that these writers belong to a newer generation who feel British in the first place, and cannot therefore be easily described as partaking of Caribbean literature. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;But let us go back to The Unbelonging which was published in 1985 . Even if it is not artistically successful, mostly because of a form of crippling realism, The Unbelonging contains in embryo some of the concerns that inform the ethos of Riley's fellow novelists. Chief among these are the disrupted family as a metaphor for the post-migratory condition, and an obsession with memory as part of a quest for a post-migratory identity. In what follows, I will attempt to examine how these two issues are handled by the generation of writers under study here. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Most novels of the New Diaspora deal with the family as a site of disruption. David Dabydeen's The Intended provides a good example of this. It centres on a nameless teenager who, away from his native Guyana and in the care of the English social services, grapples with the excitement and temptations but also the roughness of multiracial London. As several commentators have pointed out, it is a variation on the traditional apprenticeship novel,&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn20" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; a favourite genre with the Caribbean writers of the 1950s and 1960s in which the child's coming of age paralleled the coming of age of nations on the eve of independence, the major difference being that it is the social services, thus an institution, that here play the role of surrogate parent providing for the material, not the affective needs, of the child. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn21" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; This shift symbolically focuses attention on the inhospitality of England. It is as if the new generation of Caribbean immigrants had rejected the idea of ever finding a mother(land) or even stepmother(land) in England. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;The arrival in England of Dabydeen's protagonist, and of Riley's too, conveys more than coldness and indifference: it points towards a re-enactment of colonization and enslavement. The colonial trauma has not vanished with exile; it only seems to have been displaced at the level of the family, which, as Milan Kundera reminds us, functions with the same psychological mechanisms as society at large. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn22" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; The abusive behaviour of Hyacinth's father has clear colonial overtones and is but one instance of The New Diaspora's frequent conflation of sexual and colonial victimization. Like the immigrants of the previous generation, the young girl is sent for to meet her father's needs. His violence, both physical and mental, and his voice, sounding 'like the crack of a whip', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn23" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; immediately evoke the plantation owner. In Dabydeen's novel too the Boys' Home, into whose care the hero has been abandoned by his father, is described as a 'prison for youth' &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn24" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; where newcomers have to undergo 'a period of seasoning', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn25" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; just as the slaves of old had to on arrival in the Caribbean. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;However, parental surrogacy can also feature in the writing of The New Diaspora in a more positive though still ambiguous light. This is particularly the case in Caryl Phillips's Crossing the River (1993), a novel with visionary accents that addresses cross-culturality through imaginative journeys in the history of the African diaspora. Perhaps the most powerful image of surrogacy in that novel is that of an African father who sells his three children into slavery, and thereby triggers off the African dispersal, but eventually takes Joyce, a white English woman, as one of his own children. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn26" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; In Phillips's A Distant Shore , published in 2003, Gabriel, a refugee from Africa whose family has been decimated by war, is taken in by a couple of older Britons who regard him as the son they never had. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn27" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[27]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Interestingly, this recurrent preoccupation with genealogy and filiation is also reflected in The New Diaspora's extensive use of intertextuality. Caryl Phillips's Higher Ground (1989), for example, relies on a complex intertextual web (including, among others, Joseph Conrad, JM Coetzee, George Jackson, and Anne Frank) which conveys not only his affiliation to but also displacement from the West Indian, African American and European literary traditions. A similar ambivalence obtains in David Dabydeen's The Intended, which, as its title indicates, is built on a web of references to Joseph Conrad's Heart of Darkness.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;An obsession with memory is another major concern in the writing of The New Diaspora. It is interesting to note that out of the two or three dozen novels written by this generation, relatively few take place in contemporary Britain, and when they do, it is often with flashbacks set in the native land or in Africa, as if the writers had to come to terms with their past before handling the present in a straightforward way. For example, it took Phillips six novels before he could address contemporary England in A Distant Shore, even though he had dealt with it in his drama and all previous novels were to some extent allegories of the present. For the majority of younger Caribbean writers, migration seems to have lost the mimetic appeal that underlay most novels of the previous generation.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; The exilic experience has acquired a symbolical, even mythical quality that is best explored in a foreign setting, away from the potentially explosive scene of today's Britain. This choice, coupled in many cases with a journey back in time, cannot be simply put down to escapism or nostalgia, which Jason Cowley has described as a form of sterile archaeology. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn28" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[28]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Rather it seems to originate in the writers' urge to examine their present post-colonial (or, to some, neo-colonial) situation from a meaningful vantage point. As Fred D'Aguiar writes in relation to Black British poetry: 'Even when [it] is ostensibly preoccupied with some other place, it is often instructive as allegory about life in Britain'. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn29" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[29]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Similarly, he points out that a novel can talk 'about contemporary issues in terms of a past event'. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn30" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[30]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; His fiction and that of his generation should definitely be read with this in mind. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Part of the search for a new Caribbean exilic sensibility caught between the old and the new, past and present, home and host country, the exploration of the past informs many novels whose ambition is to uncover the long-hidden complexities of history, not only of plantation societies but also of Britain. Worth mentioning are David Dabydeen's The Counting House (1997) which explores the arrival of Indian labourers in nineteenth-century Guyana and A Harlot's Progress (1999) which, as its title indicates, retrieves the characters from a series of prints by eighteenth century English artist Hogarth, among them Mungo who, like the prostitute of the title, is exploited by the colonial metropolis. Other texts in the same vein are Fred D'Aguiar's The Longest Memory (1994), and Feeding the Ghosts (1997) a poetic tale which concentrates on the history of the Zong, an eighteenth-century slave-ship whose captain threw more than a hundred slaves overboard to claim the insurance money, a sombre event dramatized in a painting by Turner. Finally, there is Caryl Phillips's Cambridge (1991), a sensitive exploration of the violence and intricacies of plantation life in nineteenth-century Caribbean society, and Crossing the River (1993) which covers two hundred and fifty years of the African diaspora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;There is no time to discuss all these novels in detail I shall therefore only focus on one text representative of that trend: D'Aguiar's deceptively simple first novel, The Longest Memory. This novel offers a reconstruction of the past, not as a retaliative move, but rather as a way of understanding its intricacies and, if possible, revising its biases. Far from being a retreat from the present reality, it starts with the pregnant premise that 'the future is just more of the past waiting to happen'. [31] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Clearly, history functions here as a starting point, not as an end in itself. Set on a Virginian plantation at the turn of the nineteenth century, The Longest Memory is built around the figure of Whitechapel, an old, obedient slave who unwittingly causes the death of his runaway son, Chapel, by reporting to the master the direction he has taken. From this central event, the novel then branches out into the testimonies of its many protagonists: Mr Whitechapel, the liberal master; Sanders Senior, the overseer who actually fathered the runaway slave; Lydia, the master's daughter who taught Chapel to read and write; Chapel, the slave cum poet; the unnamed editorialist of a local paper; Sanders Junior, the overseer's son who whipped his own half-brother to death. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;The formal techniques used in The Longest Memory (also adopted in the other novels by Dabydeen and Phillips just mentioned) call attention to major developments in the fiction of The New Diaspora. On the one hand, the kaleidoscopic approach is the expression of a revisionary intent. By uncovering the long-hidden complexities of plantation societies, this form efficiently undermines a system that, very much like today's racism and essentialism, relied for its survival on a simplistic dichotomous logic and therefore rejected ambiguity as a 'sign of weakness' . [32] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Yet, if it successfully jettisons binarism, the novel avoids facile self-satisfaction by conveying that the 'knotted mess' brought about by slavery 'cannot now be undone, only understood'. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn33" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[33]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;On the other hand, the polyphonic structure of The Longest Memory – like that of the other historical novels mentioned above -- signals a compassion for the dispossessed and the victims regardless of their race or origin, as if exile had blotted out the particular responsibilities for past suffering, leaving only the pain of dispossession. The words of a character in Witchbroom, a novel by Lawrence Scott who shares many of the features of The New Diaspora, capture this new mood: 'My pain is not like your pain, but the edges blur'. [34] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Like the Beurs, i.e. the second-generation North African immigrants in Europe, The New Diaspora 'instinctively identify themselves with oppressed groups in many parts of the world'. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn35" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[35]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; The colonial system might be officially over, but there remains a larger oppressive order, either economic or patriarchal, to which these writers are very sensitive because of their origins. For instance, the growing concern, on the part of both female and male writers, for woman as other and outsider, as well as the focus on more domestic issues such as man/woman relationships or the generation gap partake of this change in sensibility, whose aim it is to integrate the voiceless, or to use Carole Boyce Davies's formulation, the 'unheard' into the narrative of history. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn36" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[36]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Of all the novels mentioned in this survey, it is probably Caryl Phillips's which best exemplify this empathy with the 'other'. It shows in his sensitive recreation of female voices, his understanding but never sentimental engagement with marginalized characters, both black and white, and above all his interest in the Jewish experience admirably shown in The Nature of Blood (1997). One would need another lecture to render the originality and maturity of Phillips's diasporic vision which is expressed in Crossing the River through 'the many tongued chorus' of all the children of a world-wide diaspora who have left their homeland for good but have nonetheless achieved some sense of belonging to a community, with all the suffering and love this experience can imply. Suffice it to say here that Phillips's vision is rooted in the Caribbean exilic experience to suggest a cross-cultural conception of the universal, one which departs from the traditional model because it offers a creolizing, instead of Eurocentric, model. It is also important to point out that his contribution to the English novel, and that of his fellow writers, is not limited to the narrative techniques and the subject matters outlined in this paper, but it is above all one of new meanings and values which call into question the myth of British homogeneity and gradually lead to a redefinition of Britishness which accommodates plurality and thus includes the outsider. As Phillips himself points out in the introduction to Extravagant Strangers, an anthology devoted to writers born outside Britain, but who are part of its literary tradition, 'Britain has developed a vision of herself as a nation that is both culturally and ethnically homogeneous, and this vision has made it difficult for some Britons to feel that they have the right to participate fully in the main narrative of British life'. [37] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;His own writing and that of his fellow Anglo-Caribbean writers should therefore be viewed as exponents of the long-lasting vibrant British heterogeneity which has for too long remained unrecognized.*&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;By way of conclusion let me recap the main features of The New Diaspora and focus once again on their originality. The preoccupations at the heart of their vision, like the past, the family or the construction of an identity, have always been key pieces in the Caribbean literary puzzle. What distinguishes the new generation's approach from that of their predecessors is a 'changing sameness', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn38" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[38]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; a matter of different emphasis rather than diverging interests. David Dabydeen and Nana Wilson-Tagoe remind us that the project of the first generation of Caribbean artists in Britain was essentially based on the desire to voice a specific identity in the face of a dehumanizing colonization: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;the writer from the colonies felt a need and duty to represent colonial societies, to reveal the humanity of the people to a British society maliciously ignorant of that humanity. The urgent task was to address and convince a British readership of the human values that resided in black communities. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn39" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[39]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;This 'burden of revelation' no longer affects the second generation, who can rely on the audience created by their precursors. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn40" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[40]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Far from the writers of the second generation the idea of being 'missionaries in reverse', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn41" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[41]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; although, as Caryl Phillips regrets, 'the missionary approach -- the idea that the black writer should explain black people to white people -- dominates the thinking of some publishers and many critics'. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn42" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[42]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; While still writing for an overwhelmingly Western audience, The New Diaspora is driven by a more confident sense of identity, however multi-faceted or fluctuating. Freed from the 'Caliban complex', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn43" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[43]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; i.e. the colonial complex, that plagued some writers of the previous generation, the younger writers now address the conundrum of Othello, i.e. that of the Westernized foreigner, who is one of the major figures in Phillips's The Nature of Blood. Their writing has become more of an assertion of their right to belong to British society and a repossession of a history too often silenced or partially represented. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;The shift perceptible in the writing of The New Diaspora towards a more catholic -- by which I mean open and universal -- perspective is sustained by an interaction between the personal and the collective, a conceptual pair in fact constitutive of the exilic condition and productive of a tension that keeps the creative momentum alive. Exile has led first to fragmentation, which results in a confrontation with oneself, followed by an attempt to heal this disintegration by resorting to a larger political and historical frame of reference that often goes beyond the Caribbean condition, to include the diasporic world at large. This process of transformation and recovery was already at work in the writing of the previous generation, most notably in that of Wilson Harris, but generally theirs remained a more subdued affirmation of cosmopolitism. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;As I have attempted to show, what also characterizes The New Diaspora is an increased emphasis on the individual, an autobiographical trend perhaps prefigured in Naipaul's watershed though long-winded novel The Enigma of Arrival, which concludes with the idea that history is very much a personal matter as it 'can reside in the heart'. [44] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;As Margaret Joseph points out, this growing interest in the individual as opposed to the group also prevails among contemporary Caribbean writers outside Britain:&lt;br /&gt;To Lamming and Selvon (and other West Indian writers of the 1950s and 1960s), Caliban was the oppressed inhabitant of colonized islands, the 'disconnected' inheritor of a traumatic past. ... A shift in focus is apparent in younger Caribbean writers such as Earl Lovelace, Erna Brodber, and Jamaica Kincaid, who have switched their attention to other concerns. ... These writers have achieved a sense of their own identity and are interested in the individual for his own sake. &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn45" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[45]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;Yet to counterbalance this focus on subjectivity, and the psychological explorations of suffering it entails, the writing of The New Diaspora has simultaneously turned to a universal and not just colonial historical memory, with the view of explicating, but also interrogating and revising the past. With the exception of Joan Riley, who significantly affirms 'as a writer, I am responsible only to myself and my conscience', &lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn46" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[46]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; the other writers surveyed here have a sense of collective responsibility not only to their 'tribe' but also to the human race at large which results in a complex network of connections that goes well beyond the Caribbean and Britain. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;br /&gt;However, as Bruce King remarks, Caribbean literature, especially its recent offshoots, needs to be examined 'piece by piece' for large generalizations will not take us very far because generalizations have inscribed within themselves, within the theories on which they are based, the results they claim to investigate.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftnre"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftn47" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[47]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;It is therefore necessary to examine individually all the writers that I have too rapidly mentioned here and thereby to probe deeper into the complexities of their displaced Caribbeanness. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;----- &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref1" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; This essay is the text of a lecture that was given at the University of Huelva in Spain in March 2004.&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref2" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Linton Kwesi Johnson, 'Voices', in Voices of the Living and the Dead (London: TRJ Publications, 1974), p. 23.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref3" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; John Solomos et al., quoted in Peter Fryer, Staying Power: The History of Black People in Britain (London: Pluto, 1984), p. 399.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn4"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref4" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; David Dabydeen, 'On Not Being Milton: Nigger Talk in England Today', in Tibisiri: Caribbean Writers and Critics , ed. by Maggie Butcher (Sydney/Mundelstrup: Dangaroo, 1989), pp. 121-35 (p. 133).&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn5"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref5" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; George Lamming, The Pleasures of Exile (1960; London: Allison &amp; Busby, 1984), p. 214.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn6"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref6" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; On this subject, see Albert Gérard, 'Problématique d'une histoire littéraire du monde caraïbe', Revue de Littérature Comparée, 245.1 (1988), pp. 45-56.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn7"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref7" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Caryl Phillips, "Following On: The Legacy of Lamming and Selvon", Wasafiri, 29 (Spring 1999), pp. 34-36 (p. 36).&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn8"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref8" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Fred D'Aguiar, 'Against Black British Literature', in Tibisiri: Caribbean Writers and Critics, ed. by Maggie Butcher, pp. 106-14. Some of the points made here are also raised in Bénédicte Ledent, 'L'Afrique dans le roman de la diaspora anglophone', Critique, 711-712 (août-septembre 2006), pp. 739-750.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn9"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref9" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Beryl Gilroy, Boy-Sandwich (London: Heinemann, 1989).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn10"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref10" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; This mostly applies to Afro-Caribbean writers. For Michelle Cliff, a white Jamaican, identification with the Afro-American tradition is less direct though not impossible. On this subject see Carole Boyce Davies, Black Women, Writing and Identity: Migration of the Subject (London/New York: Routledge, 1994), p. 123.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn11"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref11" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; See 'Jamaica Kincaid: From Antigua to America', in Frontiers of Caribbean Literature in English, ed. by Frank Birbalsingh (London: Macmillan, 1996), pp. 138-51 (p. 142).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn12"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref12" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Linton Kwesi Johnson, Mi Revalueshanary Fren: Selected Poems (London: Penguin, 2002).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn13"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref13" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Johnson, Mi Revalueshanary Fren, pp. 39-41.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn14"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref14" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Norman Smith, Bad Friday (Birmingham: Trinity Arts Association, 1982. Also published by New Beacon, London, 1985); David Simon, Railton Blues (London: Bogle-L'Ouverture, 1983).&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn15"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref15" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; See Ferdinand Dennis, Behind the Frontlines: Journey into Afro-Britain (London: Gollancz, 1988) for research into this phenomenon.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn16"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref16" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; It is interesting to note that David Simon dedicates Railton Blues to Bob Marley.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn17"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref17" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Joan Riley, The Unbelonging (London: The Women's Press, 1985), p. 142.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn18"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref18" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; It is one of the few novels, along with Caryl Phillips's The Final Passage (1985), to offer a woman's perspective on Caribbean migration to the UK.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn19"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref19" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Major contemporary Caribbean women writers like Erna Brodber, Michelle Cliff, and Dionne Brand do not belong to the Caribbean-British tradition.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn20"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref20" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Apart from Margery Fee, 'Resistance and Complicity in David Dabydeen's "The Intended"', ARIEL, 24.1 January 1993, see Mario Relich, 'Literary Subversion in David Dabydeen's The Intended', Journal of West Indian Literature, 6.1 (July 1993), pp. 45-57 (p. 46) and Benita Parry, 'David Dabydeen's The Intended', Kunapipi , 13.3 (1991), pp. 85-90 (p. 85).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn21"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref21" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Which is the case to some extent too of some heroines in Caryl Phillips's fiction. Leila in The Final Passage is taken care of by a health visitor, while both Irina and Eva leave their family in Poland and in Germany to land in the care of a landlady and the National Health Service.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn22"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref22" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Milan Kundera, The Art of the Novel , trans. by Linda Asher (1986; London: Faber &amp; Faber, 1988), p. 109.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn23"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref23" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Riley, The Unbelonging , p. 29.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn24"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref24" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; David Dabydeen, The Intended (London: Martin &amp;amp; Secker, 1991), p. 79.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn25"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref25" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Dabydeen, The Intended , p.81.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn26"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref26" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Caryl Phillips, Crossing the River (London: Bloomsbury, 1993).&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn27"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref27" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[27]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Caryl Phillips, A Distant Shore (London: Secker &amp; Warburg, 2003), p. 287.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn28"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref28" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[28]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Jason Cowley, 'Fictional Failure', Prospect , December 1997, pp. 26-29.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn29"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref29" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[29]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Fred D'Aguiar, 'Introduction', The New British Poetry , ed. by Gillian Allnutt et al. (London: Paladin, 1988), p. 3.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn30"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref30" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[30]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Christina Koning, 'The Past, Another Country', Independent on Sunday , 23 July 1995, p. 32.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn31"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref31" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[31]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Fred D'Aguiar, The Longest Memory (London: Chatto &amp;amp; Windus, 1994), p. 1.&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn32"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref32" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[32]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; D'Aguiar, The Longest Memory, p. 133.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn33"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref33" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[33]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; D'Aguiar, The Longest Memory, p. 137.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn34"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref34" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[34]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Lawrence Scott, Witchbroom (London: Heinemann, 1992), p. 96.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn35"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref35" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[35]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Alec G. Hargreaves, 'Resistance and Identity in Beur Narratives', Modern Fiction Studies, 35.1 (Spring 1989), 87-102 (p. 91). Beur writers share several other characteristics with The New Diaspora, for example their predilection for the Bildungsroman and for multiple perspectives.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn36"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref36" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[36]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Carol Boyce Davies, Black Women, Writing and Identity: Migrations of the Subject (London/New York: Routledge, 1994), p. 108.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn37"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref37" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[37]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Caryl Phillips, Extravagant Strangers: A Literature of Belonging (London: Faber &amp; Faber, 1997), p. xiii.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn38"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref38" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[38]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; I owe this formulation of a differently focused continuity to Deborah E. McDowell, 'The Changing Same': Black Women's Literature, Criticism, and Theory (Bloomington/Indianapolis: Indiana University Press, 1995), who in turn borrowed it from Leroi Jones ( a.k.a. Amiri Baraka), 'The Changing Same (R&amp;amp;B and New Black Music)' in The Black Aesthetic, ed. by Addison Gayle, Jr (New York: Anchor/Doubleday, 1971), pp. 112-25.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn39"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref39" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[39]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; David Dabydeen and Nana Wilson-Tagoe, A Reader's Guide to West Indian and Black British Literature (Sydney/ Mundelstrup: Dangaroo, 1987), p. 83.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn40"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref40" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[40]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Frank Birbalsingh, 'An Interview with Fred D'Aguiar', Ariel, 24.1 (January 1993), pp. 133-45 (p. 141).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn41"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref41" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[41]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Dabydeen and Wilson-Tagoe, A Reader's Guide, p. 83.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn42"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref42" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[42]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Caryl Phillips, 'Living and Writing in the Caribbean: An Experiment', Kunapipi, 11. 2 (1989), 44-50 (p. 47). This article was also published in Us/Them, ed. by Collier, pp. 219-23 (p. 221). Phillips expresses a similar rejection of the role of missionary for his generation in 'The European Tribe', in The European Tribe (1987; London: Faber &amp; Faber, 1988), pp. 119-29 (p. 129).&lt;/span&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn43"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref43" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[43]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Margaret Paul Joseph, Caliban in Exile: The Outsider in Caribbean Fiction (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 123.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn44"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref44" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[44]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; V.S. Naipaul, The Enigma of Arrival (London: Penguin, 1987), p. 318.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn45"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref45" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[45]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Margaret Paul Joseph, Caliban in Exile: The Outsider in Caribbean Fiction (New York/London: Greenwood Press, 1992), p. 114.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn46"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;name=gp&amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref46" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[46]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Joan Riley, 'Writing Reality in a Hostile Environment', in Us/Them, ed. by Gordon Collier (Amsterdam/Atlanta: Rodopi, 1992), pp. 213-18 (p. 214).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name="11075de2e14feef6_11075d9f75db4be1__ftn47"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a title="" href="http://mail.google.com/mail/?view=page&amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;amp;name=gp&amp;amp;ver=sh3fib53pgpk#_ftnref47" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;[47]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; Bruce King, ' Caribbean Conundrum', Transition, 62 (1993), pp. 140-57 (p. 156).&lt;br /&gt;-----&lt;br /&gt;Video:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Caryl Phillips discusses his book as part of UC’s Worldfest Celebration. If you missed it, you can still view the Webcast:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://streaming.uc.edu/student_affairs/osp_20040504.php"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;http://streaming.uc.edu/student_affairs/osp_20040504.php&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;----- &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Back to front page of orbeQuince: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;http://orbe15.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-2812609073509414812?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/2812609073509414812/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=2812609073509414812' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/2812609073509414812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/2812609073509414812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/caribbean-literature-looking-backward.html' title='Caribbean literature: Looking backward and forward'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/RobpXIvmwQI/AAAAAAAAAgw/2eJErKd-WEQ/s72-c/Benedicte%252BLedent,%252Bfoto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-563834064140356568</id><published>2007-05-14T20:35:00.000-04:00</published><updated>2007-07-03T12:45:05.451-04:00</updated><title type='text'>Insularismo, literatura y cubanidad en la poética de José Lezama Lima</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/Rop5kIvmwTI/AAAAAAAAAhI/Wtt6ZKB_sWk/s1600-h/jose-lezama-lima.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083008791170433330" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/Rop5kIvmwTI/AAAAAAAAAhI/Wtt6ZKB_sWk/s400/jose-lezama-lima.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;José Lezama Lima&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por José Manuel González Álvarez&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Universidad de Salamanca&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;José Manuel González (Salamanca, España, 1977) es Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca con una Tesis Doctoral titulada "Autoficción, hibridismo genérico y modalidades en la escritura de Ricardo Piglia (1975-2005)". Ha publicado una veintena de artículos en revistas especializadas de España, Italia, Alemania, Francia y EEUU sobre autores hispanoamericanos como Sarmiento, Borges, Piglia, Salvador Garmendia o Virgilio Piñera. En la actualidad imparte docencia de Teatro Hispanoamericano Contemporáneo en la Maestría de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca y prepara la publicación de su tesis doctoral. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;L&lt;/span&gt;a novela Paradiso nos ofrece, en su capítulo segundo, la fundación mítica de un espacio, el de Cuba, rescatado de la temporalidad. En la poética de José Lezama Lima la imagen está investida de una facultad demiúrgica por cuanto inquiere realidades nuevas y las erige, verificando la "ocupación de lo perdido". Esta idea de ocupar lo perdido se nos antoja fundamental porque delata la creencia en la imagen como algo necesario que viene a cubrir un vacío, a nominar y a definir. En este sentido, los vectores Insularismo-Literatura-Cubanidad aparecen ante nosotros como un perfecto trinomio marcado por un primer rasgo común: el de la búsqueda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En efecto, la noción de literatura defendida por Lezama Lima comprende varias fases -la metáfora, la vivencia oblicua, el mito- encaminadas a una suerte de descubrimiento: la aprehensión de la "sustancia poética". Este carácter inquisitivo lo encontramos también en el concepto de insularismo que nuestro autor acuña ya en el Coloquio con Juan Ramón Jiménez (1937)1, donde aclara que la conformación de una sensibilidad insular supone para Cuba un modo de presentarse ante el mundo. Nótese que Lezama cataloga rápidamente al insularismo como mito, esto es, como algo que no sólo debe forjar sino también esencializar, de manera que la imbricación no puede ser más nítida; el insularismo, en tanto mito, es procesado por el aparato metafórico de Lezama, todo ello a fin de captar la verdadera esencia de la cubanidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otro de los ingredientes cohesionadores es sin duda el de la expansión. Además del afán de búsqueda, hemos de subrayar que la poética lezamiana, entendida como poiesis en su sentido etimológico, aspira al desentrañamiento de las cosas, a ir conquistando ese "espacio hechizado" mediante analogías cognoscitivas y, en definitiva, a crear esclarecedoras redes de imágenes; vocación, pues, expansiva y sublimatoria, como muestra el propio Lezama al definir la poesía como "sustancia devoradora de la realidad".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;También en la teoría del insularismo se aprecia la vocación de apertura mencionada. Frente a las opiniones de Juan Ramón Jiménez o Antonio Pedreira en Puerto Rico -que vincula la teoría a un localismo estéril- Lezama Lima contempla la sensibilidad insular como un "mirar a la lontanaza" &lt;span style="font-size:85%;"&gt;2&lt;/span&gt;, nivelando así la definición de cubanidad con una proyección universalista. Es ahora la idea de trascendentalismo la que viene a unificar los tres términos que nos ocupan. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En la reseña "La Cuba secreta"&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3&lt;/span&gt; María Zambrano, tan impregnada de la impronta intelectual y léxica de Lezama, percibe claramente la fusión que pretendemos explicar: "...sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como substancia misma. Cuba: substancia poética visible ya..." &lt;span style="font-size:85%;"&gt;4&lt;/span&gt;, de donde se colige que el mito del insularismo operaría como punto de partida, la maquinaria metafórica de Lezama obtendría la sustancia poética a través de la imagen mitificadora y Cuba sería el escenario sobre el que volcar la "cantidad hechizada" resultante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-wcxE983nZk/RajEPp_Gd6I/AAAAAAAAAjY/CcdAiqiXaXw/s1600-h/paradiso.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Presenta la poética de Lezama un tercer elemento crucial &lt;span style="font-size:85%;"&gt;5&lt;/span&gt;, igualmente extensible a la tríada de términos que dan título a nuestra reflexión : se trata de la teleología, concepto que permea su textualidad y que estaría ligado a una suerte de predestinación o fin último al que tiende la literatura. Ya se ha comentado la pretensión lezamiana de "ocupar lo perdido", de inquirir realidades desconocidas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Es María Zambrano nuevamente quien nos proporciona una definición certera a propósito de la poiesis: "...la captación es un adentramiento, penetración en lo todavía informe"6. Tras estas palabras subyace un cierto mesianismo &lt;span style="font-size:85%;"&gt;7&lt;/span&gt; apreciable en el autor de Paradiso, que parece haber sido llamado a establecer una "teleología insular" &lt;span style="font-size:85%;"&gt;8&lt;/span&gt; no fijada hasta el momento y que reporte la salvación de Cuba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Acaso la expresión más palmaria de esta hipertelia la hallemos en la revisión que hace Lezama Lima de un pasado a su juicio sombrío que no ha legado ningún punto de apoyo válido para determinar definitivamente la identidad cubana; así, abomina de la poesía negrista -clave de la cubanidad para Juan Marinello- por su carácter más disociativo que representativo. Ante este vacío, nuestro autor habla reiteradamente de instaurar una "tradición por futuridad" basada precisamente en la sensibilidad insular. Al romper con el "fatalismo generacional" Lezama se nos revela como el gran ideador de una nueva dimensión ontológica para la isla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;Abríamos estas líneas con la mención a la novela Paradiso, magistral plasmación no sólo de la poética de Lezama sino también de la magnífica cohesión interna que mantienen los elementos anteriormente desgranados. Los dos primeros capítulos muestran el verbo expansivo, el hechizo, el ritualismo, una paulatina inquisición y la teleología encarnada en la persona de José Cemí, todo ello aderezado con ese componente mistérico que tanto habría de incidir en la poética de Orígenes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;En última instancia, asistimos a la mitificación de la Cuba prerrevolucionaria por mediación de la poiesis, quedando fijado, definitivamente, el mito del insularismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[1] En Juan Ramón Jiménez en Cuba, prólogo y notas de Cintio Vitier, La Habana, Arte y Literatura, 1981, p.155-168.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[2] "Coloquio con Juan Ramón Jiménez", ed. cit. p.165.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[3] "La Cuba secreta", en La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Habana, 1986, pp.11-15.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[4] Ibid. p.12.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[5] Cintio Vitier juzga la noción de teleología insular como auténtica "flecha directriz de Orígenes", en Lo cubano en la poesía , La Habana, Instituto del Libro, 1970.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[6] "La Cuba secreta", loc.cit. p.14.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[7] En su trabajo Lo cubano en la poesía. Cintio Vitier apunta respecto a Lezama que "hubo siempre en él una vocación de constructor, de fundador, una apetencia de coralidad...", loc. cit. p.437.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;[8] En el Coloquio con Juan Ramón Jiménez queda patente la visión teleológica al afirmar Lezama la necesidad de "integrar el mito que nos falta", loc. cit. p.65.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Ir a la portada de orbeQuince:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;a href="http://orbe15.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;http://orbe15.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32635036-563834064140356568?l=archivodeorbe15.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/feeds/563834064140356568/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32635036&amp;postID=563834064140356568' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/563834064140356568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32635036/posts/default/563834064140356568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://archivodeorbe15.blogspot.com/2007/05/insularismo-literatura-y-cubanidad-en.html' title='Insularismo, literatura y cubanidad en la poética de José Lezama Lima'/><author><name>Pedsarod</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/Rop5kIvmwTI/AAAAAAAAAhI/Wtt6ZKB_sWk/s72-c/jose-lezama-lima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32635036.post-4122824479109446892</id><published>2007-05-14T20:30:00.000-04:00</published><updated>2007-07-04T14:30:49.693-04:00</updated><title type='text'>Una aproximación a la Literatura caribeña en Lengua Inglesa - 2/3</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/Rovf_4vmwUI/AAAAAAAAAhQ/Wi9BbupltTA/s1600-h/Bringas+lopez,+foto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083402893074547010" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ul8RYAVFoeg/Rovf_4vmwUI/AAAAAAAAAhQ/Wi9BbupltTA/s400/Bringas%2Blopez,%2Bfoto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;color:#660000;"&gt;Ana Bringas López&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;strong&gt;Ana Bringas López&lt;/strong&gt; se especializa en filología inglesa y es profesora titular del Departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Vigo, Galicia, España, donde imparte clases de Literatura en Lengua Inglesa.Su investigación de centra en la literatura escrita por mujeres y en las teorías teministas y postcoloniales. Sobre estos temas ha publicado diversos trabajos. Es integrante del Feminario de Investigaciones Feminismo y Resistencias de la Universidad de Vigo, en el marco del cual ha organizado diversos congresos internacionales, cursos, jornadas y seminarios sobre feminismo y postcolonialismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;Una aproximación a la literatura caribeña en lengua inglesa II &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:130%;color:#660000;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Autores emblemáticos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;color:#660000;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Por Ana Bringas López&lt;br /&gt;Universidad de Vigo, (Galicia), España&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;os orígenes de la literatura caribeña en lengua inglesa se remontan a los siglos XVIII y XIX, en los que se encuentra una literatura fundamentalmente imitativa de la literatura inglesa, dado que las personas que escribían en esta época eran, sobre todo, colonos ingleses establecidos en las islas de manera más o menos permanente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Así, la experiencia caribeña se contempla, durante esta época, fundamentalmente desde la perspectiva colonial y desde modelos literarios ingleses. En la primera mitad del siglo XIX cabe destacar dos textos importantes, ambos de autoría femenina: The History of Mary Prince, A West Indian Slave, Related By Herself (1831), la autobiografía de la esclava Mary Prince, el primer texto en prosa caribeño escrito por una mujer y la única autobiografía de esclavitud caribeña que se conserva, aunque probablemente existieron otras. Se trata, además, del primer testimonio femenino sobre la esclavitud, ya que las autobiografías que habían aparecido antes en otros territorios esclavistas eran de autoría masculina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;br /&gt;Unos años más tarde, la jamaicana Mary Seacole publicaba también su autobiografía, Wonderful Adventures of Mrs Seacole in Many Lands (1857), en la que da cuenta de su intensa actividad como enfermera en Jamaica, Panamá, Colombia y, finalmente, en la guerra de Crimea, donde estableció un hotel para los oficiales británicos y pasó mucho tiempo cuidando a los heridos y moribundos. Mary Seacole desafió los roles de género tradicionales viajando sola por medio mundo, practicando la medicina y estableciendo su propio negocio. Su autobiografía presenta a una mujer negra autoafirmativa e independiente en un contexto tanto colonial —el Caribe— como metropolitano —Gran Bretaña— dominado y controlado por los hombres blancos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;br /&gt;Ya en las primeras décadas del siglo XX destaca un nombre que ocupa un lugar de honra en las letras caribeñas: el jamaicano Claude McKay. McKay cultivó la poesía y la novela, aunque es en sus novelas donde consigue su mayor valor literario. En Home to Harlem (1928), Banjo (1929) y, sobre todo, en la clásica Banana Bottom (1933), aborda uno de los temas más productivos de las letras caribeñas: el dilema de la persona negra que debe tratar de preservar su identidad en un mundo donde la norma imperante es blanca. La figura de McKay es significativa por otro motivo, ya que fue el primer escritor importante del Caribe anglófono que se exilió por motivos profesionales, un camino que en esta misma época siguieron muchas otras personas.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo XX constituyen una preparación para la gran eclosión de la literatura caribeña que va a tener lugar en los años cincuenta. El movimiento literario que se inicia durante estas décadas está firmemente asentado sobre los acontecimientos económicos, sociales y políticos de la época. La primera guerra mundial, la revolución rusa y la depresión económica de finales de los veinte parecen haber ejercido una gran influencia sobre la literatura, así como el comienzo del nacionalismo cultural y político que finalmente desembocará en la independencia de los países caribeños.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Desde el punto de vista literario, lo más destacable de estos veinte años es la proliferación de revistas literarias en casi todos los territorios. En estas revistas se publicó una parte muy considerable de la literatura caribeña de los años treinta y cuarenta. Algunas de ellas tuvieron una difusión muy limitada o duraron muy poco tiempo; unas estaban muy integradas en la vida local mientras que otras tenían una vocación pancaribeña e internacional.De todas estas revistas destacan cuatro por su repercusión en la vida cultural caribeña y por la importancia de las plumas que participaron en ellas: Bim, en Barbados; Focus, en Jamaica; Kyk-over-al, en Guyana, y The Beacon, en Trinidad. Esta última marcó el comienzo del desarrollo del género del cuento en el Caribe, un género que hoy en día continúa teniendo un gran auge. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La revista seleccionaba para su publicación sólo aquellas obras que contenían personajes, escenarios, situaciones y hablas propias de la región, y rechazaba aquellas obras que imitaban modelos extranjeros y, por lo tanto, carecían de autenticidad. Esta política editorial revela el profundo compromiso de las autoras y autores de la época con la definición de una identidad cultural distintiva que sólo se podría conseguir mediante la ruptura con la tradición inglesa.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Entre los miembros del denominado "grupo de The Beacon" (The Beacon group) figuran tres nombres de gran relevancia en el canon literario caribeño: C.L.R. James, Alfred Mendes y Ralph De Boissière. Estos tres autores fueron los únicos miembros del grupo que publicaron novelas, y también fueron de los primeros, junto con Claude McKay, que abandonaron el Caribe para convertirse en escritores profesionales en el extranjero.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Resulta paradójico que el llamado "período boom" de la literatura caribeña, acontecido en la década de 1950, fuera un fenómeno principalmente británico, con base en un Londres que contaba con una importantísima comunidad intelectual caribeña. Muchas autoras y autores eligieron el exilio debido a las oportunidades limitadas que ofrecía el Caribe para el desarrollo de una carrera literaria: en los años cincuenta había muy pocas editoriales y el público lector con posibilidades de acceso a los libros era muy escaso. Así, resulta aún mucho más admirable la profusión de creatividad y la cantidad de obras publicadas durante la década. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esta eclosión no tuvo lugar solo en la literatura en todos sus géneros —poesía, teatro y narrativa— sino también en las demás artes, sobre todo en escultura y pintura. El interés creciente por parte del público lo fomentaron y lo dirigieron nuevas instituciones que se fundaron para impulsar la cultura autóctona: compañías de danza y de teatro, escuelas de artes y oficios, etc. Al mismo tiempo, florecían también el calipso y el steelband, y Louise Bennett estudiaba y difundía el folclore y la historia oral de Jamaica.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;En todas estas manifestaciones culturales diaspóricas el centro lo constituía la sociedad caribeña: intelectuales y artistas pugnaban por conseguir el autodescubrimiento y la autodefinición, y este interés iba en paralelo a la conciencia política cada vez más extendida que estaba forjando la independencia. Los movimientos sociales y políticos son claves para comprender el verdadero sentido de la literatura de la época, ya que, a pesar de las muchas autoras y autores que se exiliaron voluntariamente, todos ellos permanecieron vinculados al Caribe y examinaron en sus obras los procesos de cambio social que se estaban dando. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt
